viernes, 6 de enero de 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: Año Nuevo ¿Mito o realidad?

CARLOS A. SOTO V. 01/01/2012

Una cantidad impresionante de jóvenes, hombres y mujeres circulando por las calles, retornando a sus hogares o sus lugares de origen. Por lo general, dando tumbos, apoyándose en parejas, para no caerse. Todos, por causa de estar algo bebidos, embriagados o drogados. Cada uno dando una respuesta al consabido eslogan “Feliz Año Nuevo”. Esperando pues, tener más y mejor suerte que el año anterior. Soñando el logro de sus proyectos y objetivos.
A como de lugar, intentarán lograrlo. Para ello, no hay mejor manera de alcanzarlo que participando de una fiesta con trago y baile, para “estar todo el año alegres”. Por eso se reunieron con sus amigos (as) y, ¡A celebrar se ha dicho!
Otros decidieron tomar por asalto las playas o se fueron de campamento a alguna zona rural, ¿Qué bien? ¡Lo importante es celebrar!
Tanto empeño han puesto, que el fruto de sus ahorros o de la gratificación de sus padres o de ellos mismos, ¡Se la gastaron completita! La quemaron con los fuegos pirotécnicos, el cotillón, la “chela” y el bailongo. Empezaron el 31 de diciembre del 2011 a las 10 u 11 de la noche y terminaron el 1º de enero del 2012, a las 5 o 6 de la mañana, algunos; otros en cambio la siguieron todo el día 1º.
Muchos llegan a sus casas a descansar y recuperarse; otros, van a la playa a seguir la juerga. El objetivo es celebrar o divertirse. También hay quiénes no llegan a sus casas, playas o campamentos; porque, los llevan a las clínicas, hospitales o morgue. ¡Todo por celebrar!
¿Es cierto que es un año nuevo? ¡Sí! Se reinicia el calendario, pero la persona sigue siendo la misma. La persona no cambió nada, ¡Sigue igual! Pues, tiene los mismos problemas, retos, sueños, ambiciones, aspiraciones, etc. Pero, también tiene los bolsillos vacíos, más deudas y no sabe si podrá sobrevivir en Enero. Quizás con su esfuerzo y alguna oportunidad logre sus objetivos; sin embargo, no siempre ocurre así.
Los únicos que se han beneficiado en esta celebración, ¡SON LOS MERCADERES! Ropa interior amarilla, adornos y cuanta chuchería han creado; todo para desplumar a todos los mortales con la “celebración del año nuevo”.
Todos los días ¡Son nuevos! Ninguno es viejo, hasta cuando éste pasó. Por consiguiente, ¿Es verdad que existe un “año nuevo”? ¿Es una promesa o es una realidad el logro de sus proyectos? Pienso que como idea es valorable, pero como realidad es inalcanzable. Sólo es un mito que se ha creado para ¡EXPRIMIR ECONÓMICAMENTE A TODAS LAS PERSONAS! Para abusar de la esperanza y aspiraciones de la gente, para dar rienda suelta al desenfreno y dilapidar lo poco que se tiene de valores y de virtudes.
Como señalara en la reflexión sobre la celebración de la Navidad, el más y único feliz, es Satanás. Con la fiesta y celebración del año nuevo, ha completado el control de los celebrantes festivos; para ello ha utilizado como siempre a los mercaderes y los medios de comunicación (radio, TV, Internet, periódicos, revistas, etc.) Con ellos, controla todo, ¡Hasta las conciencias y voluntades!
Esa es la cruda realidad. Hermanos y amigos, tal vez dirán, ¿Acaso eres un retrógrado, un aguafiestas o un frustrado? ¿No tuviste acaso alguna vez una celebración de año nuevo?
Primero, si he celebrado esa esperanza y se las deseo a todos por igual; pero, ¡Con mesura! Con respeto, dignidad, sin excesos y sin perjuicio familiar.
Segundo, no estoy censurando que se celebre; lo que estoy manifestando es que hay que saber distinguir a donde orientamos nuestra celebración y nuestra vida. ¡ESO ES LO IMPORTANTE!
¿Quiere Dios que celebremos momentos en nuestra vida? ¡SI! Él mismo ha instituido días y momentos de celebración. En dichas celebraciones se han formulado ritos especiales, que van desde el alimento, la bebida, la danza, la oración, el diálogo. En estas celebraciones, en ningún momento, se llega a los excesos que conduzcan al perjuicio y la pérdida de vidas humanas. Veamos algunos ejemplos: La Pascua, la Fiesta de los Panes, La Resurrección de Jesús, el Pentecostés, etc.
Evaluemos, entonces ¿Cómo celebré yo estas fiestas? ¿Fue motivo de un acercamiento sincero a Dios o no? ¿Qué debo hacer para superar en el futuro estas limitaciones o desaciertos? Las respuestas y deseos de enmendar los errores, ponlos delante de Dios. Busca su ayuda y consuelo, para que puedas alcanzar tus objetivos, de acuerdo a su voluntad y lo mejor para ti.
Amén.

MI ENCUENTRO CON DIOS: ¿Qué nos espera en el 2012?

CARLOS A. SOTO V. 31/12/2011

Posiblemente cuando esta reflexión se haya publicado, ya muchos acontecimientos habrán llenado de titulares los periódicos y noticieros de todos los medios de comunicación. Lamento que no haya llegado este mensaje a tiempo a los que debería llegar; sin embargo, aunque tarde, servirá de consuelo y de reflexión para aquellos que Dios quiere que les llegue una palabra de aliento, de consuelo, de esperanza y de amor.
Hoy, se termina un año más del calendario vigente y mañana empieza un nuevo reto con nuevas experiencias, nuevos sueños y aspiraciones. Por eso, tenemos que evaluar lo que ha pasado en estos últimos 365 días, para poder proyectarnos en lo que será el 2012. ¿En qué acertamos y en qué no? ¿Cómo lo logramos? ¿Lo hicimos correcta y honestamente? ¿Por qué no resultaron bien nuestros proyectos? ¿Qué fue lo que impidió su logro? ¿Nosotros u otro agente o motivo causal fue el que lo impidió? Quizás respondiéndonos estas inquietudes, logremos llegar a determinar nuestra situación actual. Pero, ¿De qué nos sirve que lo hagamos? ¡De mucho! Evaluar significa revisar para que mejoremos la situación actual y progresemos hacia el logro de objetivos, que nos hagan más humanos y tengamos mejor calidad de vida.
Ser más humanos, significa mayor solidaridad, fraternidad, comprensión y amistad. Esto representa tener la capacidad recompartir la vida con los demás, sin envidias, celos, injusticias, discriminaciones y violencia. Lograrlo supone, ser colaboradores para que no existan niños y ancianos pidiendo limosna en las calles, evidenciando la incapacidad de la sociedad por evitar estas enfermedades sociales; para que no existan jóvenes y adultos drogándose en la vía pública, exhibiendo la miseria de la degradación humana; para que no se siga viendo más injusticias contra los trabajadores y los más necesitados, mostrando la incapacidad para administrar y conducir a toda la sociedad en bien de todos, y también de hacer justicia; para que no hayan más discriminaciones por raza, credo y pensamiento. Es decir, ser capaces de tener tolerancia, obrar justa, honesta y misericordiosamente.
Tener mejor calidad de vida, significa cuidar y proteger el entorno y el contorno, satisfacer plenamente las necesidades básicas (trabajo, alimento, salud, educación, vestido y vivienda). Debemos entenderlo como una responsabilidad que tenemos todos para con todos. Esta responsabilidad se logra cuando contribuimos y colaboramos para que la sociedad se más y más justa cada día; para que se cuide y preserve la naturaleza, respetando el equilibrio ecológico; para que todos tengamos acceso a los servicios básicos vitales (luz, agua, desagüe y comunicación); para que todos tengamos un trabajo digno, como fuente de ingresos que ayude a la satisfacción de todas las necesidades básicas.
Se han hecho muchos comentarios en los últimos meses acerca del fin del mundo en el 2012. Para eso, se han insistido con mayor énfasis en dos fuentes: El Calendario Maya y las Predicciones de Nostradamus. Cabe hacernos unas preguntas, ¿Esto es de Dios? ¡Son profecías divinas? ¡NO!
Si leemos en Mateo 24, 1-36, la lección que podemos tener es, “¿Cuándo ocurrirá?” y “… día y hora… nadie lo sabe… Solamente lo sabe el Padre”. Entonces, ¿Para qué tanto adelanto de juicios, amedrentamientos, supuestos y temores? ¡DIOS PADRE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA!
Ahora bien, existen signos, hechos y acontecimientos que hacen suponer, ¡El final! Por la aproximación a lo señalado en la Sagrada Escritura; sin embargo, son solo elementos que van certificando lo anunciado. En éste contexto, es necesario tomar en cuenta que si continuamos destruyéndonos con la infidelidad a Dios, injusticias, contaminación ambiental y violencia; con todo esto, estamos acelerando el final, ¡LA DESTRUCCIÓN DEL PLANETA!
Innegablemente, estos signos son y están ahí. ¿Qué hacemos para evitarlos? ¡NADA! Los primeros en continuar destruyendo todo, ¡Son los poderosos económica y políticamente en el mundo! Pues, sus negocios y empresas siguen certificando el aceleramiento de la destrucción global. Para hacer creer, éstos, que son defensores del planeta y están en contra del calentamiento global, le exigen a sus gobernantes que cuiden sus territorios nacionales; propician se exija el cuidado y protección de la selva amazónica y los territorios latinoamericanos; pero, siguen promoviendo, contradictoriamente, la extracción de recursos naturales, tales como minerales y madera, entre otros.
Los demás, somos consumidores de productos nocivos y destructores ecológicos, tales como los aerosoles que eliminan la capa de ozono, por el uso descontrolado de los carbones en dichos envases; las drogas, como la coca que para su cultivo y producción se tala descontroladamente la selva y se contamina con los ácidos e hidrocarburos la flora y fauna de esos territorios, y; la quema excedida de hidrocarburos por la proliferación de vehículos con motores diesel de uso de combustibles con alto contenido de plomo.
En este contexto, los poderosos económica y políticamente, han estado financiando proyectos inter-espaciales en la búsqueda de nuevos planetas o satélites para tener un lugar donde vivir, luego de la destrucción de la Tierra. Éstos, lo que no han comprendido aún y no lo entenderán, por su ceguera, ambición, egoísmo y absoluta inconsciencia es que lo señalado por Lucas 17, 26-27, no será fácil determinar el momento para poder “salvarse del final del planeta”; además, hay que considerar lo que agrega el mismo Lucas en el capítulo 17, 30-36, el que trate de conservar su vida, “la perderá”; eso, sin contar que de dos que estén juntos, “uno será tomado y el otro dejado”. ¿Acaso piensan los poderosos que Dios Padre los va a elegir a ellos? ¿Cuál es el mérito que tienen para tal privilegio? ¿Han sido justos, honestos y leales a la voluntad de Dios Padre? ¡TIENEN MUCHO QUE RESPONDER Y RENDIR CUENTAS!
Como ven, queridos hermanos y amigos, es importante que evaluemos lo que hicimos o no en el 2011, para hacer el propósito de corregir lo que hemos hecho mal y hemos fallado, en el 2012. Sólo así aseguramos superar el final de los tiempos.
Necesitamos asegurar nuestra fidelidad a Dios, siguiendo el camino de Jesús y haciendo la voluntad de Dios Vivo.
Necesitamos asegurar trabajo y alimento para todos los humanos, sin distinción alguna.
Necesitamos asegurar igualdad de trato y respeto a la dignidad humana desde el recién nacido hasta el que está en su lecho de muerte.
Necesitamos asegurar bienestar para todos sin discriminación de ninguna índole, sin engaños o estafas.
Con lo dicho, hermanos y amigos, oremos para que con sinceridad logremos que Dios nos ayude a reparar y enmendar todo el daño causado, y; nos ayude seguir perseverando y manteniendo las buenas causas y el bien común. Hagámoslo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

MI ENCUENTRO CON DIOS: ¿Celebraste el nacimiento del Hijo de Dios o te celebraste a ti?

CARLOS A. SOTO V. 25/12/2011

No todo es alegría, gozo, felicidad o diversión. También hay tristeza, pesar, dolor, sufrimiento o tensión. ¿Por qué? No sabemos celebrar. La Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios, se ha convertido en, ¡UN VULGAR NEGOCIO! Donde el beneficiado es el discípulo y seguidor de Satanás.
¿Por qué manifiesto esto? No es un secreto que todos los mercaderes han corrompido a todas las sociedades con sus procedimientos. En ésta era, sobre todo, el mercantilismo moderno, llamado “marketing”, sigue siendo lo mismo como a través de la historia de la humanidad: Un mecanismo de usura, de beneficios y de utilidad solo para el mercader.
Es por esa razón que afirmo, es el negocio de Satanás. Cabe preguntarnos, entonces, ¿Cuál es el beneficio del Maligno? La Historia Bíblica nos refiere que el enemigo del Hijo de Dios, es Satanás (el ángel caído); es éste quien se beneficia al no rendirse culto a Jesús, el Hijo Amado de Dios, porque toda la atención está en “Santa Claus”, “Papa Noel”, “San Nicolás”, “El árbol”, “los regalos”, “la celebración”, “la cena”, “el panetón”, “el chocolate”, “el pavo”, “el lechón”, etc. ¿Dónde está el mensaje de la alegría del Nacimiento del Salvador de la Humanidad? ¿En qué momento los medios de comunicación han transmitido el mensaje esencial de lo que pasó en Belén hace más de 2000 años? ¿Cuál es la oración, la alabanza, la acción que como pueblo se ha hecho durante esta “celebración navideña”? ¿Serán acaso las “chocolatadas” o el reparto de juguetes y “ropa usada” entre los pobres? O tal vez, ¿Será el aguinaldo, la canasta de víveres, el intercambio de regalos o la cantidad de alcohol consumido hasta perder la razón o la vida?
Como podemos apreciar, en todas estas acciones, ¡NO ESTÁ JESÚS! Es más, ahora la Misa de Gallo, se celebra a las 8.00 o 9.00 de la noche del 24 de Diciembre. Antes se hacía entre las 11.00 de la noche del mismo 24 y las primeras horas del día 25. ¿Por qué hoy se cambió ese horario? Para dar rienda suelta a lo banal, lo bacanal, lo lujurioso; es decir, para dar culto a dioses paganos. Así se rinde culto al hedonismo, a Baco, a la gula. Con esta actitud, se ha paganizado el culto a Dios.
Quizás, para muchos, soy exagerado, radical o tal vez un resentido, que emite un juicio no razonablemente humano. La realidad es que no se trata de justificar o disimular las pasiones o intereses personales, grupales o humanos; sino se trata de lo verdadero, veraz, correcto y justo; el mensaje de Cristo y la volunta de de Dios es esto. Lo otro está ligado a la mentira, el engaño, el disfraz, la careta, la justificación. Por consiguiente, la celebración actual de la Navidad es, ¡Sólo negocio! Ya se perdió la esencia del mensaje, de la buena noticia: ¡HA NACIDO EL SALVADOR!
Ahora bien, si se ha paganizado el culto a Dios, ¿A quién celebramos con este estilo de “Navidad”? ¡Al Maligno! Él es el único feliz, porque no se centra la atención y el culoten el Hijo de Dios, sino que se distrae en otro lado la atención. Con ello, todos los que celebran la “Navidad” al más, mejor y puro estilo actual, no son motivo de preocupación de Satanás, pues, ¡Ya los tiene en su poder! Los está controlando y los domina a su antojo. Con ello tiene el control del mundo.
En este contexto, ¿Hay cristianos? ¿Dónde están? ¡Sí hay cristianos! Son pocos, pero hay; ellos están en el anonimato, en las catacumbas. Los cristianos están silenciados, no se les escucha ni se les presta atención. Hacerlo significa, “ir contra la corriente”, “contra el pueblo” o “contra la opinión general”. Para la generalidad de personas, informados y conocedores o no de la Palabra de Dios, es más fácil “seguir la corriente” para “no tener o crear problemas”.
Lamentablemente, adoptar la actitud del avestruz, ¡No salva! Es solo esconder la cabeza y el cuerpo ahí está, visible, ante lo evidente. Esta actitud es “TIBIA” y es la que por lo general se acepta y adopta para no tener que enfrentar lo que Jesús de Nazaret enfrentó: Muerte en la cruz.
La actitud tibia beneficia al Maligno, porque su reino está vigente y no se ve amenazado. Sin embargo, ¿Qué ocurriría si la Navidad se centrara en el Salvador del Mundo? ¿Qué pasaría si el mensaje cristiano llegara nítido a todos y éstos lo aceptaran con toda profundidad en sus vidas, desterrando cualquier influencia del Maligno? ¡Hummmmmmmmm! Eso sería letal para el Maligno; pues, perseguiría a los cristianos mas representativos, los acosaría, los acusaría, les crearía mala fama con una serie de difamaciones y con ello les crearía una situación controversial; por ende, habrían muchos mártires. Con esto se generaría la precipitación del reinado del Maligno. ¡Su fin! Dios Padre tomaría cartas en el asunto y Jesús establecería su Reino.
Como se puede observar, se necesita mucha lucidez y discernimiento para enfrentar la situación actual y tomar partido: O celebramos correcta y verdaderamente el Nacimiento del Salvador, del Hijo Amado de Dios; o nos dejamos seducir por la propaganda y los placeres del mundo. ¡Esa es la cuestión! ¡TENEMOS QUE DECIDIRNOS1
¿Cómo celebraste la Navidad este año? ¿Cuánto de recursos y tiempo invertiste en el Reino de Dios o quizás lo invertiste en “regalos”, “festidanzas”, “comilona y bebilona”? ¿Compartiste un momento con los más necesitados? ¿Cómo lo hiciste? ¿A cuántos ayudaste a mejorar su condición actual de necesidad por una mejor calidad de vida? ¡Responde y tendrás tu premio!
O eres de Dios o no lo eres. Si tu evaluación no sale a favor del Reino de Dios, es mejor que empieces por tener la disposición y voluntad de acercarte a Jesucristo, para que ayude y te salve. Pídele al Espíritu de Amor que te ilumine y guíe, de manera que descubras el Camino de Salvación. Jesús te va a ayudar.
Amén.

MI ENCUENTRO CON DIOS: Lo que tengo es una oración por ti

CARLOS A. SOTO V. 24/12/2011

Ayer cuando visité a un amigo y sabía desde hace algunos meses que estaba enfermo. Su mal es irreversible. ¡No tiene solución médica!
Cuando entré en su habitación, lo encontré triste y deprimido. Según me dijo, se encontraba muy adolorido y sentía que la medicina no le hacía efecto alguno. Noté que el peso y el paso de los años habían causado sendos estragos en su apariencia física. Pero, lo que más me llamó la atención, fue que su espíritu personal estaba apagado, sin esperanzas y sin ninguna energía. Era como si solo tuviera que esperar con resignación, el final de sus días.
¡Hemos tenido esa experiencia? ¿Cuántas veces nos hemos sentido así ante una situación difícil? Pienso que todos por algún motivo o razón, sea cual fuere, lo hemos tenido. En muchas ocasiones nos hemos visto en aprietos y ello ha derivado en angustia, depresión o quizás desesperación. La generalidad de las veces se ha superado estos estados anímicos y se ha proseguido en la vida. Pero, si tenemos una Enfermedad Terminal, ¿Lo superamos? ¡Difícil! Generalmente la depresión gana al paciente.
Ahora bien, senos ha informado que un paciente con cáncer, al conocer su situación, éste se agrava por la depresión e inclusive, en algunos casos se acelera la enfermedad y muere mas temprano que tarde. ¿Qué hacer en estas circunstancias?
Recordé entonces de hechos muy significativos e importantes que la Sagrada Escritura nos ha revelado. El primero, nuestro Señor Jesucristo, en el Evangelio de Juan 5,1-18, cuando observamos que un paralítico que no tenía esperanza alguna; porque por su condición física y sin la ayuda necesaria, no podía acceder a las primicias del agua del estanque. Ocurría que siempre había otro que se le adelantaba. Así pasó 38 años. ¡Toda una vida!
Jesús le dijo: “Levántate, alza tu camilla y anda”
Ese imperativo de fe, de misericordia, de solidaridad y amor hizo que el paralítico, ¡SANARA! Tremenda lección, pues la firme decisión de Jesús y la aceptación sin reserva del paralítico, hicieron posible la superación del problema.
Ahora, en Hechos, 3,1-10, nos enseña que otro paralítico, sin esperanzas, inclusive su familia, amigos o vecinos, lo ponían en la puerta del Templo, para pedir limosna. De esa manera, por lo menos ya no era una carga para los suyos. Cuando Pedro Apóstol, está a punto de ingresar al Templo, lo y le dijo: “Míranos… No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” Así sucedió, el paralítico, ¡Se puso a caminar!
De igual manera, la autoridad de Pedro, por acción del Espíritu de Amor, que procede de Dios mismo, hizo posible la curación del paralítico.
Esa misma inspiración hace que hoy, Dios intervenga en la vida de hombres y mujeres, para mostrar que es, ¡DIOS VIVO! Que está atento a nosotros, que nos ama y desea nuestra felicidad y plenitud. Pero, ¿Qué es lo que impide ese amor, felicidad y plenitud? ¡Nosotros mismos! Veo la angustia, la depresión y desesperación en el rostro de tantas personas. ¡En mi mismo! Todos nos sentimos así, ante una frustración o un asunto no resuelto. La falta de fe, nos hace dudar, ¿Será posible? La falta de amor, nos hace sentirnos menos, ¿Qué me va a escuchar? Hay otros más importantes que yo. La falta de esperanza, nos hace impacientes e inseguros, ¿Tendré la ayuda o el apoyo necesario?
Esta es nuestra debilidad. No tenemos el espíritu de fortaleza, porque nuestra inseguridad se debe a que en nuestras conciencias pesa tanto, pero tanto, nuestros errores y no somos capaces de liberarnos de ellos. Los seguimos manteniendo a nuestro lado, como un apéndice o una solitaria que están ahí; viven de nosotros y las seguimos manteniendo y alimentando. Nos hacen daño y perjudican, pero no las extirpamos. Así estamos atados a nuestros errores y fallos.
¿Qué hacer, entonces? He venido insistiendo en reiteradas ocasiones, con una recomendación que nos ayuda mucho. La Tradición de la Iglesia, nos dice: Oración, Palabra de Dios, Inspiración del Espíritu Santo. Definitivamente, ¡Es así! Ese es el mejor camino,¡La mejor solución!
Siguiendo ese procedimiento, le dije a mi amigo: «No tengo dinero, bienes o recursos que puedan ayudarte, pero lo que tengo es tiempo, decisión y voluntad para hacer oración por ti, ¿Me dejas hacerlo?»
Él me respondió positivamente. Oramos un buen rato, dejándonos guiar por el Espíritu de Amor y cuando terminamos, el ánimo de mi amigo. ¡Era otro! Su rostro reflejó paz, tranquilidad, confianza y seguridad. Su cuerpo adolorido se vio tonificado con una energía y mejoría que se veía que desbordaba y contagiaba, por la presencia de Dios en él. Sentí con gozo, que Dios le amaba profundamente y que sin darse cuenta, muchas veces, mi amigo mismo se negaba inconscientemente a aceptar ese amor.
Puedo decir, ahora que ¡No hay poder más grande que la oración y la Palabra de Dios! Pues, todo espíritu malo, no tiene éxito ante la oración y la Palabra de Dios. Por eso, los hombres y mujeres de hoy, necesitamos ser conscientes de que debemos acercarnos, buscar y ponernos a disposición de Dios. Para ello pedir que el Espíritu de Amor nos ilumine y guíe, comunicarnos con nuestro Padre Amado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y leer su Palabra, haciendo que ésta se encarne en nuestra vida.
¿Tienes confianza en Dios? ¿Si o no? ¿Por qué? ¿Son más grandes tus debilidades que tu confianza? ¿Crees y te sientes amado por Dios? ¿Qué piensas que debes hacer para superar tus limitaciones de comunicación con Dios? Ahora, ¡PRACTÍCALO!
Amén.

jueves, 22 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD Y EXITOSO 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: ¿cristianos verdaderos?

CARLOS A. SOTO V. 18/12/2011

Leyendo el Evangelio de Mateo y encontrándome con el pasaje que señalaba el Juicio final, agrega además el autor bíblico, que se acerca el final de Jesús; porque tiene el presentimiento de que es así y porque conoce ciertamente la mente humana y su corazón. Las pasiones, los intereses, las inclinaciones y tendencias que tiene cada persona le hacen ser lo que son. Unos bondadosos y misericordiosos, de buen corazón; otros, malvados y ruines, de malas intenciones. ¡Esta es una realidad!
Jesús sabe perfectamente las consecuencias de su predicación. Conoce lo confrontacional que es la noticia y mensaje que había y estaba transmitiendo. Todo lo hacía según la verdad y de acuerdo al espíritu con que cada cosa es. Señaló sin disfraz alguno, sin posturas diplomáticas, ¡La Voluntad de Dios Padre!
Eso trajo como consecuencia, una serie de reacciones, especialmente para los sacerdotes, quiénes se habían ido asegurando su vida, también se habían hecho poseedores de un espacio y situación de privilegio; porque les brindaba frutos económicos y de poder delante del pueblo. Además, la postura de Jesús, creó temores, revueltas y conflictos con las autoridades y funcionarios romanos.
Jesús, con su vida cuestionó al poder religioso y político-económico, de su tiempo. Eso hizo berrear a los sacerdotes, asustó a los reyes y gobernadores, creó tensiones en el pueblo, desestabilizó los usos y costumbres del pueblo. Sin embargo, con la serenidad y la confianza, la seguridad y la fortaleza de su espíritu, Jesús, anuncia la cena que va a celebrar, indicando cómo será traicionado y llevado a los tribunales; así como, será sentenciado. Esa sabiduría en una persona relativamente joven, desata iras y envidias entre los que habían cometido delitos en contra de Dios, en contra del pueblo, en contra de los pobres, de las viudas, de los huérfanos y de los forasteros. Los que sentían esa desnudez de lo vivido, generalmente, era de parte de las autoridades mayores, los más ancianos; también era de parte de los que tenían muchos asuntos ilícitos e ilegales delante de Dios y que no habían resuelto.
Si ese era el contexto de Jesús; en nuestros días, ¿tenemos situaciones similares? ¡SÍ! Los delitos se han incrementado. Los mismos casos se presentan, aunque se disimulan, tratando de hacer notar que se está bajo la tutela la legalidad y la normatividad vigente. Se disfraza el mensaje cristiano con leguleyadas y “normas morales” acordes con sus intereses.
Ahora bien, ¿Dónde están los seguidores de Jesús? ¿Y los hombres y mujeres leales a Dios, qué es de ellos? ¿Hay? ¡SÍ! Los hay, son pocos pero hay. Ellos todavía no han salido a la luz como Jesús. Todavía no llegó su tiempo, es por eso que no se les ve. Pero, ¿Qué pasa con los “cristianos” que están en los templos, en las comunidades o en las iglesias? Ocurre como en el tiempo de Jesús, que hubieron miles de seguidores, muchos discípulos, doce apóstoles y sólo tres de éstos estuvieron con Él, cuando las “papas quemaban”; aún así, Pedro no negó. ¡Esa es la triste, pero verdadera realidad! Hay muchos que están informados del mensaje cristiano, pero no son conversos. Hay muchos que siguen la tradición familiar, pero les interesa más su propia comodidad y seguridad personal, que el propio espíritu del mensaje cristiano. Hay muchos que reconocen el valor del mensaje cristiano, pero es más importante sus intereses políticos y de poder.
Por tanto, ¡No hay muchos cristianos de verdad! No hay quiénes pongan las cosas claras y del verdadero color que son; como se puede apreciar, resulta duro admitir en pleno Siglo XXI, que a pesar del tiempo, ¡NO HAY AUTENTICIDAD CRISTIANA1
¡Qué hacer entonces? ¡Volver a las fuentes! Hacer oración, leer la Palabra de Dios, pedir a Dios nos envíe su Espíritu de Amor para que nos ilumine e guíe.
Hacer oración, supone tener la disposición, la voluntad, la sencillez para expresar con humildad y sinceridad lo que sentimos, pensamos, soñamos ansiamos y anhelamos. Cuando nos desnudamos delante de Dios, El responde y admite conversar con nosotros. Notarán entonces, que Dios se pone a nuestro lado y nos llena de paz, tranquilidad y deesperanza. Pues, el amor que nos tiene lo hace posible.
La lectura de la Palabra, supone actuar con la sencillez y humildad de vida, al reconocer las enseñanzas y las propuestas que ofrece. Tomar el mensaje, tal como se expresa, aunque sea opuesto a nuestro punto de vista y nuestros intereses. ¡Ese es el sentido verdadero! Para no equivocarnos, pidámosle al mismo Dios que nos ilumine a entender su Palabra, así ¡Encontrarán el verdadero mensaje de amor!
Pedirle a Dios que nos envíe su Espíritu de Amor para que nos ilumine e guíe, supone ponernos en manos de Dios y dejarnos conducir por el Espíritu de Amor. Si nos mostramos dóciles al Espíritu de Amor, nos ayudará a distinguir lo que procede y viene de Dios y lo que no es así. Sentiremos entonces, como que arde nuestro interior, como que súbitamente entró en nuestra vida y nuestro cuerpo un calor indescriptible. Ese calor que no es de carácter físico, sino de otra naturaleza; no trae consigo bochorno y fastidio; sino paz, gozo y la serenidad que necesitamos.
En cierta ocasión, en una comunidad cristiana, por la situación social, además de otros aspectos que se vivía en dicha sociedad; se elaboró un documento a través del que se señalaba la situación de pecado y toda clase de injusticias y abusos, que venían cometiendo el gobernante, sus ministros y funcionarios. En dicho documento, se les solicitaba modificaran su actitud y corrigieran su proceder, propiciando el bien común.
Como el documento debía ser conocido y reflexionado portados los miembros de la comunidad cristiana; uno de ellos, después de leerlo, manifestó: “Yo no estoy de acuerdo, eso es comunismo”. Cuando se le pidió que revisara todos los textos bíblicos y con la serenidad de caso evaluara su apreciación, respondió: “No, de ninguna manera, yo tengo mi partido político, así es que no voy a revisar nada…”
Innegablemente, esta experiencia nos demuestra que anteponemos nuestras ideas, pensamientos, criterios, intereses u opciones, a los verdaderos intereses de todos. El bien común, es un principio bíblico, ¡Es la voluntad de Dios! Si existen coincidencias con determinadas corrientes, doctrinas, ideologías o pensamientos, tenemos que tomarlos en el contexto ñeque se producen los hechos y analizarlos. Por consiguiente, los cristianos debemos tener la apertura, para aceptar el mensaje de Dios, a través de los profetas y de su Hijo Amado, Jesús.
Cristo, nos dejó un legado maravilloso. Nos dejó un mensaje que es vida y que hace felices a todos. Se trata solo de amor y de amar, de tener fe y creer que todo cuanto viene de Dios es real y verdadero, de saber esperar y aceptarlo con alegría. Las comunidades cristianas han enfocado siempre el castigo, lo trágico o lo penoso, como mensaje; éste es fruto de nosotros mismos. ¡Este no es el mensaje de Cristo1 El mensaje de Cristo es alegría, vida, gozo, tranquilidad, paz, serenidad, entusiasmo, ¡ES FELICIDAD! Hacia ello debemos apuntar.
Señor Jesús, ayúdanos a ser felices y vivir plenamente la Voluntad el Padre; te lo pedimos en tu nombre, Señor.
Amén.

MI ENCUENTRO CON DIOS: Serás arrasada y devastada

CARLOS A. SOTO V. 17/12/2011

“¡Ay, de ti, gallito de las rocas! Tú que te has sentido seguro y protegido ; que has hecho de tu vida un culto constante de gozo, de placer, de diversión; que has quebrado tu alianza conmigo, alejándote de tus promesas de fidelidad. ¡Pobre de ti! No quedará de ti piedra sobre piedra y nada edificado.
Son tan grandes tus infidelidades que has traicionado mi confianza. Tu deslealtad la has labrado y esculpido en los corazones de tus hijos, perdiéndolos en la infidelidad. Pues, han preferido rendir culto a sus dioses de papel, metal y plástico, que hacer mi voluntad.
¡Ay, de ti gallito de las rocas! Que has cultivado entre tus hijos, la injusticia y el oprobio. Has alimentado la mentira y el engaño, para que los mercaderes acumulen bienes y riquezas, aprovechándose del pobre, del obrero y de los empleados que han tenido a s u cargo. Has cobijado entre tus hijos la injusticia y muchas vidas por las que no han reparado en nada a sus deudos. Has sembrado en los corazones el resentimiento y el odio, al despojar de sus derechos de vida: a los desempleados que les quitaste su sustento, a los que desplazaste de sus tierras haciéndolos forasteros, a los que les negaste su atención médica y educación haciéndolos enfermos e ignorantes, a todos los que les quitaste esperanza de vida con los negocios turbios que has realizado.
¡Ay, de ti gallito de las rocas! Vendrán del norte y del sur y arrasarán tu tierra y se apropiarán de tu casa. Saldrá de las entrañas de la tierra el furor de tus propias iniquidades y del desprecio que has tenido a mis Palabras y a mi voluntad. Serás una tierra asolada y devastada. Todo por tu actitud perversa de seguir a tus dioses de papel, metal y plástico.
Cuando ocurra, te lamentarás y pretenderás volver a mí. Me llamarás, pero sólo es porque te sientes abatida. A pesar de tus lamentos, no cambias de actitud. Tu corazón está lejos de sentir lo que me pides. Sólo eres un interesado. No tienes deseos de vivir de acuerdo a mi voluntad; por eso no te atiendo y verás las consecuencias de tus acciones.”
Señor, dije: ¿Por qué me dices anuncios tan desastrosos? ¿Quién atenderá y escuchará estos anuncios? ¿Acaso hay hombre, mujer, anciano, joven o niño, que sea capaz de tomarlos en cuenta? ¿Todos son culpables y qué de aquellos que son inocentes? ¿Vas a hacer sufrir a los inocentes? ¿No tendrás misericordia de ellos?
El Señor, continuó diciendo: “Todo está en mi Palabra. Mi voluntad es que todos vivan con dignidad, que sean fieles a mí. Que sigan el camino señalado por mi Hijo Amado, Jesús. ¡Solo así tendrán vida!
Hagan justicia al desvalido, al necesitado, a los que sufren. Devuelvan lo que se han apropiado injustamente. Atiendan a las viudas, a las madres solteras, a los niños abandonados y a los que están en situación de abandono, a los ancianos que mendigan en las calles, a los jóvenes que les han negado orientación y esperanza de vida. ¡Esa es mi voluntad!
Si retornas a mí, si vienes con un corazón sincero y haces mi voluntad; si sigues el camino señalado por mi Hijo Amado, Jesús; entonces, tendrán mi atención y defenderé sus derechos.”
Señor de la vida, te doy gracias por tu Palabra; pero, te pido que perdones a mi pueblo, que envíes a tu Espíritu de Amor para que lo guíe.
Como si fuera un relámpago, puso delante de mí, el Señor, una imagen clara y notoria, era como de una plaza central yen uno de sus lados, hacia el saliente, como una fortaleza hecha de grandes bloques, como de cemento, que se alzaba con gran altura y en las afueras habían muchos centinelas con armas para resguardarla. Su frente era hacia la plaza, pero era separada por un gran muro, el que estaba al poniente de la fortaleza, pero al saliente de la plaza. Por uno de los lados, hacia el norte, vi como una garita, por donde entraba mucha gente y todas eran controladas. Ahí había como una habitación fría e inhóspita, donde se pedían los documentos a la gente y se les entregaba un salvoconducto. Vi que muchos entraban, pero no salían. Hacia el saliente de la fortaleza, que era la parte posterior, la que daba a la ribera de un río, tenía una puerta por donde salían una serie de carros con grandes bultos como bolsas negras; los carros salían rumbo al sur y se perdían en el horizonte.
No había ruidos, todo era en orden y silencioso. Cada uno de los que entraba en la fortaleza, parecía sentenciado; sus rostros reflejaban indiferencia, indolencia y resignación.
También ingresé, pero alguien me dijo que yo no pertenecía a aquél lugar; pues, me hicieron salir. Pero, pude darme cuenta de lo sombrío y frío que era aquél lugar. Era como un lugar de muerte que estaba en el centro del país.
Quiénes se identificaban y caían bien a los centinelas, se quedaban como siervos reconocidos y los que no eran gratos, salían en los bultos como bolsas negras.
El Señor, me dijo, entonces, enseguida: “Esto es lo que hacen los gobernantes, apoyados por los mercaderes y tienen parte también los jueces; se coluden con ellos, los sacerdotes, haciéndose los desentendidos. ¡Ahí está el pecado! Es por eso que digo, que tu mismo gallito de las rocas, has labrado tu porvenir. ¡Mejora! Cambia de actitud. ¡Conviértete! Serás salvo y tendré piedad de ti.”
¡Bendito seas, Señor de la vida! Pongo a los sencillos, a los humildes, a los necesitados,a los justos, a los misericordiosos, a los que son leales a ti, para que los auxilies y protejas. ¡Bendito y alabado seas, Señor!
Amén.