jueves, 26 de enero de 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: MI gracia te basta

CARLOS A. SOTO V. 22/01/2012
Mi espíritu entristecido y acongojado por las experiencias de la vida, Señor. Pues, más son amarguras y desdichas, necesidad y hambre, dolor y sufrimiento.
Dime Señor, ¿Qué debo hacer? He levantado mi voy y he clamado tu ayuda; he tocado las puertas de muchos para ofrecer mis servicios; he buscado el pan y los recursos necesarios, para cumplir mis compromisos; he ofrecido mi ser para ganarme el sustento, y, ¡Nada! Todo es silencio e indiferencia.
Nadie responde a mis propuestas, cuando toco sus puertas, cuando les hablo, cuando pido su ayuda, cuando solicito atención, cuando pido me den la oportunidad. ¿Por qué será, Dios mío? ¿Me dejarás morir, acaso? ¿Soy indigno de atención? ¿Será tal vez porque soy muy mayor de edad? ¿Es que sólo necesitan a los jóvenes? ¿Lo que ofrezco no les sirve o les crea controversias?
Dijo Dios, entonces:
“Ay, de aquellos que en sus camas planifican y organizan perversidad, la que ponen en práctica al día siguiente, y ¡Todo porque tienen el poder!
Pobre de ellos que teniendo las posibilidades económicas, se las niegan al necesitado, no le socorren ni ayudan, no le dan la oportunidad de ganarse el sustento.
Pobres de los que no obran con justicia y solo explotan al pobre jornalero.
Pobres de aquellos que se ponen de aliados con los enemigos de mi pueblo.
Pobres de aquellos que con sus acciones y prácticas, incitan a las mujeres a venderse en las plazas.
Pobres de aquellos que inducen a los niños, ser los esclavos de sus minas y venden su tiempo por un pan.
Pobres de aquellos que disfrutan con holgura y placer, las cosechas arrebatadas a los que estos, han explotado injustamente.
Yo les anuncio, que las riquezas obtenidas injustamente, se las comerán las polillas; que su amontonamiento de riquezas se perderá en el fuego y en el agua; que todo pacto realizado con los enemigos de mi pueblo, será su calvario para ellos.
Son abominables a mis ojos, son despreciables por su actitud.
Yo reuniré a mi pueblo y le daré dignidad, recobrarán el prestigio que les fue quitado. Tendrán la corona de la vida y serán saciados. Iniciarán una nueva tierra, una nueva sociedad. Ellos me conocerán y me reconocerán, serán fieles a mi y su lealtad permanecerá para siempre.
A ti te recuerdo, que te puse como mi siervo y sólo estás conociendo y viviendo, las consecuencias de tu decisión de seguirme. Bien sabes, que Yo te elegí y tú aceptaste. Ahora conoces los riesgos y retos; sin embargo, no te preocupes, hallarás lo que necesitas, tendrás la respuesta y s mejor que así vivas, para que no te pese la soberbia, la infidelidad y la seguridad, la holgazanería y el pecado. Mi gracia te basta.”
Dios mío, esto es una gran incertidumbre. No quiero pecar, tampoco tener dudad de lo que me dices; pero, ¿Cómo hacer para comer? Tengo confianza que tu Espíritu de Amor está conmigo; que estoy siguiendo las huellas de mi Señor Jesucristo; que tu poder y tu gracia están conmigo. Pero, disculpa mi osadía, Señor, ¿Cómo pago las cuentas de los servicios y otros? No tengo una fuente de ingresos. Lucho por tenerla. La busco y, ¡Nada!
“¿Acaso no te acuerdas de mi pueblo en el desierto que comió sin haber trabajado? ¿No recuerdas que alimenté a los que escuchaban mi Palabra, en mi Hijo? ¡Ahí tienes la respuesta!”
¡Bendito sea Dios! Bendito y glorioso sea tu nombre por y para siempre.
Amén.



MI ENCUENTRO CON DIOS: Lo más importante y valioso, ¿El pecado o la virtud?


CARLOS A. SOTO V. 21/01/2012
Después de ver los noticieros, escucharlos por la radio y leerlos en diarios, revistas e Internet, me quedé desolado por la falta de ética y de siquiera un mínimo de veracidad, honestidad y justicia de parte de los “comunicadores sociales”. Lo recusable es que en solo una semana se han encargado de mentir al país y hacerle cambiar de opinión al grueso de marchantes nacionales.
Se ha mentido tanto y se ha magnificado una cuestión respecto a otra: Así por ejemplo, resulta que no malgastar los fondos públicos de manera irresponsable, es ahora un pecado y hasta motivo de censura pública; pero, gastarlo en una inversión descontrolada, aunque además se robe, ya no es pecado, sino que hay que aplaudirlo y condecorarlo. También investigar los excesos y presunción de “negociados” y “arreglitos” para entregar los recursos naturales a instituciones privadas que a cambio del favorcito ofrezcan una “comisión”, ya no representa significativamente un ACTO DE CORRUPCIÓN; pero, autoridades, congresistas y periodistas se han encargado de lapidar a presuntos “promotores” de algo inexistente.
¿Qué está pasando en el mundo de hoy? ¡SE HA TERGIVERSADO EL VALOR! El mundo de hoy ha dado un vuelco total, girando 180º, de manera que lo que es pecado; para muchos, ¡Ya no lo es! Lo contrario, lo que no es pecado, es decir, una virtud, ¡Hoy es un pecado y un delito!
En el Perú, hemos sido testigos deque en los últimos 30 años, han existido muchos hechos violentos y sangrientos por ideologías extremistas; también, en ese contextos hemos sido testigos de numerosos actos de corrupción nacional, que han atentado contra el Estado Peruano y afectado a las grandes mayorías de peruanos. Asimismo, hemos visto como ciudadanos comunes y corrientes sin acceso al poder, como “autoridades políticas”, en nombre de su cargo o de su agrupación política, han violado el derecho y la legalidad; en unos casos, utilizando testaferros o “personal de confianza” para traficar droga al exterior; en otros casos, ordenando a sus subordinados que acciones violando los derechos humanos en “nombre del Estado”, y; finalmente, algunos haciendo mal uso de su representatividad popular o comunal, se han apropiado y negociado recursos o bienes del Estado, que eran o deberían entregarse gratuitamente a los más necesitados en los programas asistenciales.
Estas autoridades, funcionarios y representantes, han obrado en contra de la ley humana y de la ley divina, ¡HAN PECADO! Estos han robado, han hecho matar personas, han cometido injusticias, han inducido a la adicción de alucinógenos y perjuicio vital a personas, han lucrado con donaciones; sin embargo, a pesar de estos gruesos y mayúsculos delitos, ¡NUNCA SE LES HA SANCIONADO! Todo lo contrario, se les celebra sus fechorías, se les aplaude y se les reconoce, al extremo que se les santifica re-eligiéndolos en sus cargos u otros nuevos.
Los pobres, los necesitados, los que no tienen más que unas pocas energías para sobrevivir, los que tienen voz pero no son escuchados; todos estos, cuando levantan su voz de protesta, de reclamos o cuando hacen alguna declaración, ¡Son antidemocráticos! ¡Tienen rabo de paja! Como vemos, se les estigmatiza.
Esto nos indica que el Maligno los tiene controlados, así como controla las esferas del poder. Tiene autoridad sobre las autoridades y funcionarios corruptos, sobre los representantes que cometen delitos, sobre los periodistas que difaman, falsean y distorsionan la realidad con sus “pronunciamientos y noticias”. ¡ES EL REINO DE SATANÁS! Y tiene a éstos, como ¡SUS SIERVOS!
En los templos e iglesias, muchos sacerdotes y pastores predican releyendo las Sagradas Escrituras, pero ellos mismos no encarnan el mensaje en sus vidas; de manera que lo que transmiten, también es hueco, muerto y sin la efectividad correspondiente. Con esta actitud se convierten en cómplices de las situaciones de pecado. Se puede distinguir con esta actitud, lo siguiente: No hay una conversión sincera de estos sacerdotes y pastores, porque no enfatizan en la esencia del mensaje de Cristo, y; con su predicación están induciendo al pueblo de Dios, al error y a la complicidad de las situaciones de pecado; de manera, que también caen en una falsa conversión. (Os. 6)
Dios Santo, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
¡Alabado y bendito seas!
Te pido perdón, por los errores y pecados de mi pueblo.
Escúchame, Señor.
Te pido, que hagas justicia a tu pueblo, Señor;
que sanciones a los pecadores e injustos;
que castigues a los que no han sabido seguir tu ejemplo
y han mentido en tu nombre y en perjuicio de tu pueblo.
Líbranos del Malo, socórrenos en este momento
de angustia y de incertidumbre.
Ven, ayúdanos y danos la dicha de tener la paz de tu presencia.
Ofrécenos Señor, tu Espíritu de Amor,
para que podamos celebrar tu nombre
y tener más justicia, honestidad y verdad;
más amor, paz y esperanza.
Te lo pido, Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.