lunes, 22 de noviembre de 2021

¿AMOR LÍQUIDO O SÓLIDO?

 

¿AMOR LÍQUIDO O SÓLIDO?

El drama que enfrenta cada ser humano está centrado en sus intereses cotidianos y en las vivencias y experiencias que tiene en su devenir histórico personal, familiar y comunitario, dentro del contexto global del mundo actual.

Al leer y tratar de entender o interpretar lo que Zygmunt Bauman quiere expresar en su obra, después de haber hecho varias relecturas como en cualquier obra siempre hallamos nuevos elementos que surgen del contenido, pero también hallamos muchas limitaciones. No soy el mejor intérprete de una sesuda reflexión como la del autor que sustenta su aporte en base al soporte ofrecido por diferentes autores que reflexionan sobre el amor y sus distintas maneras de expresarse y como los sentimientos son emanaciones de las emociones y percepciones de la vida.

Cuando se observa que el autor en el prólogo exhibe la tendencia actual de hablar de redes y sus alcances o influencias que tienen, a diferencia de las relaciones, parentesco, pareja o ideas que se tengan respecto a algún aspecto de la vida humana; sin embargo, me encuentro con un gran vacío y un profundo abismo por superar. Esta brecha honda que observo, en la que el autor no destaca por su lógica de bienestar o de postura satisfecha, no coincide con todos los seres humanos. Los miles de millones de humanos que no tienen acceso a la información y cultura privilegiada sustentan sus sentimientos en base a sus experiencias del entorno en que viven y se desarrollan; también hay quiénes solo pueden expresar la belleza de la vida o sus manifestaciones artísticas de acuerdo a los elementos de su entorno. Lo más resaltante que pude encontrar es que el autor reflexiona y escribe para entender la sublimación cuasi perfectible de personas humanas con todas sus capacidades, potencialidades hábiles y con sus limitaciones limitadas, porque no muestra en ningún momento la capacidad de percepción de lo bello en aquellos que carecen de los sentidos básicos de la persona humana. Para un invidente de nacimiento es difícil expresar la armonía de los colores de la naturaleza; para un sordomudo, expresar la armonía de los sonidos de manera artística y comprensible para todos es un reto inalcanzable. Así, si nos ponemos a evaluar si es líquido el amor o es sólido, tenemos que situarnos en el contexto de la persona que los percibe y su manera de entender la vida.

En lo personal he podido constatar que en muchas ocasiones no solo es suficiente observar un paisaje desde ángulos distintos para entender la oferta que nos hace la naturaleza o el motivo de nuestra percepción; de igual manera ocurre con los sonidos, ya que no son percibidos de igual manera o sentidos en la misma intensidad desde el lugar en que nos encontremos. Un discapacitado tiene una percepción diferente de lo mencionado, sabiendo que sus limitaciones son acordes con los motivos de la percepción señalada. Esto nos enseña que la percepción de la vida difiere de uno a otro. Existirán coincidencias, pero muchas diferencias.

En cuanto a los sentimientos, también hay variedad de entendimientos y limitaciones de uno a otro. En el caso del amor, podemos observar que mientras se concibe en unos casos de manera materialista porque linda con elementos plausibles, en otros es inmaterial porque es concebido como idealista. Estas posturas se centran en la vieja dicotomía de idea y materia, las que a pesar de la evolución del pensamiento e historia humana siguen siendo enfrentadas y hay quienes en su radicalidad abrazan apasionadamente una de ellas, sin el buen uso de criterios razonables de la coexistencia de ambas para complementariedad de la vida humana. Ahora bien, es en torno al amor visto desde esta última postura que encontramos una enorme variedad de concepciones, pero que a mi parecer puedo destacar tres importantes.

La primera es de carácter trascendente, porque emana desde la identificación con el principio divino de la existencia de todo. La concepción percibida bajo esta óptica es que no existe nada si no es por amor. El amor es la fortaleza de la existencia y son sus características como sus cualidades las que dan la razón de ser de la existencia. Nada ni nadie, sea material o inmaterial existe sino por amor, si se entiende como fuente del amor, a la divinidad o la trascendencia, se crea o no en su existencia. Tener como referente lo divino contribuye a entender el amor como la fuente existencial que hemos señalado. La percepción de esta dimensión del amor, si bien es cierto que debe entenderse como inmaterial, también es cierto que sus características y su función contribuye a darle sentido a la coexistencia humana, no tener este principio haría imposible la convivencia humana, por más esfuerzos que se hagan. Esta manera de entender el amor nos ayuda a ubicar lo que este significa y cómo debe entenderse.

La segunda es el sentimiento que surge o nace de la conexión entre los congéneres humanos y hasta en los animales percibimos signos o manifestaciones instintivas de sentimientos símiles al amor. El amor entre los seres humanos está cargado por la identificación de uno con el otro, no necesariamente entre sexos complementarios, macho y hembra, sino entre humanos por las razones que sean. La identificación del amor entre los humanos se concibe como una relación eminentemente inmaterial, porque son conexiones espirituales o sentimentales, cuyas evidencias están dadas en los estados emocionales que reflejan su manifestación, los que por lo general demuestran la atención al otro, su promoción y desarrollo, el esfuerzo por la felicidad del otro y la plenitud de su vida. En toda relación humana se puede hallar la manifestación del amor o su contrario, pero que de todos modos el eje de las relaciones humanas están cimentadas en el amor. Cuando nos encontramos con personas que denotan con sus actitudes acciones contrarias a la bondad, humildad, sencillez, paciencia, tolerancia, amabilidad, justicia y verdad, entonces podemos indicar que de un modo u otro existen referentes al amor para coexistir. Con lo dicho, se observa que toda relación humana está ligada al amor, sea en su favor o lo contrario, pero de todas maneras es la esencia de la vida humana.

La tercera, está más bien cargada de manifestaciones distorsionadas del sentido y el espíritu de lo que significa el amor, porque se les ha dado un significado más pueril o carnal, destacando la materialidad interrelacional entre las personas, como fusión de convivencia marital o sexual. Esta manera de entender al amor no es en suma, la de mayor relevancia, pero que de todos modos se tiene que exponer, porque forma parte de la experiencia humana y que aun cuando no refleje la esencia de lo que el autor ha querido expresar en su obra, si podemos mencionar como una proliferación contemporánea.

Después de expresar lo arriba señalado, cabe entre nosotros definir si el amor tiene solidez, liquidez u otra presentación. A mi modesta manera de percibirlo es una simbiosis que ineludiblemente no podemos priorizar una u otra. Que el amor es inmaterial, pero que sus manifestaciones son gestos materializados y que expresan la sublimación de la belleza y de la esencia espiritual de la existencia en general y específicamente la humana. Dentro de este contexto debemos destacar que tanto la manifestación del amor como su percepción y realidad obedece al contexto o realidad de cada persona. Que el aporte del autor del Amor Líquido, nos ha ayudado a entender el sentido de la vida con sus reflexiones, también nos ha permitido obtener mayores elementos de juicio para buscar lo que no ha sido considerado desde su óptica. Resumo diciendo que el amor es la esencia de la vida presentado de manera diversa de acuerdo a la coexistencia humana.

CARLOS ALBERTO SOTO VÁSQUEZ