Esta mañana el Señor de Señores, nuestro creador me recordó:.
“Te llevé hace más de tres décadas a que vieras cómo es el mundo. ¿Recuerdas lo que oculta la noche y la oscuridad? ¿Recuerdas las pasiones, los vicios y la conducta humana?
Le respondí, ¡Sí, Señor! La recuerdo como si fuera hoy mismo.
Me dijo, entonces: Bien, si lo viste, ese fue el anuncio de lo que hombres y mujeres siempre han hecho y su conducta será cada vez más grave. Se irán alejando de mí. Adorarán a muchos dioses, entre ellos al placer, a la violencia, injusticia y toda clase de ídolos. Me darán la espalda mientras viven en abundancia, mientras tienen salud o gozan de los placeres del mundo; pero, se acordarán de mí cuando estén en la miseria, se hallen enfermos o ya no exista más alegría placentera.
Sus pecados son tan grandes que no me acordaré ni de sus nombres por su infidelidad; es más, no los oiré, ni atenderé sus súplicas, porque no han renunciado al mal, no se han alejado del pecado, no han buscado reconciliarse con sus hermanos y tampoco lo han hecho conmigo.
Por eso, son infelices, por eso sufren y sufrirán las consecuencias de su infidelidad, de su mal proceder, de los sentimientos que hay en sus corazones.
Dije entonces: Padre Santo, ¿Quién podrá, entonces, salvarse o no sufrir los males de este mundo? ¿Qué podemos hacer para restablecer los lazos de amistad, de fraternidad, de filiaridad contigo Señor?
Agregó, nuestro Padre: La salvación está en mi Hijo Amado. Quien cree en él, vive en él, se entrega a él, tendrá la vida eterna. Algunos creen que solo basta creer, otros lo toman como antorcha.
Hay quiénes en mi nombre y en el de mi Hijo Amado justifican sus injusticias, sus inmoralidades. Avasallan a los pobres, maltratan y matan de hambre a los necesitados, negocian sus vidas y sus recursos; otros, utilizan mis palabras para cometer injusticias, destruir vidas e inclusive matar a los más débiles.
Hay quiénes conducen a mi pueblo por caminos equivocados, pues para ellos, como antaño solo sirven las normas, las leyes, los códigos. Todo sin rostro humano, sin espíritu encarnado; de manera que su conducta escomo la de Anás y Caifás, que justificaron su religión, más no siguieron mi palabra. Cuidaron su prestigio y su poder y no sirvieron a mi pueblo. Solo buscaron su provecho y el de los que son como ellos; estos me han traicionado y han utilizado mi nombre. Para sus actos delictuosos, para vivir cómodamente y no compartir el pan y la mesa con los hambrientos. Hacen ritos y celebran cultos que son solo fórmulas, que no tiene vida; ahí no está presente mi Espíritu. Pues, son solo cáscara de nueces, puro formulismo, ritualismo, más su corazón está muy lejos de mí. Además, acumulan bienes y riquezas como si yo los necesitara, como si yo les exigiera y pidiera que hagan riquezas en mi nombre.
Yo no necesito de eso. Pues, si todo lo creado, los cielos, los reinos, o visible e invisible me pertenecen. Yo dispongo de ellos si así fuera el caso.
Mira, eso yo no quiero. Como antes les dije: Sólo quiero que tengan un corazón sincero, una mente limpia y una voluntad por serme fieles. Quiero honestidad, quiero que sean justos, que amena sus hermanos, que escuchen y atiendan a mi Hijo Amado.
Amado Padre, interrumpí: ¿Qué debo hacer yo? Tú sabes mejor que nadie que soy pecador, que tengo muchos defectos; que también he sido muchas, pero muchas veces infiel a ti; que he omitido el amor a los demás, a ser justo, a ser veraz; que he sido calculador e ingenuo, que no he sabido seguir a tu Hijo Amado. ¿Para qué entonces te diriges a mí? ¿Para qué soy útil? ¿Qué de bueno hay en mi, si en pecado me concibió mi madre? ¿Quién va a prestar atención a lo que diga? ¿No seré acaso motivo de burla y escarnio? ¿No seré, entonces, silenciado por los medios y mecanismos que controlan los ricos y poderosos de este mundo? ¿No seré juzgado acaso y de antemano sentenciado por los pastores y soberanos de tu iglesia? ¿No seré tildado como un loco, una persona sin juicio, sin autoridad, sin criterio, sin ninguna justificación que evidencie que me has hablado, Señor?
El Señor, habló: He hablado a través de los profetas, de siervos y siervas, aún de mi propio Hijo Amado. ¿Cómo los tomaron en todas partes? Así, como tu mismo me has preguntado. Solo puedo decirte, confía en mí. Pon tu corazón y tu razón al servicio de mi Hijo Amado. Sólo eso basta, porque mi Espíritu de Amor está en ti. Él hablará por ti, dirigirá tus pasos, guiará tus acciones.
¿Acaso no te acuerdas que me dijiste, que como Salomón mi siervo, tú querías te dé sabiduría para enfrentar la vida? La sabiduría que procede de mi, llegará por mi Espíritu de Amor a ti y en su momento sabrás qué hacer y qué decir.
Ora permanentemente y escudriña mi Palabra para que anuncies a mi Hijo Amado, denuncies el pecado y renuncies a toda seducción. Recuerda las enseñanzas de mi HijoAmado.
Dije: Oh, Padre amado. No soy digno de tal merecimiento, de tal responsabilidad, de tan grande privilegio.
Nuestro Padre, entonces me dijo: ¡Calla! No se trata de un privilegio, es más bien una misión. Una tarea que no va a ser fácil. Como bien dijiste, muchos te cerrarán el paso, te atacarán, te maltratarán, se burlarán de ti. Pero, ¡No temas! ¡Yo estaré contigo! Recuerda a Moisés, Jeremías y otros más antes que tú. Yo hablé por medio de ellos. Sé sencillo y humilde de corazón y podrás lograrlo.
Dije: Gracias Padre Bondadoso
Han pasado varias horas y no sé lo que me espera, solo sé que pongo mi vida en manos de nuestro Padre Celestial y al servicio de nuestro Señor Jesucristo. Reconozco que soy un simple ser humano, que no tengo las virtudes especiales de los hombres y mujeres que aparecen iluminados y que evidencian santidad. Yo solo tengo como parte de mí, la simpleza de ser un hombre que cree y confía en Dios. Que mi fe no es muy grande, sino al contrario es muy pequeña, aún más pequeña que un átomo. Que mi amor por los demás no es más que un deseo de que sean felices y encuentren justicia, y también alcancen con éxito sus proyectos. Que mi esperanza es tan pobre por los hechos que me ha tocado vivir. Pero, a pesar de de ello, pongo mi fe, mi amor y mi esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Bendigo su nombre sobre todo nombre, y alabo su presencia. Reclamo atienda y socorra a éste siervo inútil, para colaborar con su obra.
Gracias Espíritu de Amor que procede del Padre y del Hijo Amado, por ser mi protector y defensor. Amén.
Entonces me dirigí al Señor Jesús: Señor Jesucristo, Hijo Amado del Dios Vivo. ¿Cuántas veces me dirigí a ti? ¡Muchas! Le he pedido a nuestro Padre en tu nombre me atienda. Pero, solo he sentido silencio y como para darme lecciones, me has abierto la mente, para responderme «Mi gracia te basta».
Oh, Señor. Solo puedo entender que mi fe es muy, pero muy débil. Me flaquean las piernas ante tu majestad. Y lo más grave aún, lo que te he pedido siento, ahora, que no es para mí. Porque nada he recibido. Necesito, tal vez, algo que ni siquiera reconozco y que sin dudas soy inconsciente. Pero, en tu gran sabiduría y bondad no me concedes mis deseos, sino solo aquello que va construyendo y edificando la vida, el Reino, la felicidad.
Jesús, Señor y Salvador mío, quiero decirte hoy, mi necesidad de pan para alimentar mi cuerpo. ¡Bien sabes que lo necesito! Pero, si consideras que debo ayunar. ¡Lo haré en tu honor!
Señor, Jesús, bien conoces mi situación: No tengo una familia, ni un hogar bien establecido. Menos aún un trabajo que sustente mis necesidades; pues, a mi edad soy un paria. La sociedad me considera no rentable o poco útil. Tal vez una carga. Pero, siento que es un verdadero milagro ¡Cómo me respondes! Las soluciones, sólo tú puedes haberlas generado. No creo que hayan salido de mí.
Señor Jesucristo, solo quiero pedirte y volviendo a insistir que intercedas por mi, para que en tu nombre, nuestro Padre Celestial, me conceda la gracia de vivir en su presencia, y que la misión encomendada, se realice de manera que, sólo puedan reconocer, ¡Que su nombre es Santo y que es eterna su Misericordia! Por ello, bendigo a mi Dios, porque ¡Es todo para los humanos! Y para toda la creación.
Gracias por escucharme, Señor Jesucristo, Gracias Padre Amado. Gracias Espíritu de Amor. Amén.
“Te llevé hace más de tres décadas a que vieras cómo es el mundo. ¿Recuerdas lo que oculta la noche y la oscuridad? ¿Recuerdas las pasiones, los vicios y la conducta humana?
Le respondí, ¡Sí, Señor! La recuerdo como si fuera hoy mismo.
Me dijo, entonces: Bien, si lo viste, ese fue el anuncio de lo que hombres y mujeres siempre han hecho y su conducta será cada vez más grave. Se irán alejando de mí. Adorarán a muchos dioses, entre ellos al placer, a la violencia, injusticia y toda clase de ídolos. Me darán la espalda mientras viven en abundancia, mientras tienen salud o gozan de los placeres del mundo; pero, se acordarán de mí cuando estén en la miseria, se hallen enfermos o ya no exista más alegría placentera.
Sus pecados son tan grandes que no me acordaré ni de sus nombres por su infidelidad; es más, no los oiré, ni atenderé sus súplicas, porque no han renunciado al mal, no se han alejado del pecado, no han buscado reconciliarse con sus hermanos y tampoco lo han hecho conmigo.
Por eso, son infelices, por eso sufren y sufrirán las consecuencias de su infidelidad, de su mal proceder, de los sentimientos que hay en sus corazones.
Dije entonces: Padre Santo, ¿Quién podrá, entonces, salvarse o no sufrir los males de este mundo? ¿Qué podemos hacer para restablecer los lazos de amistad, de fraternidad, de filiaridad contigo Señor?
Agregó, nuestro Padre: La salvación está en mi Hijo Amado. Quien cree en él, vive en él, se entrega a él, tendrá la vida eterna. Algunos creen que solo basta creer, otros lo toman como antorcha.
Hay quiénes en mi nombre y en el de mi Hijo Amado justifican sus injusticias, sus inmoralidades. Avasallan a los pobres, maltratan y matan de hambre a los necesitados, negocian sus vidas y sus recursos; otros, utilizan mis palabras para cometer injusticias, destruir vidas e inclusive matar a los más débiles.
Hay quiénes conducen a mi pueblo por caminos equivocados, pues para ellos, como antaño solo sirven las normas, las leyes, los códigos. Todo sin rostro humano, sin espíritu encarnado; de manera que su conducta escomo la de Anás y Caifás, que justificaron su religión, más no siguieron mi palabra. Cuidaron su prestigio y su poder y no sirvieron a mi pueblo. Solo buscaron su provecho y el de los que son como ellos; estos me han traicionado y han utilizado mi nombre. Para sus actos delictuosos, para vivir cómodamente y no compartir el pan y la mesa con los hambrientos. Hacen ritos y celebran cultos que son solo fórmulas, que no tiene vida; ahí no está presente mi Espíritu. Pues, son solo cáscara de nueces, puro formulismo, ritualismo, más su corazón está muy lejos de mí. Además, acumulan bienes y riquezas como si yo los necesitara, como si yo les exigiera y pidiera que hagan riquezas en mi nombre.
Yo no necesito de eso. Pues, si todo lo creado, los cielos, los reinos, o visible e invisible me pertenecen. Yo dispongo de ellos si así fuera el caso.
Mira, eso yo no quiero. Como antes les dije: Sólo quiero que tengan un corazón sincero, una mente limpia y una voluntad por serme fieles. Quiero honestidad, quiero que sean justos, que amena sus hermanos, que escuchen y atiendan a mi Hijo Amado.
Amado Padre, interrumpí: ¿Qué debo hacer yo? Tú sabes mejor que nadie que soy pecador, que tengo muchos defectos; que también he sido muchas, pero muchas veces infiel a ti; que he omitido el amor a los demás, a ser justo, a ser veraz; que he sido calculador e ingenuo, que no he sabido seguir a tu Hijo Amado. ¿Para qué entonces te diriges a mí? ¿Para qué soy útil? ¿Qué de bueno hay en mi, si en pecado me concibió mi madre? ¿Quién va a prestar atención a lo que diga? ¿No seré acaso motivo de burla y escarnio? ¿No seré, entonces, silenciado por los medios y mecanismos que controlan los ricos y poderosos de este mundo? ¿No seré juzgado acaso y de antemano sentenciado por los pastores y soberanos de tu iglesia? ¿No seré tildado como un loco, una persona sin juicio, sin autoridad, sin criterio, sin ninguna justificación que evidencie que me has hablado, Señor?
El Señor, habló: He hablado a través de los profetas, de siervos y siervas, aún de mi propio Hijo Amado. ¿Cómo los tomaron en todas partes? Así, como tu mismo me has preguntado. Solo puedo decirte, confía en mí. Pon tu corazón y tu razón al servicio de mi Hijo Amado. Sólo eso basta, porque mi Espíritu de Amor está en ti. Él hablará por ti, dirigirá tus pasos, guiará tus acciones.
¿Acaso no te acuerdas que me dijiste, que como Salomón mi siervo, tú querías te dé sabiduría para enfrentar la vida? La sabiduría que procede de mi, llegará por mi Espíritu de Amor a ti y en su momento sabrás qué hacer y qué decir.
Ora permanentemente y escudriña mi Palabra para que anuncies a mi Hijo Amado, denuncies el pecado y renuncies a toda seducción. Recuerda las enseñanzas de mi HijoAmado.
Dije: Oh, Padre amado. No soy digno de tal merecimiento, de tal responsabilidad, de tan grande privilegio.
Nuestro Padre, entonces me dijo: ¡Calla! No se trata de un privilegio, es más bien una misión. Una tarea que no va a ser fácil. Como bien dijiste, muchos te cerrarán el paso, te atacarán, te maltratarán, se burlarán de ti. Pero, ¡No temas! ¡Yo estaré contigo! Recuerda a Moisés, Jeremías y otros más antes que tú. Yo hablé por medio de ellos. Sé sencillo y humilde de corazón y podrás lograrlo.
Dije: Gracias Padre Bondadoso
Han pasado varias horas y no sé lo que me espera, solo sé que pongo mi vida en manos de nuestro Padre Celestial y al servicio de nuestro Señor Jesucristo. Reconozco que soy un simple ser humano, que no tengo las virtudes especiales de los hombres y mujeres que aparecen iluminados y que evidencian santidad. Yo solo tengo como parte de mí, la simpleza de ser un hombre que cree y confía en Dios. Que mi fe no es muy grande, sino al contrario es muy pequeña, aún más pequeña que un átomo. Que mi amor por los demás no es más que un deseo de que sean felices y encuentren justicia, y también alcancen con éxito sus proyectos. Que mi esperanza es tan pobre por los hechos que me ha tocado vivir. Pero, a pesar de de ello, pongo mi fe, mi amor y mi esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Bendigo su nombre sobre todo nombre, y alabo su presencia. Reclamo atienda y socorra a éste siervo inútil, para colaborar con su obra.
Gracias Espíritu de Amor que procede del Padre y del Hijo Amado, por ser mi protector y defensor. Amén.
Entonces me dirigí al Señor Jesús: Señor Jesucristo, Hijo Amado del Dios Vivo. ¿Cuántas veces me dirigí a ti? ¡Muchas! Le he pedido a nuestro Padre en tu nombre me atienda. Pero, solo he sentido silencio y como para darme lecciones, me has abierto la mente, para responderme «Mi gracia te basta».
Oh, Señor. Solo puedo entender que mi fe es muy, pero muy débil. Me flaquean las piernas ante tu majestad. Y lo más grave aún, lo que te he pedido siento, ahora, que no es para mí. Porque nada he recibido. Necesito, tal vez, algo que ni siquiera reconozco y que sin dudas soy inconsciente. Pero, en tu gran sabiduría y bondad no me concedes mis deseos, sino solo aquello que va construyendo y edificando la vida, el Reino, la felicidad.
Jesús, Señor y Salvador mío, quiero decirte hoy, mi necesidad de pan para alimentar mi cuerpo. ¡Bien sabes que lo necesito! Pero, si consideras que debo ayunar. ¡Lo haré en tu honor!
Señor, Jesús, bien conoces mi situación: No tengo una familia, ni un hogar bien establecido. Menos aún un trabajo que sustente mis necesidades; pues, a mi edad soy un paria. La sociedad me considera no rentable o poco útil. Tal vez una carga. Pero, siento que es un verdadero milagro ¡Cómo me respondes! Las soluciones, sólo tú puedes haberlas generado. No creo que hayan salido de mí.
Señor Jesucristo, solo quiero pedirte y volviendo a insistir que intercedas por mi, para que en tu nombre, nuestro Padre Celestial, me conceda la gracia de vivir en su presencia, y que la misión encomendada, se realice de manera que, sólo puedan reconocer, ¡Que su nombre es Santo y que es eterna su Misericordia! Por ello, bendigo a mi Dios, porque ¡Es todo para los humanos! Y para toda la creación.
Gracias por escucharme, Señor Jesucristo, Gracias Padre Amado. Gracias Espíritu de Amor. Amén.