Aún no escuché el estruendo, la potencia, la dimensión intensa y el poder de tu voz mi querido y adorado Padre Amado.
Hasta hoy solo he saboreado la dulzura, el susurro, la caricia de tu voz.
Me han dicho los profetas y los hombres de leyes que el poderío de tu voz sobrepasa la tempestad, tormenta y el estruendo más potente de los rayos.
Padre Amado es tan grande tu poder que no hay quien lo pueda solo imitar.
Tus deseos y mandatos son inconmovibles.
En la sentencia y decisión obras con justicia.
A tus pies me postro e inclino mi rostro a tierra.
Ya no tengo que decirte sobre mi vida y la de mis hermanos. No hay justificación ni explicación a todo lo que hacemos o dejamos de hacer.
Como sentenciado a muerte estoy viviendo, solo esperando ir al cadalso. Otros deciden y definen mi vida. He tocado puertas una tras otra y solo me dicen espera que mañana te respondo, ahí saldaré mis cuentas... Y llega el día sin respuesta alguna. Otros presentan excusas sin sentido. Les he suplicado sean considerados sin que lo sean conmigo.
Padre Amado, bien me conoces y sabes lo cansado que estoy. No puedo más. Ya no puedo ni caminar, mis pies no me obedecen. Mis brazos ya no los puedo levantar. Mi cuerpo está adolorido y mis manos están adormecidas. Mi conciencia me abandona en un letargo inevitable. Mis pensamientos y sentimientos dejaron de funcionar. La realidad es que mis fuerzas se agotaron. El peso de la vida sobrepasa todas mis fuerzas y mis capacidades están anuladas frente a esta realidad.
Padre Amado no tengo recursos para seguir viviendo, me faltan fuerzas y capacidades para éste último tramo. Ya no sé que hacer. Hasta mi fe la siento débil e inexistente porque no me respondes. ¿Dónde está mi tierra prometida? ¿Dónde está la parte de la herencia que me corresponde? ¿A quién recurro, si no es a tí, mi Dios vivo? ¿Por qué me abandonas y me dejas a merced de mis enemigos y sin fuerzas para hacerles frente? ¿Acaso quieres que me exterminen y sea un polvo inservible y que nadie se acuerde de mí? ¿Dónde están mis hermanos y amigos? ¿Acaso ya no les importo?
Padre Amado ten compasión y piedad de mí. Ayúdame y ten misericordia de este siervo tuyo. Atiende mis súplicas y defiende mis proyectos y propósitos. No me dejes solo. Ten compasión de mí. Mi vida depende solo de ti.
Te imploro por piedad que no me ignores más tiempo. Necesito tu ayuda y protección. Ya perdí hasta la dignidad frente a los que me rodean. Soy burla y mofa de mis adversarios.
Si no tengo tu ayuda, por favor recógeme y llévame contigo o a donde creas conveniente.
Ya no puedo más, estoy exhausto. Solo te pido que mientras decidas cumplir tu decisión sobre mi causa, me des la sabiduría y prosperidad necesaria para poder cumplir la misión que tengo y también contribuir a la construcción de tu reino entre nosotros.
Te suplico Padre Amado escuches mi paupérrima oración en la grandeza y magnífica presencia, intercesión y su nombre de mi Señor Jesucristo.
Gracias Padre Amado por escuchar mi oración y responder según tu voluntad. He aquí tu siervo. Tuyo soy y solo a ti te pertenezco.
Gloria y alabanzas para ti mi Dios vivo.
Bendito y alabado seas por toda la eternidad.
Glorificado sea tu Santo Nombre sobre todo nombre.
Que se haga tu voluntad en el cielo y la tierra.
Que venga pronto tu reino para nuestro gozo y felicidad.
Bendito y alabado seas por siempre.
Te amo y te adoro con todo mi corazón.
Aleluya, aleluya, aleluya. Amén.