REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 07/10/2012
La irracionalidad, lo reptiliano, lo
troglodita, cavernario y autodestructivo se ha ido instalando,
institucionalizando y estableciendo como una práctica usual en el mundo de hoy.
¿Por qué? Basta sólo considerar lo
siguiente: Asesinatos, suicidios, matanzas, violación de los derechos humanos,
violencia sexual, violencia física, violencia psicológica, bullying,
pandillaje, maras, etc., Dentro de este paquete no estamos considerando otras
formas de violencia, tales como las guerras, la subversión, el terrorismo, las
protestas públicas, las huelgas, paros, marchas de protestas, atentados y otras
formas de descalabros ejecutados por los humanos.
Los noticieros, las publicaciones, la
programación televisiva, el Internet, los play station, en fin, ¡TODO! Está
creado, objetivado, fundamentado,
desarrollado y enmarcado por VIOLENCIA.
La violencia, ¿Es un signo de
humanidad? ¡NO! Es un signo de BESTIALIDAD. ¿Por qué? Es totalmente contraria a
la capacidad racional humana. Sólo los humanos somos capaces de pensar,
razonar, emitir juicios, tener sentimientos y valorar. Cuando se deja de lado,
esto último, sólo la apariencia física, es humana; pero, la personalidad, ¡YA NO
LO ES! Es como si tuviéramos en frente el casco o la envoltura de un CPU, el
que ya no funciona como una PC, sino que ahora ese casco o envoltura solo puede
generar riesgo, tales como un corto circuito, un incendio, una explosión u otro
peligro.
La constante de hoy es, “¿Cuántos
muertos tenemos hoy?” ¡Pucha, qué bien! Pareciera que estamos y somos felices
cuando tenemos más muertos.
Los más felices son los periodistas
–aunque digan lo contrario-; pues, ellos se esmeran en presentar los sucesos
del día exagerando y publicitándolos de manera extraordinaria, sobre todo si
hay muertos. Por lo general no tienen prudencia, respeto, discernimiento para
presentar las noticias ligadas con la violencia, bajo la excusa de libertad de
prensa y justificaciones absurdas de “hacer de conocimiento público los hechos”;
pero, como he mencionado, sin criterio y prudencia para no incidir y estimular
la violencia.
Los que le siguen a los periodistas
son los “políticos”, que utilizan el dolor ajeno para promocionarse en el
escenario público y aunque sus opiniones sean necias, ¡ELLOS DAN SU OPINIÓN!
Así por el estilo, como lo mencionado,
cada ciudadano va “asimilando” esa violencia,
siendo éstos influenciados, dolidos o indiferentes. Lo cierto, es que
esa violencia pulula y convive en la cotidianidad de nuestra vida.
Hasta hace algunos años atrás, los
actos de violencia sólo se los atribuía a los pobres, a los marginales, a los
descamisados, a los sin zapatos, a los sin patria, etc.; sin embargo, hoy somos
testigos de una serie de actos violentos producidos y creados por individuos o
grupos humanos de cualquier condición sea social-económica-política-cultural-educativa-religiosa.
Si esto es así, ¿A qué se debe esta
creciente violencia? Me parece que su
incremento, se debe a los siguientes
factores: Informativos y Axiológicos.
El primero, se refiere al acceso a la información, la comunicación y
la tecnología sin el criterio formativo mínimo necesario. Hoy se ha establecido
e institucionalizado una cultura de violencia que se emana a través de los
medios de comunicación, siendo la más agresiva la que se expide a través de la
televisión.
Las televisoras presentan programas
con alto contenido de violencia (películas, shows, entretenimientos, novelas,
etc.). Lo grave es que aproximadamente
el 85% de la programación tiene niveles extremos de violencia y sus spots
publicitarios tienen por lo menos un 95% de niveles de agresividad. Los
programas humorísticos, de eso, ¡YA NO TIENEN
NADA! Son básicamente una constante de agresiones verbales y expresivas
al género, la apariencia física, los atributos de quiénes se hace escarnio, por
parte de los que emiten su “humorada”. Así por el estilo, si hiciéramos un
mayor análisis, sería mejor, ¡CERRAR LOS CANALES DE TELEVISIÓN!
No se trata de ello, sino de evaluar,
¿Qué aportes ofrece la televisión hoy a favor de la
NO VIOLENCIA ? Hay muy pocos aportes, pero,
¡HAY! Lo razonable será incrementar de manera responsable y creativa una
cultura, entretenimiento, shows, novelas y otros con un contenido sin
agresividad y violencia.
Por otro lado, tenemos el Internet.
Este medio presenta el mayor grado de violencia, porque a través de muchos de
sus espacios se filtran nexos y distracciones con marcado acento de agresividad
y violencia. Todos los juegos y entretenimientos son totalmente violentos, sean
físicos, psicológicos o sexuales. Lo cierto es que es un medio que contribuye a
la información; pero, también requiere de mecanismos de mayor control,
especialmente en su uso por los menores de edad.
Finalmente, en éste punto, se tiene
que existe un bombardeo permanente acerca de las “bondades” de los diferentes
aparatos, equipos u otros instrumentos que sea de tecnología de punta. Ese
bombardeo publicitario, es otra forma de violencia; porque, si alguien no
cuenta con un equipo de esa naturaleza, ¡NO ESTÁ ACTUALIZADO! Se halla en la
edad de piedra.
Pero, algo importante, nadie informa
de los riesgos y peligros de esa tecnología, como por ejemplo de las
RADIACIONES que emanan de las baterías y de los componentes de estos equipos.
Toda radiación es generadora de cáncer en el ser humano. Es importante, por tanto, ofrecer de igual
manera un bombardeo de recomendaciones y prevenciones. ¡ESO ES LO SALUDABLE Y RECOMENDABLE!
En cuanto al segundo tema, tiene mucho que ver con los valores: Este es un tema
que se ha descuidado mucho; sea a nivel familiar, comunitario y nacional en
cada país. Más grave aún, es que la comunidad internacional, en general,
también es responsable de la pérdida de los valores, especialmente entre los
grupos etáreos menores de treinta años.
Conocedores que desde hace más o menos
40 años se impulsó en la comunidad internacional, la defensa de los derechos de
los menores y adolescentes; así mismo se ha establecido una férrea defensa del
valor y el respeto a la mujer, ¡ERA Y ES NECESARIO! Su defensa es ineludible;
sin embargo, nos falta un elemento que equilibre y de equidad a esos derechos,
nos referimos a ¡SUS REPONSABILIDADES!
Si evaluamos los casos de violencia de
los últimos cinco años, por lo menos el 70% de los casos obedecen al desorden
emocional y mal formación axiológica de los agresores, ¿Por qué? Los padres de
los agresores en unos casos sólo fueron contribuyentes económico-financieros de
los hijos; otros, no tuvieron elementos de juicio para educar y orientar a los
hijos en valores y en sus responsabilidades, y; también existen los padres
irresponsables que abandonaron a sus hijos o que los tuvieron o tienen en
situación de abandono.
Por otro lado, los Estados y Naciones
de todo el orbe, también tienen sus responsabilidades en esta omisión
axiológica en las diferentes sociedades, ¿Cómo y cuándo? Ignorando las
asignaturas y materias escolares formadoras en valores. Solo han priorizado
materias pragmáticas-individualistas-egocéntricas. Esto se produce desde el
momento en que, se establecen políticas y programas educativos meramente
cientistas y descuidan o ignoran los aportes humanistas.
Después de lo dicho, ¿Qué podemos
hacer? Tenemos que llegar a algunos consensos básicos:
- Establecer
políticas de recuperación axiológica a través de los sistemas educativos.
- Promover
dispositivos legales que contribuyan al reordenamiento y reestructuración
de la familia, como institución básica de la sociedad.
- Asistencia
permanente del Estado a las familias, para la promoción de valores y
responsabilidades en los menores y adolescentes.
- Promover
la participación activa, eficiente y eficaz de las instituciones (iglesia,
escuela) en el proceso de re-socialización y de recuperación axiológica en
los adolescentes y menores de edad.
- Promover
la autorregulación programática de los medios de comunicación, para evitar
la incidencia de acciones y propuestas con contenidos agresivos o violentos.
- Monitorear
a los menores de edad en el uso de los medios cibernéticos con marcado
acento de agresividad y violencia.
Me permito señalar que, no tomar en
cuenta estas modestas recomendaciones, supone un crecimiento y desarrollo,
¡ALTAMENTE PELIGROSO! De una incontrolable INSANÍA SOCIAL, como consecuencia de
la violencia.