viernes, 6 de enero de 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: ¿Qué nos espera en el 2012?

CARLOS A. SOTO V. 31/12/2011

Posiblemente cuando esta reflexión se haya publicado, ya muchos acontecimientos habrán llenado de titulares los periódicos y noticieros de todos los medios de comunicación. Lamento que no haya llegado este mensaje a tiempo a los que debería llegar; sin embargo, aunque tarde, servirá de consuelo y de reflexión para aquellos que Dios quiere que les llegue una palabra de aliento, de consuelo, de esperanza y de amor.
Hoy, se termina un año más del calendario vigente y mañana empieza un nuevo reto con nuevas experiencias, nuevos sueños y aspiraciones. Por eso, tenemos que evaluar lo que ha pasado en estos últimos 365 días, para poder proyectarnos en lo que será el 2012. ¿En qué acertamos y en qué no? ¿Cómo lo logramos? ¿Lo hicimos correcta y honestamente? ¿Por qué no resultaron bien nuestros proyectos? ¿Qué fue lo que impidió su logro? ¿Nosotros u otro agente o motivo causal fue el que lo impidió? Quizás respondiéndonos estas inquietudes, logremos llegar a determinar nuestra situación actual. Pero, ¿De qué nos sirve que lo hagamos? ¡De mucho! Evaluar significa revisar para que mejoremos la situación actual y progresemos hacia el logro de objetivos, que nos hagan más humanos y tengamos mejor calidad de vida.
Ser más humanos, significa mayor solidaridad, fraternidad, comprensión y amistad. Esto representa tener la capacidad recompartir la vida con los demás, sin envidias, celos, injusticias, discriminaciones y violencia. Lograrlo supone, ser colaboradores para que no existan niños y ancianos pidiendo limosna en las calles, evidenciando la incapacidad de la sociedad por evitar estas enfermedades sociales; para que no existan jóvenes y adultos drogándose en la vía pública, exhibiendo la miseria de la degradación humana; para que no se siga viendo más injusticias contra los trabajadores y los más necesitados, mostrando la incapacidad para administrar y conducir a toda la sociedad en bien de todos, y también de hacer justicia; para que no hayan más discriminaciones por raza, credo y pensamiento. Es decir, ser capaces de tener tolerancia, obrar justa, honesta y misericordiosamente.
Tener mejor calidad de vida, significa cuidar y proteger el entorno y el contorno, satisfacer plenamente las necesidades básicas (trabajo, alimento, salud, educación, vestido y vivienda). Debemos entenderlo como una responsabilidad que tenemos todos para con todos. Esta responsabilidad se logra cuando contribuimos y colaboramos para que la sociedad se más y más justa cada día; para que se cuide y preserve la naturaleza, respetando el equilibrio ecológico; para que todos tengamos acceso a los servicios básicos vitales (luz, agua, desagüe y comunicación); para que todos tengamos un trabajo digno, como fuente de ingresos que ayude a la satisfacción de todas las necesidades básicas.
Se han hecho muchos comentarios en los últimos meses acerca del fin del mundo en el 2012. Para eso, se han insistido con mayor énfasis en dos fuentes: El Calendario Maya y las Predicciones de Nostradamus. Cabe hacernos unas preguntas, ¿Esto es de Dios? ¡Son profecías divinas? ¡NO!
Si leemos en Mateo 24, 1-36, la lección que podemos tener es, “¿Cuándo ocurrirá?” y “… día y hora… nadie lo sabe… Solamente lo sabe el Padre”. Entonces, ¿Para qué tanto adelanto de juicios, amedrentamientos, supuestos y temores? ¡DIOS PADRE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA!
Ahora bien, existen signos, hechos y acontecimientos que hacen suponer, ¡El final! Por la aproximación a lo señalado en la Sagrada Escritura; sin embargo, son solo elementos que van certificando lo anunciado. En éste contexto, es necesario tomar en cuenta que si continuamos destruyéndonos con la infidelidad a Dios, injusticias, contaminación ambiental y violencia; con todo esto, estamos acelerando el final, ¡LA DESTRUCCIÓN DEL PLANETA!
Innegablemente, estos signos son y están ahí. ¿Qué hacemos para evitarlos? ¡NADA! Los primeros en continuar destruyendo todo, ¡Son los poderosos económica y políticamente en el mundo! Pues, sus negocios y empresas siguen certificando el aceleramiento de la destrucción global. Para hacer creer, éstos, que son defensores del planeta y están en contra del calentamiento global, le exigen a sus gobernantes que cuiden sus territorios nacionales; propician se exija el cuidado y protección de la selva amazónica y los territorios latinoamericanos; pero, siguen promoviendo, contradictoriamente, la extracción de recursos naturales, tales como minerales y madera, entre otros.
Los demás, somos consumidores de productos nocivos y destructores ecológicos, tales como los aerosoles que eliminan la capa de ozono, por el uso descontrolado de los carbones en dichos envases; las drogas, como la coca que para su cultivo y producción se tala descontroladamente la selva y se contamina con los ácidos e hidrocarburos la flora y fauna de esos territorios, y; la quema excedida de hidrocarburos por la proliferación de vehículos con motores diesel de uso de combustibles con alto contenido de plomo.
En este contexto, los poderosos económica y políticamente, han estado financiando proyectos inter-espaciales en la búsqueda de nuevos planetas o satélites para tener un lugar donde vivir, luego de la destrucción de la Tierra. Éstos, lo que no han comprendido aún y no lo entenderán, por su ceguera, ambición, egoísmo y absoluta inconsciencia es que lo señalado por Lucas 17, 26-27, no será fácil determinar el momento para poder “salvarse del final del planeta”; además, hay que considerar lo que agrega el mismo Lucas en el capítulo 17, 30-36, el que trate de conservar su vida, “la perderá”; eso, sin contar que de dos que estén juntos, “uno será tomado y el otro dejado”. ¿Acaso piensan los poderosos que Dios Padre los va a elegir a ellos? ¿Cuál es el mérito que tienen para tal privilegio? ¿Han sido justos, honestos y leales a la voluntad de Dios Padre? ¡TIENEN MUCHO QUE RESPONDER Y RENDIR CUENTAS!
Como ven, queridos hermanos y amigos, es importante que evaluemos lo que hicimos o no en el 2011, para hacer el propósito de corregir lo que hemos hecho mal y hemos fallado, en el 2012. Sólo así aseguramos superar el final de los tiempos.
Necesitamos asegurar nuestra fidelidad a Dios, siguiendo el camino de Jesús y haciendo la voluntad de Dios Vivo.
Necesitamos asegurar trabajo y alimento para todos los humanos, sin distinción alguna.
Necesitamos asegurar igualdad de trato y respeto a la dignidad humana desde el recién nacido hasta el que está en su lecho de muerte.
Necesitamos asegurar bienestar para todos sin discriminación de ninguna índole, sin engaños o estafas.
Con lo dicho, hermanos y amigos, oremos para que con sinceridad logremos que Dios nos ayude a reparar y enmendar todo el daño causado, y; nos ayude seguir perseverando y manteniendo las buenas causas y el bien común. Hagámoslo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

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