jueves, 22 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD Y EXITOSO 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: ¿cristianos verdaderos?

CARLOS A. SOTO V. 18/12/2011

Leyendo el Evangelio de Mateo y encontrándome con el pasaje que señalaba el Juicio final, agrega además el autor bíblico, que se acerca el final de Jesús; porque tiene el presentimiento de que es así y porque conoce ciertamente la mente humana y su corazón. Las pasiones, los intereses, las inclinaciones y tendencias que tiene cada persona le hacen ser lo que son. Unos bondadosos y misericordiosos, de buen corazón; otros, malvados y ruines, de malas intenciones. ¡Esta es una realidad!
Jesús sabe perfectamente las consecuencias de su predicación. Conoce lo confrontacional que es la noticia y mensaje que había y estaba transmitiendo. Todo lo hacía según la verdad y de acuerdo al espíritu con que cada cosa es. Señaló sin disfraz alguno, sin posturas diplomáticas, ¡La Voluntad de Dios Padre!
Eso trajo como consecuencia, una serie de reacciones, especialmente para los sacerdotes, quiénes se habían ido asegurando su vida, también se habían hecho poseedores de un espacio y situación de privilegio; porque les brindaba frutos económicos y de poder delante del pueblo. Además, la postura de Jesús, creó temores, revueltas y conflictos con las autoridades y funcionarios romanos.
Jesús, con su vida cuestionó al poder religioso y político-económico, de su tiempo. Eso hizo berrear a los sacerdotes, asustó a los reyes y gobernadores, creó tensiones en el pueblo, desestabilizó los usos y costumbres del pueblo. Sin embargo, con la serenidad y la confianza, la seguridad y la fortaleza de su espíritu, Jesús, anuncia la cena que va a celebrar, indicando cómo será traicionado y llevado a los tribunales; así como, será sentenciado. Esa sabiduría en una persona relativamente joven, desata iras y envidias entre los que habían cometido delitos en contra de Dios, en contra del pueblo, en contra de los pobres, de las viudas, de los huérfanos y de los forasteros. Los que sentían esa desnudez de lo vivido, generalmente, era de parte de las autoridades mayores, los más ancianos; también era de parte de los que tenían muchos asuntos ilícitos e ilegales delante de Dios y que no habían resuelto.
Si ese era el contexto de Jesús; en nuestros días, ¿tenemos situaciones similares? ¡SÍ! Los delitos se han incrementado. Los mismos casos se presentan, aunque se disimulan, tratando de hacer notar que se está bajo la tutela la legalidad y la normatividad vigente. Se disfraza el mensaje cristiano con leguleyadas y “normas morales” acordes con sus intereses.
Ahora bien, ¿Dónde están los seguidores de Jesús? ¿Y los hombres y mujeres leales a Dios, qué es de ellos? ¿Hay? ¡SÍ! Los hay, son pocos pero hay. Ellos todavía no han salido a la luz como Jesús. Todavía no llegó su tiempo, es por eso que no se les ve. Pero, ¿Qué pasa con los “cristianos” que están en los templos, en las comunidades o en las iglesias? Ocurre como en el tiempo de Jesús, que hubieron miles de seguidores, muchos discípulos, doce apóstoles y sólo tres de éstos estuvieron con Él, cuando las “papas quemaban”; aún así, Pedro no negó. ¡Esa es la triste, pero verdadera realidad! Hay muchos que están informados del mensaje cristiano, pero no son conversos. Hay muchos que siguen la tradición familiar, pero les interesa más su propia comodidad y seguridad personal, que el propio espíritu del mensaje cristiano. Hay muchos que reconocen el valor del mensaje cristiano, pero es más importante sus intereses políticos y de poder.
Por tanto, ¡No hay muchos cristianos de verdad! No hay quiénes pongan las cosas claras y del verdadero color que son; como se puede apreciar, resulta duro admitir en pleno Siglo XXI, que a pesar del tiempo, ¡NO HAY AUTENTICIDAD CRISTIANA1
¡Qué hacer entonces? ¡Volver a las fuentes! Hacer oración, leer la Palabra de Dios, pedir a Dios nos envíe su Espíritu de Amor para que nos ilumine e guíe.
Hacer oración, supone tener la disposición, la voluntad, la sencillez para expresar con humildad y sinceridad lo que sentimos, pensamos, soñamos ansiamos y anhelamos. Cuando nos desnudamos delante de Dios, El responde y admite conversar con nosotros. Notarán entonces, que Dios se pone a nuestro lado y nos llena de paz, tranquilidad y deesperanza. Pues, el amor que nos tiene lo hace posible.
La lectura de la Palabra, supone actuar con la sencillez y humildad de vida, al reconocer las enseñanzas y las propuestas que ofrece. Tomar el mensaje, tal como se expresa, aunque sea opuesto a nuestro punto de vista y nuestros intereses. ¡Ese es el sentido verdadero! Para no equivocarnos, pidámosle al mismo Dios que nos ilumine a entender su Palabra, así ¡Encontrarán el verdadero mensaje de amor!
Pedirle a Dios que nos envíe su Espíritu de Amor para que nos ilumine e guíe, supone ponernos en manos de Dios y dejarnos conducir por el Espíritu de Amor. Si nos mostramos dóciles al Espíritu de Amor, nos ayudará a distinguir lo que procede y viene de Dios y lo que no es así. Sentiremos entonces, como que arde nuestro interior, como que súbitamente entró en nuestra vida y nuestro cuerpo un calor indescriptible. Ese calor que no es de carácter físico, sino de otra naturaleza; no trae consigo bochorno y fastidio; sino paz, gozo y la serenidad que necesitamos.
En cierta ocasión, en una comunidad cristiana, por la situación social, además de otros aspectos que se vivía en dicha sociedad; se elaboró un documento a través del que se señalaba la situación de pecado y toda clase de injusticias y abusos, que venían cometiendo el gobernante, sus ministros y funcionarios. En dicho documento, se les solicitaba modificaran su actitud y corrigieran su proceder, propiciando el bien común.
Como el documento debía ser conocido y reflexionado portados los miembros de la comunidad cristiana; uno de ellos, después de leerlo, manifestó: “Yo no estoy de acuerdo, eso es comunismo”. Cuando se le pidió que revisara todos los textos bíblicos y con la serenidad de caso evaluara su apreciación, respondió: “No, de ninguna manera, yo tengo mi partido político, así es que no voy a revisar nada…”
Innegablemente, esta experiencia nos demuestra que anteponemos nuestras ideas, pensamientos, criterios, intereses u opciones, a los verdaderos intereses de todos. El bien común, es un principio bíblico, ¡Es la voluntad de Dios! Si existen coincidencias con determinadas corrientes, doctrinas, ideologías o pensamientos, tenemos que tomarlos en el contexto ñeque se producen los hechos y analizarlos. Por consiguiente, los cristianos debemos tener la apertura, para aceptar el mensaje de Dios, a través de los profetas y de su Hijo Amado, Jesús.
Cristo, nos dejó un legado maravilloso. Nos dejó un mensaje que es vida y que hace felices a todos. Se trata solo de amor y de amar, de tener fe y creer que todo cuanto viene de Dios es real y verdadero, de saber esperar y aceptarlo con alegría. Las comunidades cristianas han enfocado siempre el castigo, lo trágico o lo penoso, como mensaje; éste es fruto de nosotros mismos. ¡Este no es el mensaje de Cristo1 El mensaje de Cristo es alegría, vida, gozo, tranquilidad, paz, serenidad, entusiasmo, ¡ES FELICIDAD! Hacia ello debemos apuntar.
Señor Jesús, ayúdanos a ser felices y vivir plenamente la Voluntad el Padre; te lo pedimos en tu nombre, Señor.
Amén.

MI ENCUENTRO CON DIOS: Serás arrasada y devastada

CARLOS A. SOTO V. 17/12/2011

“¡Ay, de ti, gallito de las rocas! Tú que te has sentido seguro y protegido ; que has hecho de tu vida un culto constante de gozo, de placer, de diversión; que has quebrado tu alianza conmigo, alejándote de tus promesas de fidelidad. ¡Pobre de ti! No quedará de ti piedra sobre piedra y nada edificado.
Son tan grandes tus infidelidades que has traicionado mi confianza. Tu deslealtad la has labrado y esculpido en los corazones de tus hijos, perdiéndolos en la infidelidad. Pues, han preferido rendir culto a sus dioses de papel, metal y plástico, que hacer mi voluntad.
¡Ay, de ti gallito de las rocas! Que has cultivado entre tus hijos, la injusticia y el oprobio. Has alimentado la mentira y el engaño, para que los mercaderes acumulen bienes y riquezas, aprovechándose del pobre, del obrero y de los empleados que han tenido a s u cargo. Has cobijado entre tus hijos la injusticia y muchas vidas por las que no han reparado en nada a sus deudos. Has sembrado en los corazones el resentimiento y el odio, al despojar de sus derechos de vida: a los desempleados que les quitaste su sustento, a los que desplazaste de sus tierras haciéndolos forasteros, a los que les negaste su atención médica y educación haciéndolos enfermos e ignorantes, a todos los que les quitaste esperanza de vida con los negocios turbios que has realizado.
¡Ay, de ti gallito de las rocas! Vendrán del norte y del sur y arrasarán tu tierra y se apropiarán de tu casa. Saldrá de las entrañas de la tierra el furor de tus propias iniquidades y del desprecio que has tenido a mis Palabras y a mi voluntad. Serás una tierra asolada y devastada. Todo por tu actitud perversa de seguir a tus dioses de papel, metal y plástico.
Cuando ocurra, te lamentarás y pretenderás volver a mí. Me llamarás, pero sólo es porque te sientes abatida. A pesar de tus lamentos, no cambias de actitud. Tu corazón está lejos de sentir lo que me pides. Sólo eres un interesado. No tienes deseos de vivir de acuerdo a mi voluntad; por eso no te atiendo y verás las consecuencias de tus acciones.”
Señor, dije: ¿Por qué me dices anuncios tan desastrosos? ¿Quién atenderá y escuchará estos anuncios? ¿Acaso hay hombre, mujer, anciano, joven o niño, que sea capaz de tomarlos en cuenta? ¿Todos son culpables y qué de aquellos que son inocentes? ¿Vas a hacer sufrir a los inocentes? ¿No tendrás misericordia de ellos?
El Señor, continuó diciendo: “Todo está en mi Palabra. Mi voluntad es que todos vivan con dignidad, que sean fieles a mí. Que sigan el camino señalado por mi Hijo Amado, Jesús. ¡Solo así tendrán vida!
Hagan justicia al desvalido, al necesitado, a los que sufren. Devuelvan lo que se han apropiado injustamente. Atiendan a las viudas, a las madres solteras, a los niños abandonados y a los que están en situación de abandono, a los ancianos que mendigan en las calles, a los jóvenes que les han negado orientación y esperanza de vida. ¡Esa es mi voluntad!
Si retornas a mí, si vienes con un corazón sincero y haces mi voluntad; si sigues el camino señalado por mi Hijo Amado, Jesús; entonces, tendrán mi atención y defenderé sus derechos.”
Señor de la vida, te doy gracias por tu Palabra; pero, te pido que perdones a mi pueblo, que envíes a tu Espíritu de Amor para que lo guíe.
Como si fuera un relámpago, puso delante de mí, el Señor, una imagen clara y notoria, era como de una plaza central yen uno de sus lados, hacia el saliente, como una fortaleza hecha de grandes bloques, como de cemento, que se alzaba con gran altura y en las afueras habían muchos centinelas con armas para resguardarla. Su frente era hacia la plaza, pero era separada por un gran muro, el que estaba al poniente de la fortaleza, pero al saliente de la plaza. Por uno de los lados, hacia el norte, vi como una garita, por donde entraba mucha gente y todas eran controladas. Ahí había como una habitación fría e inhóspita, donde se pedían los documentos a la gente y se les entregaba un salvoconducto. Vi que muchos entraban, pero no salían. Hacia el saliente de la fortaleza, que era la parte posterior, la que daba a la ribera de un río, tenía una puerta por donde salían una serie de carros con grandes bultos como bolsas negras; los carros salían rumbo al sur y se perdían en el horizonte.
No había ruidos, todo era en orden y silencioso. Cada uno de los que entraba en la fortaleza, parecía sentenciado; sus rostros reflejaban indiferencia, indolencia y resignación.
También ingresé, pero alguien me dijo que yo no pertenecía a aquél lugar; pues, me hicieron salir. Pero, pude darme cuenta de lo sombrío y frío que era aquél lugar. Era como un lugar de muerte que estaba en el centro del país.
Quiénes se identificaban y caían bien a los centinelas, se quedaban como siervos reconocidos y los que no eran gratos, salían en los bultos como bolsas negras.
El Señor, me dijo, entonces, enseguida: “Esto es lo que hacen los gobernantes, apoyados por los mercaderes y tienen parte también los jueces; se coluden con ellos, los sacerdotes, haciéndose los desentendidos. ¡Ahí está el pecado! Es por eso que digo, que tu mismo gallito de las rocas, has labrado tu porvenir. ¡Mejora! Cambia de actitud. ¡Conviértete! Serás salvo y tendré piedad de ti.”
¡Bendito seas, Señor de la vida! Pongo a los sencillos, a los humildes, a los necesitados,a los justos, a los misericordiosos, a los que son leales a ti, para que los auxilies y protejas. ¡Bendito y alabado seas, Señor!
Amén.


jueves, 15 de diciembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: La Navidad de la Vida

CARLOS A. SOTO V. 11/12/2011

Oh, bendito Dios, Señor de la Vida.
Tú eres mi Dios, por ti madrugo y te presento mi sed de ti, mis ansias de que me atiendas y me auxilies en cada momento e instante que vivo.
Recurro a ti, para saber a ciencia cierta lo que significa celebrarte y festejar el cumpleaños del nacimiento de tu Hijo Amado, Jesús.
Padre Santo, cuántas luces, muchos árboles, gran cantidad de regalos, enorme cantidad de panteones, chocolates, pavos, lechones y otros.
Señor, ¿Es eso lo que quieres? ¿Celebramos el nacimiento de tu Hijo Amado o nos celebramos a nosotros mismos? ¿Recordamos a nuestro Señor Jesús que vino para darnos la salvación o sólo recordamos la enorme cantidad de productos que satisfacen nuestro placer y egolatría?
Quisiera que tan sólo por diez minutos, todos los hombres y mujeres, de todas las edades, de todas las razas, de todos los hogares, de todos los credos religiosos y los que no los tienen, de todas las naciones y países, de toda condición socioeconómica; es decir, ¡TODA LA HUMANIDAD! Seamos capaces de unirnos en una sola intención: ¡AMARNOS COMO TÚ NOS AMAS!
Para hacerlo, unir nuestras intenciones e oraciones, nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras voluntades y decisiones. Al unirnos, pedirte a ti que nos enseñes y nos ayudes a ser solidarios, a ser justos, a ser pacíficos, a ser tolerantes, a ser amables, a ser responsables, a ser misericordiosos; con todos los que están cerca de nosotros, los que están a nuestro lado. Sean éstos, familiares, amigos, vecinos, colaboradores o trabajadores; con todos los que piensan y sienten igual que nosotros; también, con todos los que tienen pensamientos y sentimientos distintos a los nuestros.
Si lográramos esto, sería un mundo mejor, una vida nueva y más llevadera. No tendríamos tantos problemas, tantas diferencias, tantos conflictos.
¡Ayúdanos, Señor!
Enséñanos a ser capaces de amarnos en esta Navidad.
Que tu hijo, Jesús, reine entonos los hogares, sean cristianos o no.
Que el mensaje de amor y de paz sea el que esté en la mesa de todos los hogares.
Que todos los vivientes celebren el nacimiento de Jesús en sus corazones.
Que en todas las mesas de todos los hogares en el mundo, tengan un pan para compartir como familia.
Que todos los hogares celebren el nacimiento de Jesús en espíritu.
Oh, Señor de la Vida, te invoco, atiende mi oración, ¡Ayúdame en mi pedido! Bien conoces, lo que anida en mi espíritu y mi conciencia.
Padre Amado, te aclamo y bendigo.
Glorifico tu Nombre y al mismo tiempo, te solicito, que pongas a todos un corazón de carne y no de piedra, que todos seamos prudentes y no negligentes, que seamos tolerantes y no discriminemos a nadie, que seamos justos y no injustos, que seamos pacífico y no conflictivos, que seamos generosos y no egoístas.
Oh, Dios de la Vida, ven y reina en nuestras vidas.
Que todos en coro, después de esos diez minutos de oración, podamos sinceramente desearnos un, ¡FELIZ NACIMIENTO DE JESÚS EN NUESTRAS VIDAS1
Derrama, tu Espíritu de Amor, Señor, para que cambie la faz de la Tierra, para que no haya más egoísmo y mentira, injusticia y violencia, maldad y delincuencia. Que reine el amor y verdad, la justicia y la paz, la bondad y la moral.
Señor Jesús, celebro tu nacimiento 2011, según la tradición actual, con mi corazón abierto y deseando que la buena voluntad de hombres y mujeres, haga posible que todos seamos y nos tratemos como hermanos.
Que en esta ocasión, seamos capaces de cambiar nuestro sentir para poder vivir en armonía y alcancemos juntos la felicidad; que podamos todos satisfacer plenamente nuestras necesidades; que no exista más discriminación y diferencias, sino que haya igualdad y equidad en todo.
Bendito Dios, gracias por el don de la vida, por la oportunidad de decirte que quiero tener una nueva y diferente Navidad este año.
Gracias por escucharme. Gracias porque siento que derramas tu Espíritu de Amor en todos, para que sea posible mi intención.
¡Bendito seas, Señor! ¡Aleluya! ¡Bendito el niño de Belén! ¡Jesús nuestro Salvador, ha nacido!
Amén.

martes, 6 de diciembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: ¿Mi nación es de Dios?

CARLOS A. SOTO V. 03/12/2011

Al leer esta mañana la Escritura, en el Cáp. 38, 22 del profeta Jeremías, me siento conmovido por la voz autorizada, potente y segura de nuestro Padre Amado, quien conmina al rey Sedecías, haciéndole saber el destino de los suyos y el final que le espera. Todo por no hacer la voluntad de Dios.
Cada persona, cada pueblo, cada nación, carga con las consecuencias de sus actos. Si nuestra vida esta llena de errores, de fallos y pecados, la consecuencia lógica, es la infelicidad, es la censura, es el repudio, es el recusamiento. Esto significa que viene consigo la sanción y si no existe reparación, ¡No hay solución!
Cada día que pasa, somos testigos de la cantidad impresionante de actos de violencia. La agresividad es cada vez más frecuente y hasta se toma con cierta naturalidad. En los programas televisivos, observamos que cuando hay entrevistas, los periodistas son violentos, agresivos, imprudentes, intolerantes y vehementes en su cometido. No traslucen serenidad y deseos claros de informar o hallar la verdad. Sus posturas son tan conflictivas, que el televidente se queda con la sensación de ser espectador de una serie policial, donde los delincuentes plasman y ejecutan sus delitos.
Es por eso que, parece tan natural la violencia. En ese contexto, es importante hacer una autoevaluación personal y también comunitaria. Todos los seres humanos, en mayor o menor proporción o dimensión, cometemos errores. Más aún, pecamos. Tenemos un largo historial de ser pecadores. Eso nos esclaviza y nos tiene sumidos en la más grande de las torturas, la intranquilidad, los remordimientos y la infelicidad.
Desde el inicio de la humanidad se ha venido experimentando esta situación, lo que ha significado una muestra clara de nuestra infidelidad a Dios. Por consiguiente, el pecado es muerte.
¿Qué hacer en estas circunstancias? Arrepentirnos, pedir perdón, restaurar el perjuicio y ¡Tendremos paz!
¿Así de fácil? ¡SÍ! El problema es, que no queremos seguir ese camino. Preferimos lo contrario, seguimos en el pecado, en el error.
Por ello, lo primero es, que nuestra soberbia y orgullo, nos hace creer que tenemos la razón, ¡Qué no estamos equivocados! Por ello, persistimos en nuestros criterios y pensamientos; de manera que, ¡SEGUIMOS EN EL PECADO!
Luego, no somos capaces de ser humildes, como para decirle al otro, que nos disculpe nuestro proceder o nuestra acción; de manera que, se restablezca la comunicación y mejore la relación interpersonal. Esto no funciona, porque no somos capaces de reconocer nuestras faltas y seguimos conservando nuestros puntos de vista; es decir, ¡SEGUIMOS EN EL ERROR1
Pero, de ocurrir un reconocimiento de nuestros fallos, sin embargo, no somos capaces de volver a conciliar con quien tenemos que hacerlo, sea porque le hemos faltado, fallado o perjudicado. No conciliamos, porque es más difícil reparar la falta; esto supone, resarcir el perjuicio, restaurar el daño, volver a sanar heridas, devolver lo tomado, o lo que sea necesario, para que la relación sea nuevamente la misma, que existía antes del fallo o perjuicio. Así por ejemplo, si nosotros hemos robado algo, lo natural es, ¡QUE DEVOLVAMOS LO QUE NOS HEMOS APROPIADO! Si hemos insultado, se trata de hacerle sentir a quien le lanzamos ese improperio, que no es verdad el agravio; como muestra de ello, ¡PÚBLICAMENTE DESDECIMOS EL INSULTO! La reparación es tan importante, porque de ello se deriva la paz en nuestras conciencias y, ¡VOLVEMOS A LA VIDA!
Un rey o un gobernante, representa a un pueblo. ¡A su pueblo! Sus acciones, van a marcar o sellar, según el grado de influencia, en el mismo pueblo. Estas marcas o sellos, pueden ser de beneficio o perjuicio, de bien o mal, lo que sin lugar a dudas, afectará ese pueblo. Esa ha sido la experiencia despueblo Hebreo.
A partir de lo dicho, podemos destacar, que si los gobernantes de una nación realizaron acciones dolosas, pecaminosas y ofensivas contra Dios, han comprometido a dicha nación en su pecado. Es por eso que dicha nación no puede superar los problemas o las limitaciones en que vive.
El rey Sedecías, aunque conminó al profeta Jeremías, a que no diera a conocer lo que Dios le había anunciado y le exigía, para poder “salvar su situación ante los invasores y los suyos”; sin embargo, la realidad, fue que sucedió como estaba escrito. De igual manera, son las acciones las que conducen a la consecuente realidad de bienestar, felicidad o sus contrarios.
Me urge señalar, como reflexión lo que el Perú experimenta. En estos últimos años, viene soportando una serie de situaciones, que representan las consecuencias del proceder de sus gobernantes y autoridades. Son 190 años de promesas de libertad, de justicia, de equidad, de desarrollo y, ¡NADA!
No se corrigieron los excesos del virreinato; pues, han seguido la misma trayectoria de ejecución en el sector minero; la agricultura, sigue siendo postergada; el comercio, mantiene la misma escala de especulación; los servicios, tienen los mismos vicios de corrupción; las fuerzas policiales y militares, siguen siendo la casta que solo vive a costa del erario nacional. Este contexto, tiene dos sectores que han hecho mella y han abierto una profunda herida en la sociedad; éstas son, el sector público por abusar del aparato estatal, y el sector privado por abusar de su capital.
En fin, todo sigue siendo una gama de inexactitudes, de excesos, de injusticias. En suma, ¡DE PECADO! Esa realidad, ha generado desconfianza, violencia y más pecado.
De no deponer actitudes agresivas, violentas, dolosas y de flagrante corrupción, no se solucionará nada. Devendrá en una guerra civil, porque la irracionalidad de las partes, serán cada vez más evidentes y reales, que impedirán la atención justa de los que reclaman y el resarcimiento o reparación de parte de los injustos o depredadores, a favor de los depredados.
Necesitamos urgentemente, canales de diálogo sincero, honesto y transparente.
Necesitamos cordura y prudencia en lo que decimos y anunciamos.
Necesitamos mayor responsabilidad y ecuanimidad en los representantes del Estado.
Necesitamos mayor racionalidad y calidad de principios en los líderes y caudillos populares.
Pero, lo más importante es que todos estos, DEBEN ACTUAR EN LA VERDAD y NO EN LA MENTIRA Y EL ENGAÑO. Esto trae división y enfrentamientos, desconfianza y conflictos. La verdad, en cambio trae consigo, paz y armonía, solidaridad y justicia.
¿A dónde te encuentras? ¿Cuál es tu situación? ¿Eres parte del problema o de la solución? ¿Contribuyes al pecado a la liberación?
Define tu situación personal y la de los tuyos (familia, amigos, socios) y obtendrás el CAMINO DE SALVACIÓN. Ponlo delante de Dios y pídesete ayude a superar elproblema personal y luego el comunitario.
Amén.

martes, 15 de noviembre de 2011

ANTE LA FRUSTRACIÓN, UNA RESPUESTA


Existen momentos en que me asalta la angustia; sobre todo, cuando no tengo una respuesta para solucionar algún imponderable o alguna dificultad. ¡Eso me aflige! Y me hace sentir vulnerable, vacío, débil inseguro.
Para resolver la situación, me doy valor y coraje, diciéndome, ¡NO IMPORTA! ¿Qué más da? Si no puedes, espera pacientemente, ¡Dios te dará alguna respuesta!
Eso me tranquiliza, me hace confiar que así será. Pero, pasan los días y… ¡NO HAY RESPUESTA! No tengo la solución. Me siento, entonces, que pareciera que camino sobre fuego; tal vez, me estoy hundiendo en altamar sin salvavidas. Es decir, siento que estoy solo confiando en Dios, y vivo el presente, ¡Nada más!
A veces, vienen algunas voces esperanzadoras. Me alienta alguna persona ofreciéndome alguna ayuda, o talvez me imagino que así será; sin embargo, llega el día esperado, el momento acordado y ¡No hay respuesta! ¡No hay solución! Me confié en alguien que no tiene palabra, que ha jugado con la confianza depositada en dicha persona. Generalmente, no les juzgo su proceder; pero, no dejo de sentirme defraudado. ¡Son muchas las personas que lo han hecho!
Y cuestión curiosa, a pesar de los años vividos, ¡No aprendo! Todavía creo en la palabra de las personas. Algunos familiares y amigos, me han dicho que no debo creer en las personas; manifiestan, que generalmente, ¡Son falsas! ¡Mentirosas!
Pienso que no siempre es así. Alguna dificultad se les presentó que no pudieron cumplir con su compromiso. Pues, aunque así fuera, eso no quita el hecho que me hayan defraudado..
Estas experiencias, son cotidianas en el mundo de hoy. Parece que, ¡LA PALABRA DE LAS PERSONAS YA NO VALE! Si es así, ¡Qué lamentable1 Eso significa que cuanto digan, ¡NO TIENE VALOR! Son irresponsables, indignos, incapaces, mentirosos, falsos. ¿Qué podemos hacer frente este tipo de personas? La verdad, ¡No sé! Pero, si creo que, al menos, yo intento cumplir lo que digo, afirmo o me comprometo.
Quisiera dejarles esta notita, para que ustedes evalúen el comportamiento humano, en los tiempos actuales. Les quisiera, además, solicitar su ayuda: Oren, porque Dios atienda mi proyecto de servirle con alegría, con el vigor y esperanza, para que anime a todos aquellos que aún no conocen de su amor.
Se muy bien que no tengo el espacio y los recursos necesarios para hacerlo; pero, si es su voluntad, que provea y genere las condiciones, para tal propósito.
Solo puedo decir, que si juntos apoyamos un proyecto y colaboramos con una moneda cada uno, en todo el mundo. Podríamos cambiar el mundo de hoy; puesto que, obtendríamos un gran fondo de ayuda, para promover la creación de fuentes de trabajo. No se necesita hacer grandes inversiones para realizar varios proyectos comunitarios. Se trata de proyecto que ayuden a los que más necesitan, los que viven en pobreza extrema. Se trata de proyectos que dignifiquen a las personas, que haciendo algo juntos se gane el sustento y mejore su calidad de vida personal, de su familia, su comunidad, su barrio, su pueblo. Proyectos que sean generadores de su autosostenimiento.
Para lograrlo, se necesita de brazos, manos y corazones limpios; es decir, tener una buena administración; además de, contar con el apoyo y colaboración de profesionales de gran calidad humana que se identifiquen con el proyecto. Es desarrollar el potencial humano en los elementos más importantes, que fortalezcan las capacidades de las personas y que contribuyan a salvar el planeta.
Así tenemos, por ejemplo, trabajar las casas granjas en territorios y zonas agrícolas. Desarrollar pisci-granjas en zonas donde sea factible. Los resultados que reobtengan; es decir, su producción se industrializará para ser comercializado directamente en la comunidad internacional. Así se evitaría la intermediación comercial, debido al encarecimiento y la sobre valuación comercial, que es lo que restringe el apoyo a las poblaciones de bajos recursos económicos.
Por lo mencionado, es que solicito de la ayuda de todos. Oren por este proyecto. Oren, para que pueda conseguir los recursos que permita fundar la organización rectora. Quizás algún lector, tome la iniciativa y desarrolle lo planteado, en buena hora; pero, espero con la gracia de Dios que lo haga honestamente y con la dinámica inspiradora que viene del Espíritu de Amor.
¡Escucha, Señor! Este es mi clamor y el de tu pueblo. Que haya signos de esperanza; pero, especialmente de amor y de fe. Te pido me ayudes, en nombre de tu Hijo Amado, Jesucristo. Amén.
Gracias por escucharme y alimentar mi confianza en que me has respondido, según tu proyecto. ¡Bendito seas, Padre! ¡Bendito seas, Jesús! ¡Bendito seas, Espíritu de Amor!

CAMINEMOS HACIA DIOS: Estoy donde está la justicia y el amor

CARLOS A. SOTO V.06/11/2011

La verdad, ¿No se qué hacer, Señor? Me dirijo a ti, para preguntarte, ¿Por qué tanta injusticia? ¿Por qué tanta discriminación? ¿Por qué tanta indiferencia? ¿Por qué tanto dolor y sufrimiento?
Desde anoche (05/11/2011), he sentido hervir dentro de mi lo más duro que uno pueda sentir: ¡Dolor ante el sufrimiento humano! Hay, Señor, tantas personas, sean ancianos, adultos, jóvenes, niños, recién nacidos o por nacer, ¡Qué sufren en este mundo! Por hambre y sed, por enfermedad, por falta de trabajo, por la explotación, porque no se les paga un salario justo. Tú sabes, que yo mismo vivo esta situación y me siento un miserable; pero además, porque se abusa de los derechos de la gente; porque se les utiliza en nombre tuyo, para justificar sus acciones ilícitas e injustas. Bien sabes, Señor, que hoy se habla de democracia, para justificar sus robos o apropiaciones injustas de los bienes de todos los pueblos. Pues en nombre del Estado se justifican negociados y arreglos económicos que sólo favorecen a grupos de poder; en fin tú sabes mejor que nadie, Señor, la realidad. Pero te digo, que lloro de impotencia ante la situación adversa y sin solución. Mi alma grita y gime de dolor
¿A que se debe, Señor, que no escuchas el clamor de los que sufren? ¿Por qué permaneces impasible ante estos hechos? ¿Es que, acaso los que explotan a los pobres y los injustos, son tus elegidos? ¿Tienen los injustos la corona divina? ¿Por qué los pobres siguen siendo pobres y no logran salir de la situación en que viven por muchas generaciones? ¿Por qué no hay solución?
Dios, con la velocidad de un relámpago, a esa velocidad, me dio la respuesta: “¿No te tengo a ti, para que seas la voz de los tuyos? Yo te elegí y te he puesto delante de ellos. Tú no lo haces y no les dices a los pecadores, necios e infieles, lo que estoy reclamando de todos ellos. Te recuerdo, además, que es un pueblo infiel. Me han dado la espalda, no siguen ni buscan mi voluntad. Han construido sus dioses de metal, papel y plástico. ¡Esos son sus ídolos! ¿Acaso no han dado más importancia al dinero, a los documentos valorados, a las máquinas y equipos, a la diversión y la moda, al baile y sus movimientos sensuales, al sexo y a la bebida a las drogas y al delito? ¡Todo eso los aleja de mí! … Todos los hacen
No hay hombre o mujer, que no haya caído en los dominios del placer y la diversión, en todos estos ídolos que ustedes mismos han creado.
También, ¿Acaso no les gusta mandar, tener protagonismo, ser agasajado y atendido, ser celebrado y ensalzado, tener seguidores que les encumbren? ¡El pueblo eligió sus representantes, sus dirigentes y gobernantes Pues, han elegido sus propios verdugos. ¿Por qué me reclaman ahora? El pueblo mismo, a sus deportistas y artistas; muchos de ellos han sido endiosados e idolatrados, son venerados y ensalzados. ¡Ya han elegido a sus modelos! ¿Por qué me reclaman frene los delitos que ustedes mismos han fabricado y consienten?
Este pueblo infiel, ¿Acaso no ha dejado de lado los valores, la moral? Se han dedicado a difundir, ¡Libertad! ¡Libertad! Ahora, son esclavos de su propia libertad. Son reos de sus propias acciones. Con estas acciones, ¿Me puedes decir que no atiendo su clamor, sus pedidos?
Te digo, que los malvados y los insensatos, han disfrazado la mentira y el engaño. Con esa careta, están vejando al pobre, a los huérfanos, a las madres solteras, a los viejos y a los niños.
¡Ay, de aquél, que se ha aprovechado y sacado ventaja de éstos hijos míos! Mejor, es para ellos, ¡No haber nacido! Sus propias acciones les llevarán a su ruina, ¡Será su propia prisión!
¡Ay, de aquél, que se hizo rico engañando a sus hermanos o a su prójimo! Su reino es hueco, no tiene bases sólidas, se va a desmoronar como un castillo de arena y sus hijos arrastrarán las consecuencias de los actos de sus padres.
Los injustos, los malvados, los insensatos son soberbios y piensan que, «Yo estoy con ellos» Te recuerdo, YO ESTOY EN LA JUSTICIA Y EL AMOR.
No estoy en la injusticia y la mentira. No estoy al lado del engaño y la explotación; tampoco al lado de la discriminación; menos en el desempleo y el hambre; ni en la enfermedad y el sufrimiento.
Yo estoy con todos los que hacen mi voluntad. Estoy en la verdad y en la justicia. Les voy a pedir cuentas a todos. Iniciaremos por aquellos a quiénes les di capacidades y talentos, para ver, ¿Qué han hecho con ellos? ¿Cómo han apoyado y servido a sus hermanos? Ellos mismos, ya conocen el resultado y consecuencias. Luego vendrán, todos los que tuvieron menos talentos y evaluaré su administración. Así, llegaremos hasta el último.
Lo que hicieron o dejaron de hacer con las capacidades y talentos, sólo ellos y cada uno sabe, los resultados y consecuencias.
¡Ya conocen su corona! De salvación, de la dignidad de ser mis hijos, los que la merecen e hicieron mi voluntad. De espinas y sufrimiento, de angustia y desesperación, los que no hicieron mi voluntad.
Te digo, además, ¡Benditos aquellos que son pobres y tienen espíritu de pobre1 Les tengo reservada la Corona de la Abundancia. Voy a satisfacer su hambre de fe y hambre de pan. Voy a colmarlos de aquello que le privaron. Voy a atender sus ruegos y estaré con ellos, ¡Si reconocen a mi Hijo Jesús, como su Salvador!”
De inmediato, sentí en mi interior, más tranquilidad y paz. Dije, entonces, ¡Gracias, Señor! Por tu respuesta, ¡Bendito, seas Padre! Aquella angustia, incertidumbre y malestar que tenía, ¡Se ha ido1 Ahora tengo paz y siento que estás mi lado.
¡Gracias Padre, por tu Hijo Jesús! Señor Jesucristo, ¡Gracias por ser mi Salvador. Espíritu de Amor, por ser mi consolador.
Mi compromiso, Dios mío, es hacer conocer este encuentro contigo. Amén