jueves, 15 de diciembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: La Navidad de la Vida

CARLOS A. SOTO V. 11/12/2011

Oh, bendito Dios, Señor de la Vida.
Tú eres mi Dios, por ti madrugo y te presento mi sed de ti, mis ansias de que me atiendas y me auxilies en cada momento e instante que vivo.
Recurro a ti, para saber a ciencia cierta lo que significa celebrarte y festejar el cumpleaños del nacimiento de tu Hijo Amado, Jesús.
Padre Santo, cuántas luces, muchos árboles, gran cantidad de regalos, enorme cantidad de panteones, chocolates, pavos, lechones y otros.
Señor, ¿Es eso lo que quieres? ¿Celebramos el nacimiento de tu Hijo Amado o nos celebramos a nosotros mismos? ¿Recordamos a nuestro Señor Jesús que vino para darnos la salvación o sólo recordamos la enorme cantidad de productos que satisfacen nuestro placer y egolatría?
Quisiera que tan sólo por diez minutos, todos los hombres y mujeres, de todas las edades, de todas las razas, de todos los hogares, de todos los credos religiosos y los que no los tienen, de todas las naciones y países, de toda condición socioeconómica; es decir, ¡TODA LA HUMANIDAD! Seamos capaces de unirnos en una sola intención: ¡AMARNOS COMO TÚ NOS AMAS!
Para hacerlo, unir nuestras intenciones e oraciones, nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras voluntades y decisiones. Al unirnos, pedirte a ti que nos enseñes y nos ayudes a ser solidarios, a ser justos, a ser pacíficos, a ser tolerantes, a ser amables, a ser responsables, a ser misericordiosos; con todos los que están cerca de nosotros, los que están a nuestro lado. Sean éstos, familiares, amigos, vecinos, colaboradores o trabajadores; con todos los que piensan y sienten igual que nosotros; también, con todos los que tienen pensamientos y sentimientos distintos a los nuestros.
Si lográramos esto, sería un mundo mejor, una vida nueva y más llevadera. No tendríamos tantos problemas, tantas diferencias, tantos conflictos.
¡Ayúdanos, Señor!
Enséñanos a ser capaces de amarnos en esta Navidad.
Que tu hijo, Jesús, reine entonos los hogares, sean cristianos o no.
Que el mensaje de amor y de paz sea el que esté en la mesa de todos los hogares.
Que todos los vivientes celebren el nacimiento de Jesús en sus corazones.
Que en todas las mesas de todos los hogares en el mundo, tengan un pan para compartir como familia.
Que todos los hogares celebren el nacimiento de Jesús en espíritu.
Oh, Señor de la Vida, te invoco, atiende mi oración, ¡Ayúdame en mi pedido! Bien conoces, lo que anida en mi espíritu y mi conciencia.
Padre Amado, te aclamo y bendigo.
Glorifico tu Nombre y al mismo tiempo, te solicito, que pongas a todos un corazón de carne y no de piedra, que todos seamos prudentes y no negligentes, que seamos tolerantes y no discriminemos a nadie, que seamos justos y no injustos, que seamos pacífico y no conflictivos, que seamos generosos y no egoístas.
Oh, Dios de la Vida, ven y reina en nuestras vidas.
Que todos en coro, después de esos diez minutos de oración, podamos sinceramente desearnos un, ¡FELIZ NACIMIENTO DE JESÚS EN NUESTRAS VIDAS1
Derrama, tu Espíritu de Amor, Señor, para que cambie la faz de la Tierra, para que no haya más egoísmo y mentira, injusticia y violencia, maldad y delincuencia. Que reine el amor y verdad, la justicia y la paz, la bondad y la moral.
Señor Jesús, celebro tu nacimiento 2011, según la tradición actual, con mi corazón abierto y deseando que la buena voluntad de hombres y mujeres, haga posible que todos seamos y nos tratemos como hermanos.
Que en esta ocasión, seamos capaces de cambiar nuestro sentir para poder vivir en armonía y alcancemos juntos la felicidad; que podamos todos satisfacer plenamente nuestras necesidades; que no exista más discriminación y diferencias, sino que haya igualdad y equidad en todo.
Bendito Dios, gracias por el don de la vida, por la oportunidad de decirte que quiero tener una nueva y diferente Navidad este año.
Gracias por escucharme. Gracias porque siento que derramas tu Espíritu de Amor en todos, para que sea posible mi intención.
¡Bendito seas, Señor! ¡Aleluya! ¡Bendito el niño de Belén! ¡Jesús nuestro Salvador, ha nacido!
Amén.

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