Existen momentos en que me asalta la angustia; sobre todo, cuando no tengo una respuesta para solucionar algún imponderable o alguna dificultad. ¡Eso me aflige! Y me hace sentir vulnerable, vacío, débil inseguro.
Para resolver la situación, me doy valor y coraje, diciéndome, ¡NO IMPORTA! ¿Qué más da? Si no puedes, espera pacientemente, ¡Dios te dará alguna respuesta!
Eso me tranquiliza, me hace confiar que así será. Pero, pasan los días y… ¡NO HAY RESPUESTA! No tengo la solución. Me siento, entonces, que pareciera que camino sobre fuego; tal vez, me estoy hundiendo en altamar sin salvavidas. Es decir, siento que estoy solo confiando en Dios, y vivo el presente, ¡Nada más!
A veces, vienen algunas voces esperanzadoras. Me alienta alguna persona ofreciéndome alguna ayuda, o talvez me imagino que así será; sin embargo, llega el día esperado, el momento acordado y ¡No hay respuesta! ¡No hay solución! Me confié en alguien que no tiene palabra, que ha jugado con la confianza depositada en dicha persona. Generalmente, no les juzgo su proceder; pero, no dejo de sentirme defraudado. ¡Son muchas las personas que lo han hecho!
Y cuestión curiosa, a pesar de los años vividos, ¡No aprendo! Todavía creo en la palabra de las personas. Algunos familiares y amigos, me han dicho que no debo creer en las personas; manifiestan, que generalmente, ¡Son falsas! ¡Mentirosas!
Pienso que no siempre es así. Alguna dificultad se les presentó que no pudieron cumplir con su compromiso. Pues, aunque así fuera, eso no quita el hecho que me hayan defraudado..
Estas experiencias, son cotidianas en el mundo de hoy. Parece que, ¡LA PALABRA DE LAS PERSONAS YA NO VALE! Si es así, ¡Qué lamentable1 Eso significa que cuanto digan, ¡NO TIENE VALOR! Son irresponsables, indignos, incapaces, mentirosos, falsos. ¿Qué podemos hacer frente este tipo de personas? La verdad, ¡No sé! Pero, si creo que, al menos, yo intento cumplir lo que digo, afirmo o me comprometo.
Quisiera dejarles esta notita, para que ustedes evalúen el comportamiento humano, en los tiempos actuales. Les quisiera, además, solicitar su ayuda: Oren, porque Dios atienda mi proyecto de servirle con alegría, con el vigor y esperanza, para que anime a todos aquellos que aún no conocen de su amor.
Se muy bien que no tengo el espacio y los recursos necesarios para hacerlo; pero, si es su voluntad, que provea y genere las condiciones, para tal propósito.
Solo puedo decir, que si juntos apoyamos un proyecto y colaboramos con una moneda cada uno, en todo el mundo. Podríamos cambiar el mundo de hoy; puesto que, obtendríamos un gran fondo de ayuda, para promover la creación de fuentes de trabajo. No se necesita hacer grandes inversiones para realizar varios proyectos comunitarios. Se trata de proyecto que ayuden a los que más necesitan, los que viven en pobreza extrema. Se trata de proyectos que dignifiquen a las personas, que haciendo algo juntos se gane el sustento y mejore su calidad de vida personal, de su familia, su comunidad, su barrio, su pueblo. Proyectos que sean generadores de su autosostenimiento.
Para lograrlo, se necesita de brazos, manos y corazones limpios; es decir, tener una buena administración; además de, contar con el apoyo y colaboración de profesionales de gran calidad humana que se identifiquen con el proyecto. Es desarrollar el potencial humano en los elementos más importantes, que fortalezcan las capacidades de las personas y que contribuyan a salvar el planeta.
Así tenemos, por ejemplo, trabajar las casas granjas en territorios y zonas agrícolas. Desarrollar pisci-granjas en zonas donde sea factible. Los resultados que reobtengan; es decir, su producción se industrializará para ser comercializado directamente en la comunidad internacional. Así se evitaría la intermediación comercial, debido al encarecimiento y la sobre valuación comercial, que es lo que restringe el apoyo a las poblaciones de bajos recursos económicos.
Por lo mencionado, es que solicito de la ayuda de todos. Oren por este proyecto. Oren, para que pueda conseguir los recursos que permita fundar la organización rectora. Quizás algún lector, tome la iniciativa y desarrolle lo planteado, en buena hora; pero, espero con la gracia de Dios que lo haga honestamente y con la dinámica inspiradora que viene del Espíritu de Amor.
¡Escucha, Señor! Este es mi clamor y el de tu pueblo. Que haya signos de esperanza; pero, especialmente de amor y de fe. Te pido me ayudes, en nombre de tu Hijo Amado, Jesucristo. Amén.
Gracias por escucharme y alimentar mi confianza en que me has respondido, según tu proyecto. ¡Bendito seas, Padre! ¡Bendito seas, Jesús! ¡Bendito seas, Espíritu de Amor!
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