martes, 15 de noviembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: Estoy donde está la justicia y el amor

CARLOS A. SOTO V.06/11/2011

La verdad, ¿No se qué hacer, Señor? Me dirijo a ti, para preguntarte, ¿Por qué tanta injusticia? ¿Por qué tanta discriminación? ¿Por qué tanta indiferencia? ¿Por qué tanto dolor y sufrimiento?
Desde anoche (05/11/2011), he sentido hervir dentro de mi lo más duro que uno pueda sentir: ¡Dolor ante el sufrimiento humano! Hay, Señor, tantas personas, sean ancianos, adultos, jóvenes, niños, recién nacidos o por nacer, ¡Qué sufren en este mundo! Por hambre y sed, por enfermedad, por falta de trabajo, por la explotación, porque no se les paga un salario justo. Tú sabes, que yo mismo vivo esta situación y me siento un miserable; pero además, porque se abusa de los derechos de la gente; porque se les utiliza en nombre tuyo, para justificar sus acciones ilícitas e injustas. Bien sabes, Señor, que hoy se habla de democracia, para justificar sus robos o apropiaciones injustas de los bienes de todos los pueblos. Pues en nombre del Estado se justifican negociados y arreglos económicos que sólo favorecen a grupos de poder; en fin tú sabes mejor que nadie, Señor, la realidad. Pero te digo, que lloro de impotencia ante la situación adversa y sin solución. Mi alma grita y gime de dolor
¿A que se debe, Señor, que no escuchas el clamor de los que sufren? ¿Por qué permaneces impasible ante estos hechos? ¿Es que, acaso los que explotan a los pobres y los injustos, son tus elegidos? ¿Tienen los injustos la corona divina? ¿Por qué los pobres siguen siendo pobres y no logran salir de la situación en que viven por muchas generaciones? ¿Por qué no hay solución?
Dios, con la velocidad de un relámpago, a esa velocidad, me dio la respuesta: “¿No te tengo a ti, para que seas la voz de los tuyos? Yo te elegí y te he puesto delante de ellos. Tú no lo haces y no les dices a los pecadores, necios e infieles, lo que estoy reclamando de todos ellos. Te recuerdo, además, que es un pueblo infiel. Me han dado la espalda, no siguen ni buscan mi voluntad. Han construido sus dioses de metal, papel y plástico. ¡Esos son sus ídolos! ¿Acaso no han dado más importancia al dinero, a los documentos valorados, a las máquinas y equipos, a la diversión y la moda, al baile y sus movimientos sensuales, al sexo y a la bebida a las drogas y al delito? ¡Todo eso los aleja de mí! … Todos los hacen
No hay hombre o mujer, que no haya caído en los dominios del placer y la diversión, en todos estos ídolos que ustedes mismos han creado.
También, ¿Acaso no les gusta mandar, tener protagonismo, ser agasajado y atendido, ser celebrado y ensalzado, tener seguidores que les encumbren? ¡El pueblo eligió sus representantes, sus dirigentes y gobernantes Pues, han elegido sus propios verdugos. ¿Por qué me reclaman ahora? El pueblo mismo, a sus deportistas y artistas; muchos de ellos han sido endiosados e idolatrados, son venerados y ensalzados. ¡Ya han elegido a sus modelos! ¿Por qué me reclaman frene los delitos que ustedes mismos han fabricado y consienten?
Este pueblo infiel, ¿Acaso no ha dejado de lado los valores, la moral? Se han dedicado a difundir, ¡Libertad! ¡Libertad! Ahora, son esclavos de su propia libertad. Son reos de sus propias acciones. Con estas acciones, ¿Me puedes decir que no atiendo su clamor, sus pedidos?
Te digo, que los malvados y los insensatos, han disfrazado la mentira y el engaño. Con esa careta, están vejando al pobre, a los huérfanos, a las madres solteras, a los viejos y a los niños.
¡Ay, de aquél, que se ha aprovechado y sacado ventaja de éstos hijos míos! Mejor, es para ellos, ¡No haber nacido! Sus propias acciones les llevarán a su ruina, ¡Será su propia prisión!
¡Ay, de aquél, que se hizo rico engañando a sus hermanos o a su prójimo! Su reino es hueco, no tiene bases sólidas, se va a desmoronar como un castillo de arena y sus hijos arrastrarán las consecuencias de los actos de sus padres.
Los injustos, los malvados, los insensatos son soberbios y piensan que, «Yo estoy con ellos» Te recuerdo, YO ESTOY EN LA JUSTICIA Y EL AMOR.
No estoy en la injusticia y la mentira. No estoy al lado del engaño y la explotación; tampoco al lado de la discriminación; menos en el desempleo y el hambre; ni en la enfermedad y el sufrimiento.
Yo estoy con todos los que hacen mi voluntad. Estoy en la verdad y en la justicia. Les voy a pedir cuentas a todos. Iniciaremos por aquellos a quiénes les di capacidades y talentos, para ver, ¿Qué han hecho con ellos? ¿Cómo han apoyado y servido a sus hermanos? Ellos mismos, ya conocen el resultado y consecuencias. Luego vendrán, todos los que tuvieron menos talentos y evaluaré su administración. Así, llegaremos hasta el último.
Lo que hicieron o dejaron de hacer con las capacidades y talentos, sólo ellos y cada uno sabe, los resultados y consecuencias.
¡Ya conocen su corona! De salvación, de la dignidad de ser mis hijos, los que la merecen e hicieron mi voluntad. De espinas y sufrimiento, de angustia y desesperación, los que no hicieron mi voluntad.
Te digo, además, ¡Benditos aquellos que son pobres y tienen espíritu de pobre1 Les tengo reservada la Corona de la Abundancia. Voy a satisfacer su hambre de fe y hambre de pan. Voy a colmarlos de aquello que le privaron. Voy a atender sus ruegos y estaré con ellos, ¡Si reconocen a mi Hijo Jesús, como su Salvador!”
De inmediato, sentí en mi interior, más tranquilidad y paz. Dije, entonces, ¡Gracias, Señor! Por tu respuesta, ¡Bendito, seas Padre! Aquella angustia, incertidumbre y malestar que tenía, ¡Se ha ido1 Ahora tengo paz y siento que estás mi lado.
¡Gracias Padre, por tu Hijo Jesús! Señor Jesucristo, ¡Gracias por ser mi Salvador. Espíritu de Amor, por ser mi consolador.
Mi compromiso, Dios mío, es hacer conocer este encuentro contigo. Amén

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