jueves, 15 de diciembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: La Navidad de la Vida

CARLOS A. SOTO V. 11/12/2011

Oh, bendito Dios, Señor de la Vida.
Tú eres mi Dios, por ti madrugo y te presento mi sed de ti, mis ansias de que me atiendas y me auxilies en cada momento e instante que vivo.
Recurro a ti, para saber a ciencia cierta lo que significa celebrarte y festejar el cumpleaños del nacimiento de tu Hijo Amado, Jesús.
Padre Santo, cuántas luces, muchos árboles, gran cantidad de regalos, enorme cantidad de panteones, chocolates, pavos, lechones y otros.
Señor, ¿Es eso lo que quieres? ¿Celebramos el nacimiento de tu Hijo Amado o nos celebramos a nosotros mismos? ¿Recordamos a nuestro Señor Jesús que vino para darnos la salvación o sólo recordamos la enorme cantidad de productos que satisfacen nuestro placer y egolatría?
Quisiera que tan sólo por diez minutos, todos los hombres y mujeres, de todas las edades, de todas las razas, de todos los hogares, de todos los credos religiosos y los que no los tienen, de todas las naciones y países, de toda condición socioeconómica; es decir, ¡TODA LA HUMANIDAD! Seamos capaces de unirnos en una sola intención: ¡AMARNOS COMO TÚ NOS AMAS!
Para hacerlo, unir nuestras intenciones e oraciones, nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras voluntades y decisiones. Al unirnos, pedirte a ti que nos enseñes y nos ayudes a ser solidarios, a ser justos, a ser pacíficos, a ser tolerantes, a ser amables, a ser responsables, a ser misericordiosos; con todos los que están cerca de nosotros, los que están a nuestro lado. Sean éstos, familiares, amigos, vecinos, colaboradores o trabajadores; con todos los que piensan y sienten igual que nosotros; también, con todos los que tienen pensamientos y sentimientos distintos a los nuestros.
Si lográramos esto, sería un mundo mejor, una vida nueva y más llevadera. No tendríamos tantos problemas, tantas diferencias, tantos conflictos.
¡Ayúdanos, Señor!
Enséñanos a ser capaces de amarnos en esta Navidad.
Que tu hijo, Jesús, reine entonos los hogares, sean cristianos o no.
Que el mensaje de amor y de paz sea el que esté en la mesa de todos los hogares.
Que todos los vivientes celebren el nacimiento de Jesús en sus corazones.
Que en todas las mesas de todos los hogares en el mundo, tengan un pan para compartir como familia.
Que todos los hogares celebren el nacimiento de Jesús en espíritu.
Oh, Señor de la Vida, te invoco, atiende mi oración, ¡Ayúdame en mi pedido! Bien conoces, lo que anida en mi espíritu y mi conciencia.
Padre Amado, te aclamo y bendigo.
Glorifico tu Nombre y al mismo tiempo, te solicito, que pongas a todos un corazón de carne y no de piedra, que todos seamos prudentes y no negligentes, que seamos tolerantes y no discriminemos a nadie, que seamos justos y no injustos, que seamos pacífico y no conflictivos, que seamos generosos y no egoístas.
Oh, Dios de la Vida, ven y reina en nuestras vidas.
Que todos en coro, después de esos diez minutos de oración, podamos sinceramente desearnos un, ¡FELIZ NACIMIENTO DE JESÚS EN NUESTRAS VIDAS1
Derrama, tu Espíritu de Amor, Señor, para que cambie la faz de la Tierra, para que no haya más egoísmo y mentira, injusticia y violencia, maldad y delincuencia. Que reine el amor y verdad, la justicia y la paz, la bondad y la moral.
Señor Jesús, celebro tu nacimiento 2011, según la tradición actual, con mi corazón abierto y deseando que la buena voluntad de hombres y mujeres, haga posible que todos seamos y nos tratemos como hermanos.
Que en esta ocasión, seamos capaces de cambiar nuestro sentir para poder vivir en armonía y alcancemos juntos la felicidad; que podamos todos satisfacer plenamente nuestras necesidades; que no exista más discriminación y diferencias, sino que haya igualdad y equidad en todo.
Bendito Dios, gracias por el don de la vida, por la oportunidad de decirte que quiero tener una nueva y diferente Navidad este año.
Gracias por escucharme. Gracias porque siento que derramas tu Espíritu de Amor en todos, para que sea posible mi intención.
¡Bendito seas, Señor! ¡Aleluya! ¡Bendito el niño de Belén! ¡Jesús nuestro Salvador, ha nacido!
Amén.

martes, 6 de diciembre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: ¿Mi nación es de Dios?

CARLOS A. SOTO V. 03/12/2011

Al leer esta mañana la Escritura, en el Cáp. 38, 22 del profeta Jeremías, me siento conmovido por la voz autorizada, potente y segura de nuestro Padre Amado, quien conmina al rey Sedecías, haciéndole saber el destino de los suyos y el final que le espera. Todo por no hacer la voluntad de Dios.
Cada persona, cada pueblo, cada nación, carga con las consecuencias de sus actos. Si nuestra vida esta llena de errores, de fallos y pecados, la consecuencia lógica, es la infelicidad, es la censura, es el repudio, es el recusamiento. Esto significa que viene consigo la sanción y si no existe reparación, ¡No hay solución!
Cada día que pasa, somos testigos de la cantidad impresionante de actos de violencia. La agresividad es cada vez más frecuente y hasta se toma con cierta naturalidad. En los programas televisivos, observamos que cuando hay entrevistas, los periodistas son violentos, agresivos, imprudentes, intolerantes y vehementes en su cometido. No traslucen serenidad y deseos claros de informar o hallar la verdad. Sus posturas son tan conflictivas, que el televidente se queda con la sensación de ser espectador de una serie policial, donde los delincuentes plasman y ejecutan sus delitos.
Es por eso que, parece tan natural la violencia. En ese contexto, es importante hacer una autoevaluación personal y también comunitaria. Todos los seres humanos, en mayor o menor proporción o dimensión, cometemos errores. Más aún, pecamos. Tenemos un largo historial de ser pecadores. Eso nos esclaviza y nos tiene sumidos en la más grande de las torturas, la intranquilidad, los remordimientos y la infelicidad.
Desde el inicio de la humanidad se ha venido experimentando esta situación, lo que ha significado una muestra clara de nuestra infidelidad a Dios. Por consiguiente, el pecado es muerte.
¿Qué hacer en estas circunstancias? Arrepentirnos, pedir perdón, restaurar el perjuicio y ¡Tendremos paz!
¿Así de fácil? ¡SÍ! El problema es, que no queremos seguir ese camino. Preferimos lo contrario, seguimos en el pecado, en el error.
Por ello, lo primero es, que nuestra soberbia y orgullo, nos hace creer que tenemos la razón, ¡Qué no estamos equivocados! Por ello, persistimos en nuestros criterios y pensamientos; de manera que, ¡SEGUIMOS EN EL PECADO!
Luego, no somos capaces de ser humildes, como para decirle al otro, que nos disculpe nuestro proceder o nuestra acción; de manera que, se restablezca la comunicación y mejore la relación interpersonal. Esto no funciona, porque no somos capaces de reconocer nuestras faltas y seguimos conservando nuestros puntos de vista; es decir, ¡SEGUIMOS EN EL ERROR1
Pero, de ocurrir un reconocimiento de nuestros fallos, sin embargo, no somos capaces de volver a conciliar con quien tenemos que hacerlo, sea porque le hemos faltado, fallado o perjudicado. No conciliamos, porque es más difícil reparar la falta; esto supone, resarcir el perjuicio, restaurar el daño, volver a sanar heridas, devolver lo tomado, o lo que sea necesario, para que la relación sea nuevamente la misma, que existía antes del fallo o perjuicio. Así por ejemplo, si nosotros hemos robado algo, lo natural es, ¡QUE DEVOLVAMOS LO QUE NOS HEMOS APROPIADO! Si hemos insultado, se trata de hacerle sentir a quien le lanzamos ese improperio, que no es verdad el agravio; como muestra de ello, ¡PÚBLICAMENTE DESDECIMOS EL INSULTO! La reparación es tan importante, porque de ello se deriva la paz en nuestras conciencias y, ¡VOLVEMOS A LA VIDA!
Un rey o un gobernante, representa a un pueblo. ¡A su pueblo! Sus acciones, van a marcar o sellar, según el grado de influencia, en el mismo pueblo. Estas marcas o sellos, pueden ser de beneficio o perjuicio, de bien o mal, lo que sin lugar a dudas, afectará ese pueblo. Esa ha sido la experiencia despueblo Hebreo.
A partir de lo dicho, podemos destacar, que si los gobernantes de una nación realizaron acciones dolosas, pecaminosas y ofensivas contra Dios, han comprometido a dicha nación en su pecado. Es por eso que dicha nación no puede superar los problemas o las limitaciones en que vive.
El rey Sedecías, aunque conminó al profeta Jeremías, a que no diera a conocer lo que Dios le había anunciado y le exigía, para poder “salvar su situación ante los invasores y los suyos”; sin embargo, la realidad, fue que sucedió como estaba escrito. De igual manera, son las acciones las que conducen a la consecuente realidad de bienestar, felicidad o sus contrarios.
Me urge señalar, como reflexión lo que el Perú experimenta. En estos últimos años, viene soportando una serie de situaciones, que representan las consecuencias del proceder de sus gobernantes y autoridades. Son 190 años de promesas de libertad, de justicia, de equidad, de desarrollo y, ¡NADA!
No se corrigieron los excesos del virreinato; pues, han seguido la misma trayectoria de ejecución en el sector minero; la agricultura, sigue siendo postergada; el comercio, mantiene la misma escala de especulación; los servicios, tienen los mismos vicios de corrupción; las fuerzas policiales y militares, siguen siendo la casta que solo vive a costa del erario nacional. Este contexto, tiene dos sectores que han hecho mella y han abierto una profunda herida en la sociedad; éstas son, el sector público por abusar del aparato estatal, y el sector privado por abusar de su capital.
En fin, todo sigue siendo una gama de inexactitudes, de excesos, de injusticias. En suma, ¡DE PECADO! Esa realidad, ha generado desconfianza, violencia y más pecado.
De no deponer actitudes agresivas, violentas, dolosas y de flagrante corrupción, no se solucionará nada. Devendrá en una guerra civil, porque la irracionalidad de las partes, serán cada vez más evidentes y reales, que impedirán la atención justa de los que reclaman y el resarcimiento o reparación de parte de los injustos o depredadores, a favor de los depredados.
Necesitamos urgentemente, canales de diálogo sincero, honesto y transparente.
Necesitamos cordura y prudencia en lo que decimos y anunciamos.
Necesitamos mayor responsabilidad y ecuanimidad en los representantes del Estado.
Necesitamos mayor racionalidad y calidad de principios en los líderes y caudillos populares.
Pero, lo más importante es que todos estos, DEBEN ACTUAR EN LA VERDAD y NO EN LA MENTIRA Y EL ENGAÑO. Esto trae división y enfrentamientos, desconfianza y conflictos. La verdad, en cambio trae consigo, paz y armonía, solidaridad y justicia.
¿A dónde te encuentras? ¿Cuál es tu situación? ¿Eres parte del problema o de la solución? ¿Contribuyes al pecado a la liberación?
Define tu situación personal y la de los tuyos (familia, amigos, socios) y obtendrás el CAMINO DE SALVACIÓN. Ponlo delante de Dios y pídesete ayude a superar elproblema personal y luego el comunitario.
Amén.

martes, 15 de noviembre de 2011

ANTE LA FRUSTRACIÓN, UNA RESPUESTA


Existen momentos en que me asalta la angustia; sobre todo, cuando no tengo una respuesta para solucionar algún imponderable o alguna dificultad. ¡Eso me aflige! Y me hace sentir vulnerable, vacío, débil inseguro.
Para resolver la situación, me doy valor y coraje, diciéndome, ¡NO IMPORTA! ¿Qué más da? Si no puedes, espera pacientemente, ¡Dios te dará alguna respuesta!
Eso me tranquiliza, me hace confiar que así será. Pero, pasan los días y… ¡NO HAY RESPUESTA! No tengo la solución. Me siento, entonces, que pareciera que camino sobre fuego; tal vez, me estoy hundiendo en altamar sin salvavidas. Es decir, siento que estoy solo confiando en Dios, y vivo el presente, ¡Nada más!
A veces, vienen algunas voces esperanzadoras. Me alienta alguna persona ofreciéndome alguna ayuda, o talvez me imagino que así será; sin embargo, llega el día esperado, el momento acordado y ¡No hay respuesta! ¡No hay solución! Me confié en alguien que no tiene palabra, que ha jugado con la confianza depositada en dicha persona. Generalmente, no les juzgo su proceder; pero, no dejo de sentirme defraudado. ¡Son muchas las personas que lo han hecho!
Y cuestión curiosa, a pesar de los años vividos, ¡No aprendo! Todavía creo en la palabra de las personas. Algunos familiares y amigos, me han dicho que no debo creer en las personas; manifiestan, que generalmente, ¡Son falsas! ¡Mentirosas!
Pienso que no siempre es así. Alguna dificultad se les presentó que no pudieron cumplir con su compromiso. Pues, aunque así fuera, eso no quita el hecho que me hayan defraudado..
Estas experiencias, son cotidianas en el mundo de hoy. Parece que, ¡LA PALABRA DE LAS PERSONAS YA NO VALE! Si es así, ¡Qué lamentable1 Eso significa que cuanto digan, ¡NO TIENE VALOR! Son irresponsables, indignos, incapaces, mentirosos, falsos. ¿Qué podemos hacer frente este tipo de personas? La verdad, ¡No sé! Pero, si creo que, al menos, yo intento cumplir lo que digo, afirmo o me comprometo.
Quisiera dejarles esta notita, para que ustedes evalúen el comportamiento humano, en los tiempos actuales. Les quisiera, además, solicitar su ayuda: Oren, porque Dios atienda mi proyecto de servirle con alegría, con el vigor y esperanza, para que anime a todos aquellos que aún no conocen de su amor.
Se muy bien que no tengo el espacio y los recursos necesarios para hacerlo; pero, si es su voluntad, que provea y genere las condiciones, para tal propósito.
Solo puedo decir, que si juntos apoyamos un proyecto y colaboramos con una moneda cada uno, en todo el mundo. Podríamos cambiar el mundo de hoy; puesto que, obtendríamos un gran fondo de ayuda, para promover la creación de fuentes de trabajo. No se necesita hacer grandes inversiones para realizar varios proyectos comunitarios. Se trata de proyecto que ayuden a los que más necesitan, los que viven en pobreza extrema. Se trata de proyectos que dignifiquen a las personas, que haciendo algo juntos se gane el sustento y mejore su calidad de vida personal, de su familia, su comunidad, su barrio, su pueblo. Proyectos que sean generadores de su autosostenimiento.
Para lograrlo, se necesita de brazos, manos y corazones limpios; es decir, tener una buena administración; además de, contar con el apoyo y colaboración de profesionales de gran calidad humana que se identifiquen con el proyecto. Es desarrollar el potencial humano en los elementos más importantes, que fortalezcan las capacidades de las personas y que contribuyan a salvar el planeta.
Así tenemos, por ejemplo, trabajar las casas granjas en territorios y zonas agrícolas. Desarrollar pisci-granjas en zonas donde sea factible. Los resultados que reobtengan; es decir, su producción se industrializará para ser comercializado directamente en la comunidad internacional. Así se evitaría la intermediación comercial, debido al encarecimiento y la sobre valuación comercial, que es lo que restringe el apoyo a las poblaciones de bajos recursos económicos.
Por lo mencionado, es que solicito de la ayuda de todos. Oren por este proyecto. Oren, para que pueda conseguir los recursos que permita fundar la organización rectora. Quizás algún lector, tome la iniciativa y desarrolle lo planteado, en buena hora; pero, espero con la gracia de Dios que lo haga honestamente y con la dinámica inspiradora que viene del Espíritu de Amor.
¡Escucha, Señor! Este es mi clamor y el de tu pueblo. Que haya signos de esperanza; pero, especialmente de amor y de fe. Te pido me ayudes, en nombre de tu Hijo Amado, Jesucristo. Amén.
Gracias por escucharme y alimentar mi confianza en que me has respondido, según tu proyecto. ¡Bendito seas, Padre! ¡Bendito seas, Jesús! ¡Bendito seas, Espíritu de Amor!

CAMINEMOS HACIA DIOS: Estoy donde está la justicia y el amor

CARLOS A. SOTO V.06/11/2011

La verdad, ¿No se qué hacer, Señor? Me dirijo a ti, para preguntarte, ¿Por qué tanta injusticia? ¿Por qué tanta discriminación? ¿Por qué tanta indiferencia? ¿Por qué tanto dolor y sufrimiento?
Desde anoche (05/11/2011), he sentido hervir dentro de mi lo más duro que uno pueda sentir: ¡Dolor ante el sufrimiento humano! Hay, Señor, tantas personas, sean ancianos, adultos, jóvenes, niños, recién nacidos o por nacer, ¡Qué sufren en este mundo! Por hambre y sed, por enfermedad, por falta de trabajo, por la explotación, porque no se les paga un salario justo. Tú sabes, que yo mismo vivo esta situación y me siento un miserable; pero además, porque se abusa de los derechos de la gente; porque se les utiliza en nombre tuyo, para justificar sus acciones ilícitas e injustas. Bien sabes, Señor, que hoy se habla de democracia, para justificar sus robos o apropiaciones injustas de los bienes de todos los pueblos. Pues en nombre del Estado se justifican negociados y arreglos económicos que sólo favorecen a grupos de poder; en fin tú sabes mejor que nadie, Señor, la realidad. Pero te digo, que lloro de impotencia ante la situación adversa y sin solución. Mi alma grita y gime de dolor
¿A que se debe, Señor, que no escuchas el clamor de los que sufren? ¿Por qué permaneces impasible ante estos hechos? ¿Es que, acaso los que explotan a los pobres y los injustos, son tus elegidos? ¿Tienen los injustos la corona divina? ¿Por qué los pobres siguen siendo pobres y no logran salir de la situación en que viven por muchas generaciones? ¿Por qué no hay solución?
Dios, con la velocidad de un relámpago, a esa velocidad, me dio la respuesta: “¿No te tengo a ti, para que seas la voz de los tuyos? Yo te elegí y te he puesto delante de ellos. Tú no lo haces y no les dices a los pecadores, necios e infieles, lo que estoy reclamando de todos ellos. Te recuerdo, además, que es un pueblo infiel. Me han dado la espalda, no siguen ni buscan mi voluntad. Han construido sus dioses de metal, papel y plástico. ¡Esos son sus ídolos! ¿Acaso no han dado más importancia al dinero, a los documentos valorados, a las máquinas y equipos, a la diversión y la moda, al baile y sus movimientos sensuales, al sexo y a la bebida a las drogas y al delito? ¡Todo eso los aleja de mí! … Todos los hacen
No hay hombre o mujer, que no haya caído en los dominios del placer y la diversión, en todos estos ídolos que ustedes mismos han creado.
También, ¿Acaso no les gusta mandar, tener protagonismo, ser agasajado y atendido, ser celebrado y ensalzado, tener seguidores que les encumbren? ¡El pueblo eligió sus representantes, sus dirigentes y gobernantes Pues, han elegido sus propios verdugos. ¿Por qué me reclaman ahora? El pueblo mismo, a sus deportistas y artistas; muchos de ellos han sido endiosados e idolatrados, son venerados y ensalzados. ¡Ya han elegido a sus modelos! ¿Por qué me reclaman frene los delitos que ustedes mismos han fabricado y consienten?
Este pueblo infiel, ¿Acaso no ha dejado de lado los valores, la moral? Se han dedicado a difundir, ¡Libertad! ¡Libertad! Ahora, son esclavos de su propia libertad. Son reos de sus propias acciones. Con estas acciones, ¿Me puedes decir que no atiendo su clamor, sus pedidos?
Te digo, que los malvados y los insensatos, han disfrazado la mentira y el engaño. Con esa careta, están vejando al pobre, a los huérfanos, a las madres solteras, a los viejos y a los niños.
¡Ay, de aquél, que se ha aprovechado y sacado ventaja de éstos hijos míos! Mejor, es para ellos, ¡No haber nacido! Sus propias acciones les llevarán a su ruina, ¡Será su propia prisión!
¡Ay, de aquél, que se hizo rico engañando a sus hermanos o a su prójimo! Su reino es hueco, no tiene bases sólidas, se va a desmoronar como un castillo de arena y sus hijos arrastrarán las consecuencias de los actos de sus padres.
Los injustos, los malvados, los insensatos son soberbios y piensan que, «Yo estoy con ellos» Te recuerdo, YO ESTOY EN LA JUSTICIA Y EL AMOR.
No estoy en la injusticia y la mentira. No estoy al lado del engaño y la explotación; tampoco al lado de la discriminación; menos en el desempleo y el hambre; ni en la enfermedad y el sufrimiento.
Yo estoy con todos los que hacen mi voluntad. Estoy en la verdad y en la justicia. Les voy a pedir cuentas a todos. Iniciaremos por aquellos a quiénes les di capacidades y talentos, para ver, ¿Qué han hecho con ellos? ¿Cómo han apoyado y servido a sus hermanos? Ellos mismos, ya conocen el resultado y consecuencias. Luego vendrán, todos los que tuvieron menos talentos y evaluaré su administración. Así, llegaremos hasta el último.
Lo que hicieron o dejaron de hacer con las capacidades y talentos, sólo ellos y cada uno sabe, los resultados y consecuencias.
¡Ya conocen su corona! De salvación, de la dignidad de ser mis hijos, los que la merecen e hicieron mi voluntad. De espinas y sufrimiento, de angustia y desesperación, los que no hicieron mi voluntad.
Te digo, además, ¡Benditos aquellos que son pobres y tienen espíritu de pobre1 Les tengo reservada la Corona de la Abundancia. Voy a satisfacer su hambre de fe y hambre de pan. Voy a colmarlos de aquello que le privaron. Voy a atender sus ruegos y estaré con ellos, ¡Si reconocen a mi Hijo Jesús, como su Salvador!”
De inmediato, sentí en mi interior, más tranquilidad y paz. Dije, entonces, ¡Gracias, Señor! Por tu respuesta, ¡Bendito, seas Padre! Aquella angustia, incertidumbre y malestar que tenía, ¡Se ha ido1 Ahora tengo paz y siento que estás mi lado.
¡Gracias Padre, por tu Hijo Jesús! Señor Jesucristo, ¡Gracias por ser mi Salvador. Espíritu de Amor, por ser mi consolador.
Mi compromiso, Dios mío, es hacer conocer este encuentro contigo. Amén

jueves, 20 de octubre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: Nuestro Padre no nos olvida nunca

Tal como nos dice Isaías en su Libro Is. 49, 14-16, Dios no se olvida de sus hijos; al extremo, de tenerlos siempre presentes como lo hace una buena madre. ¿Existen malas madres? ¡SÍ! Muchas, en estos tiempos. Se ve cada mujer desnaturalizada, que abandona a sus hijos recién nacidos; en otros casos, los envenenan; también hay quienes los maltratan, y; finalmente, hay quiénes los abortan.
Lo último, que se ha esperado de la naturaleza humana, es que las madres aborrezcan, rechacen, ignoren, maltraten, odien o maten a sus hijos. Estas actitudes, corresponden a la desnaturalización humana. Mujeres con estas actitudes, demuestran el deterioro de la esencia humana. Con ello se ha entrado en la crisis más extrema y radical imaginable.
Dios nos hable, señalando y sentenciando que, aunque hubieran o existieran madres desnaturalizadas; nuestro Creador, no se olvidaría nunca de sus hijos. Tan grande es su amor para sus hijos, que tiene hasta sus nombres grabados… ¡En la palma de su mano!
Esto significa, que los tiene a todos y cada uno, ¡Presentes! Está al tanto, pendiente, informado y atento a cada uno de ellos. ¡QUÉ PRIVILEGIO!
Pero, cada día somos testigos e informados, de una serie de casos que lastiman nuestra sensibilidad, que cuestionan nuestra sociedad y nuestra naturaleza humana. Entre esos casos, podemos anotar los siguientes:
1. Mujeres que influenciadas y cegadas por determinados intereses, les han hecho creer, que ser “una mujer liberada” o tener “libertad de género”, representa o significa, ¡Dar rienda suelta a sus instintos! O, que, ¡Su vida está controlada por su cerebelo! Su cerebro remoto es quien tiene el control. Están haciendo menosprecio de su vida, dando rienda suelta a un descontrolado “libertinaje sexual”. Es incómodo y vergonzoso el conocer que, generalmente, son las mujeres las que insinúan e invitan al apareamiento, hoy en día.
Es posible que algunas mujeres, y; tal vez, algunos hombres, me cuestionen y recusen, señalando que soy exagerado o que me excedo en mis afirmaciones. Pero, ¡No podemos tapar el sol con un dedo!
La prueba está, en que la iniciación sexual, sobre todo de las adolescentes mujeres, se produce entre los once y trece años. He visto casos, verdaderamente lamentables, vergonzosos y hasta escandalosos, como el siguiente:
En cierta ocasión, pasé por la acera del frente de un “prestigioso colegio de mujeres” de Lima. Vi como un grupito de alumnas, de unos trece años, en promedio, estaban paradas sobre el murete de una ventana de un aula. Pues, aunque estaban colgadas, al ver pasar a un adolescente varón por esas inmediaciones, Ellas se levantaron las faldas de sus uniformes, mostrando sus prendas íntimas. Ante tal situación, me acerqué al colegio para decirle a la persona encargada lo sucedido. Así puedan tomar sus precauciones al respecto, vigilando mejor a las alumnas. Lejos de agradecer mi intervención; dicha persona, señaló que estaba equivocado, que tenía visiones y una imaginación extraordinaria. Señaló que sus alumnas nunca se portan mal y no son capaces de hacer algo así.
Como es de esperarse, me retiré frustrado y enojado, por la forma en que actúan ciertas “autoridades educativas”, ¡Negar lo evidente! ¡Defender lo indefendible! Lo dejé ahí. Pasó el tiempo y en otro momento vi un grupo de adolescentes mujeres, que tenían entre 13 y 14 años. Gritaban y daban de alaridos, al ver pasar a dos adolescentes varones. Al parecer eran sus preferidos; observé que les invitaban a una fiesta, otras a salir y también algunas a tener un”vacilón”; además, hubieron algunas, que hablaron de un “choque y fuga”. Cualquier expresión era buena en ese momento. El objetivo, para ellas, era lograr la atención y aceptación de los dos adolescentes varones.
Al parecer, estos, armados de valor y venciendo su timidez, se acercaron. Ellas los rodearon y hablaron de todo, sin parar. Finalmente, acordaron encontrarse en una reunión que habían programado. Pasaron unos días y me enteré que dos de aquellas adolescentes habían “pescado” a los dos adolescentes varones. Ahora, ¡Ya eran parejas! Ellas eran las más entusiastas. Eran las que tenían la iniciativa en todo; ellos, en cambio, eran los “mongos”, los lentos, los quedados, los que accedían a las iniciativas de ellas.
Esto es, ¿Libertad o libertinaje? ¿Dónde está el límite?
2. Hoy en día, en casi todo el Perú, en los hospitales públicos, observamos que se han creado salas especiales, para madres adolescentes. Se debe al gran número de embarazos precoces de adolescentes que oscilan entre doce y quince años. Unos casos son por violación sexual y otros por consentimiento. Estos últimos, son la mayoría de los casos.
Aunque se piense, que mi postura es mojigata o conservadora. Lo que pienso es, que aún no están plenamente desarrolladas, no han madurado, no tienen establecida su personalidad, y, ¡Ya están asumiendo una responsabilidad difícil! Porque, física y psicológicamente, ¡NO ESTÁN PREPARADAS!
Ellas son, aún, proyectos de mujeres, que se han aventurado a asumir un reto, una responsabilidad, para las que aún no están listas, ni preparadas. Esta es la causa, por las que muchas “madres” abandonan a sus hijos. Otra es, cómo enfrentan a una violación sexual; es por eso que, deciden suicidarse, además de, asesinar a sus hijos; no resisten el reto y la vida.
Por otro lado, además, hay que señalar los innumerables casos de aborto. Todos, por irresponsabilidad e inmadurez; por carencia de solvencia moral y escasez de valores; por vergüenza a la presión y censura social, y; por embarazos no deseados (violación sexual).
¿Las madres adolescentes están preparadas para afrontar el rol de la maternidad?
Como ven, amigos, es muy difícil resolver y dar una respuesta satisfactoria a todas interrogantes planteadas. Sólo puedo ofrecer algunas pistas, que contribuyan a mejorar y superar, este grave problema:
a. Promover una Política Nacional sobre la Orientación Familiar, para que los padres de familia, sean re-concientizados y re-socializados; de manera que, sean promotores de vida, salud y educación disciplinada de sus hijos, y; no sean, un obstáculo que mantenga vicios y lastres de su ignorancia e incapacidad de ser padres.
b. Re-orientar los objetivos y procedimientos publicitarios, que promueven el sensualismo y la violencia erótica de sexismo. Tales como propagandas que exhiben a la mujer, como “objeto sexual”, como una vulgar “mercancía”; donde no tiene conciencia ni dignidad. Asimismo, los “concursos de belleza”, en donde se estigmatiza como paradigma “la armonía y perfección física” de la mujer; pero, en ningún momento se prioriza sus talentos; capacidad intelectual, sus valores y solvencia moral; su participación en acciones comunitarias y de bien común; su producción al servicio de la comunidad y sociedad en general. Es necesario erradicar la difusión de la mujer plástica, como elemento de uso y abuso, que no solo atenta contra la dignidad de ella misma, sino contra la dignidad de toda la humanidad.
c. Desarrollar políticas integrales de educación sexual, que contemplen:
i. Conocimiento integral de su cuerpo (físico) y su aspecto mental (psicológico) con todas sus funciones y potencialidades.
ii. Conocimiento integral de los derechos y de las obligaciones o responsabilidades de los adolescentes.
iii. Promover la reorganización total del “Poder” Judicial y el Ministerio Público, que conlleve a la renovación de sus cuadros de personal; de manera que, exista mayor celeridad en la aplicación del derecho y de las normas vigentes; en resguardo de la ciudadanía y de la sociedad en conjunto. Es importante, replantear la elección de sus miembros, sean los vocales y jueces, secretarios y asistentes, etc. Todos por una triple votación, que urge y necesita ser más transparente y cristalino el ejercicio de sus funciones, porque por medio de ellos, dependen las honras, la vida de personas. Así, pues, su elección debe considerar: a) La elección en los Colegios de Profesionales, b) La elección en las Facultades Universitarias, y c) Por elecciones generales en toda la República. De no hacerse así, ¡NO SON PODER DEL ESTADO! De seguirse, como hasta ahora, es causal de violación y trasgresión de los derechos de la ciudadanía, especialmente de mujeres y niños.
iv. Promover y establecer la reestructuración total y absoluta de la Programación Educativa a nivel nacional; en todos sus niveles y modalidades; en la escuela pública y privada. Que considere aspectos y conocimientos; hábitos, usos y costumbres; desarrollo tecnológico y científico. Tanto de nuestro acervo cultural, como sociedad; así como, de la modernidad y adecuación a los signos de los tiempos. Además, replantear el aporte y contribución multidisciplinario en el quehacer educativo.
v. Realizar un reordenamiento jurídico, que actualice, simplifique y haga expeditivo el uso de la normatividad; para la aplicación del derecho, de todos los ciudadanos que viven en un Estado de Derecho. Incinerándose toda aquella norma, que viola, que vulnera, que atenta y que inmoviliza a la ciudadanía; de manera que, no promueva la evasión de la pena, sanción o sentencia de los que delinquen.
Esto, tal vez sea, una forma de mejorar la calidad de vida de los actuales ciudadanos. Sea, elevar la dignidad y respeto a la mujer. Sea, valorar la vida, respetándola.
En este contexto, Dios Padre, tomará en consideración el esfuerzo de nuestra comunidad, de tratar, al menos, ¡Vivir de acuerdo a sus principios y voluntad!
Ahora, dirige tu mirada a tu familia y evalúa: ¿Qué valores tienen? ¿Cómo respetan a las mujeres? ¿Cómo valoran a los adolescentes y menores? ¿Qué hacen para no maltratar la dignidad de las mujeres? ¿Qué evidencias de amor existen entre ustedes?
Respondiendo estas inquietudes, dirígete al Padre, háblale de tus proyectos, de tus deseos de enmienda y mejora. Hazlo en el nombre de Cristo… Pero, hazlo con tus palabras, con tu sentir, con toda tu integridad.
Amén.

viernes, 14 de octubre de 2011

CAMINEMOS HACIA DIOS: La sangre de Cristo es sanadora

Reconozco que tengo tanto por reparar, por mejorar, por pedir perdón, por sanar. Así como han pasado los días que he vivido; así también, he cometido errores. No he cumplido con los mandatos de Dios. Lo lamentable es, que lo he hecho, sin proponerme hacerlo; pero, es grave que, aún conociendo las leyes de Dios, ¡Ahí está mi pecado!
No sólo debo admitir, que he pecado en muchas ocasiones; sino que, ¡Me arrepiento de ello! ¡Me siento avergonzado de no haber sido leal! He intentado reparar y buscar la reconciliación con Dios; sin embargo, hay cuestiones que no he podido resolver. Sea por falta de oportunidad, de recursos, de medios, de condiciones, de voluntad. El resumen es, ¡Soy débil! ¡Soy humano! Reconozco mi condición, ¡De pecador! ¡Necesito Ayuda!
Viene a mi mente, como un latigazo que azota mi cara. Jesús hablándome directamente: “Yo, pagué tus faltas, tus errores, con mi sangre”. De inmediato, recordé su entrega y sacrificio; por eso expreso, ahora:
“Señor Jesús, reconozco que soy pecador, que a pesar del tiempo, del conocimiento… ¡Sigo fallando! ¡Sigo siendo débil! ¡Fracaso ante la tentación!
Soy consciente, de mis faltas de amor, de honestidad, de sinceridad, de honradez, de lealtad y de pureza.
Me lamento de haber actuado así. Me siento un miserable, un ser repudiable, por no saber apreciar tu inmenso amor. ¡Perdóname, Señor! Me arrepiento de mis faltas, errores y pecados. Ahora, no sólo te pido tu perdón; sino, ¡LA SANACIÓN, LA LIBERACIÓN Y LA PURIFICACIÓN!
Señor Jesús, me pongo delante de ti, me hinco y me pongo a tu entera disposición. Deseo que una gotita de tu sangre, la más pequeña de todas; tal vez, la salpicadura de una gotita de tu sangre, que haya caído en el calvario, ¡Me la ofrezcas!
Esa pequeñísima muestra de tu sangre bendita, me sea útil. Para sanarme, liberarme y purificarme. Esa pequeñísima muestra de tu sangre, es tan; pero, ¡Tan valiosa! ¡Más que toda la humanidad!
Te pido que fluya, por mi torrente sanguíneo; partiendo por el corazón y se vaya impregnando en los ventrículos y aurículas. Luego, que vaya recorriendo por la aorta; llegue a los pulmones y desde ahí se traslade al cerebro y cerebelo. Que toque los órganos visuales y auditivos. Que recorra las fosas nasales e ingrese al aparato digestivo, vaya por la boca, la faringe, la laringe, el esófago, el estómago e intestinos. Que en su trayecto, no descuide todas las glándulas. Asimismo, que recorra los órganos internos, el hígado, páncreas, vesícula, riñones, vejiga, aparato reproductor. Acuérdate también, de nuestras extremidades, brazos y manos, piernas y pies. Ahora, Señor, que todos los vasos capilares, vasos sanguíneos, los músculos y huesos, sistema nervioso y cartílagos, cada átomo y molécula, cabellos y uñas; así como, todo mi cuerpo sea inundado, por esa sangre preciosa.
Jesús amado, gracias por dejar fluir, tu preciosa sangre, en mi ser. ¡No merezco tal bendición! ¡Eres lo más maravilloso y único que conozco! ¡No hay nadie más generoso, bueno y amoroso, que tú! ¡Bendito seas!
Finalmente, Señor, ya que has tocado mi cuerpo totalmente. Ahora te pido, que esa muestra de tu sangre preciosa, recorra mi espíritu. Que ingrese en mi conciencia, mi subconsciente e inconsciente. Que también, recorra mi mente, mis pensamientos, mis recuerdos, mi memoria, mis sentimientos, mis emociones, mi personalidad, mis hábitos, mis costumbres e ideas. Que fluya y vaya impregnando tu presencia, de manera que sane, libere y purifique mi ser.
Que sane mi cuerpo y pueda con él, ofrecer mi testimonio de tu gran amor; para que pueda transmitir tu mensaje de Salvación; como un obrero, en la construcción de la Civilización del Amor.
Que libere mi cuerpo, de enfermedades o males, que me impiden desarrollar mejor mis capacidades, a tu servicio.
Que purifique mi cuerpo, para ser una constante ofrenda a tu servicio y a los demás.
También, que sanes mi espíritu del sufrimiento de las necesidades extremas, de mis errores y fallos; que liberes mi espíritu del pecado y de todo aquello que me aleja de ti; que purifiques mi espíritu y mi conciencia. Es decir, todo mi ser, para mostrar tu rostro que reflejas en cada uno de los Hijos tuyos.
Señor, no sé cómo hablarte. A veces, siento que soy torpe y me equivoco; que no sé como expresarte lo que siento en mi interior. Por lo general, ¿Sabes? Creemos que sabemos hablarte; pero, somos limitados, no tenemos la habilidad para hacerlo. Porque, no describimos correctamente, por ser finitos; sin embargo, Señor, siento que aún así nos comprendes. Señor, ¡Tú eres maravilloso! ¡Inmensamente bueno y generoso!
Quisiera terminar, diciéndote, Señor, que estoy eternamente agradecido, porque al expresarte lo que soy y siento; creo o me parece, que de alguna manera, ¡Alguien necesita de ti! Si, yo puedo ser el mediador, la voz de esperanza, ¡Estoy a tu disposición!
Bien conoces, Señor, mis necesidades materiales y espirituales. Las pongo delante de ti. ¡Ayúdame a cumplir con mis compromisos! Pon delante de mí, a quién o quiénes sean los mensajeros y protectores que contribuyan en la difusión de tu Evangelio. Que éste ¡Sea vivo, eficaz y esperanzador!
Padre amado, me inclino ante ti, me postro ante tu magnificencia, y; te imploro me atiendas; lo hago, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.
Gracias Padre, por escucharme, por atender mi pedido, por darme respuesta. Por tu gran amor incomparable.
Gracias Jesús, Por tu amor y entrega, por enseñarnos a tener fe. Gracias por aumentar mi fe.
Gracias Espíritu de Amor, por alimentar mi amor, mi fe y acrecentar mi esperanza.
Gracias, Dios mío, por ser, ¡Todo para mí!
Amén.


CAMINEMOS HACIA DIOS: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él?

Hacen tres semanas me preguntaba, ¿Vale la pena escribir y publicar estas vivencias? Me respondía a través de las razones expuestas en ese momento. Pero, algo más importante que el solo hecho, de dar a conocer los encuentros y experiencias de vivir lo que nos ofrece Dios; es, ¡Dar testimonio de su amor! ¡Hacer conocer su mensaje! ¡Dar signos de Esperanza!
Durante, esta última semana, me ha tocado volver a vivir situaciones, ¡Qué creí haber superado! Para ser exactos, éste Martes, último, salgo de mi casa, como a las 3 de la tarde, y, ¡Vaya usted a saber! La sorpresa que me doy. Los vecinos de al lado, estaban limpiando su casa y todas las cosas inútiles, tales como retazos de vidrios, maderas apolilladas, cajas viejas, costales llenos de desmonte y tierra, etc. ¡Lo habían tirado en mi frontis! Vaya, ¡Qué malestar! No es la primera vez que lo hacen. Tienen la costumbre de barrer o limpiar su casa; luego, arrojan la basura a los frontis de las casas de los vecinos.
Cada vez que se les reclama su proceder, ¡Se niegan! Además, responden groseramente y con amenazas de agresión y violencia.
Mi primera reacción, fue enojarme y luego reclamarle a uno de ellos. Su respuesta fue, como lo dije antes, ¡Negar los hechos!
Ponerse a discutir con ellos, ante lo evidente, ¡Es perder el tiempo! ¡Es maltratar al espíritu! ¡No tener paz1 Por último, ¡Llenarse de ira! En buena cuenta, apagar el Espíritu de Amor, en nuestras vidas.
¿Es correcta la actitud que asumí? ¡Podría pensarse que no! Pero, tendrían que compartir la vida, con tantas personas, como ciudadanos y días existan; para que comprendan mi actitud.
Después de ponerme en oración y pedirle a nuestro Señor Jesucristo, me conceda la paz interior, ¡Qué tenga tranquilidad, que no me irrite ni me enoje! Así como, que estas personas cambien de actitud y la mejoren, por su propio bien. Por fin ¡Tuve paz!
Dos días después, he visto, para mi sorpresa que, ¡Limpiaron todo! En otras ocasiones, la basura o cualquier desecho sólido, orgánico o inorgánico, lo dejaron ahí tirado, como dije, en los frontis de las casas de los vecinos. De manera que, los vecinos afectados, Tenían que limpiar sus frontis. Esta vez, no ocurrió así Fue, entonces, que vino a mí la siguiente pregunta: “Dios mío, ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”
Si queremos obtener respuestas, ¡Hay muchas en la Biblia! Tenemos las de Job, Tobías, Jeremías, Isaías, Éxodo, los Evangelios, etc. Cada una tiene algo que decirnos, algo que enseñarnos.
En mi caso, considero que la respuesta más apropiada está en el Libro de los Proverbios, 30, 5ss.
“[5] Las palabras de Dios pasan cualquier prueba, son un escudo para los que confían en él. [6] No agregues nada a sus palabras: te reprendería y te demostraría que mientes. [7] ¡Dos cosas te pido, Dios mío, no me las niegues hasta el día de mi muerte: [8] aleja de mí la falsedad y la mentira, no me des ni pobreza ni riqueza. Dame sólo mi ración de pan. [9] Porque con la abundancia podría dejarte y decir: "¿Pero, quién es Yavé?" Y en la miseria podría ponerme a robar: lo que sería deshonrar el nombre de mi Dios!”
Inmerso en este hermosos texto, podemos rescatar lo que, nos hace individuos, lo que nos hace hombres o mujeres, lo que nos hace personas e hijos de Dios. ¿Cuál es la diferencia? ¡Muchas, son las diferencias!
Para ayudarnos a entenderlo, diremos que en un primer nivel, el remoto, se encuentra nuestra animalidad. Está gobernado por nuestros instintos, tales como el de supervivencia, el sexual, el de protección, entre otros. Es, entonces, por esta razón que se delinque, se mata, se es violento, agresivo, se viola sexualmente, se roba. ¿Tenemos calidad humana en este nivel? ¡NO! Aquí, generalmente, somos irracionales. No medimos las consecuencias. En ocasiones eso es lo que prima y no podemos controlarlo.
El segundo nivel, corresponde a un grado superior al de la animalidad. Pues, aquí fundamentalmente, nos diferenciamos de los animales. Al menos, somos pudorosos, tratamos de controlar nuestra agresividad, intentamos llevarnos bien o coparticipamos con nuestros congéneres, al menos respetamos a los que por lo menos piensan como nosotros. Si bien, es posible, no dar rienda suelta a nuestros instintos; al menos, no es tan descarado o evidente, como en el primer nivel.
El tercero, se refiere a la calidad humana. Es donde la razón se impone a la pasión, los criterios y valores a los instintos. Es decir que, la persona adquiere una categoría superior, en donde hay y existe, un gran desarrollo: moral, de dominio de sí mismo, intelectual, de personalidad. Todo esto se evidencia en, su pensamiento integral, en sus habilidades, creatividad, ingenio, aptitudes. En este nivel, se encuentran todos aquellos que han destacado, ofreciendo sus capacidades en beneficio de la humanidad y del cosmos.
Es importante señalar, ¡NO SE TRATA DE TENER Y POSEER BIENES MATERIALES! Se trata, entonces, de calidad humana, poseer un conjunto de valores humanos. De estas personas, hay muchas en el mundo. Las encontramos en la cotidianidad de la vida, y no siempre, en los periódicos, revistas, TV, radio, etc. Estos no necesitan de publicidad, para contribuir con la humanidad.
Finalmente, el cuarto nivel, corresponde a todos aquellos, que por la libre decisión de aceptar el Bautismo, o la identificación plena y absoluta de ser considerado Hij@ de Dios, asumen esta condición. ¿Qué pasa con estas personas? Pues, si bien es cierto que tienen y poseen todos los niveles anteriores y como no pueden prescindir de ellos; sin embargo, existe algo, que no tienen los demás: Es la capacidad de amar, de tener fe en Dios y en los demás, de vivir en la esperanza de la salvación.
Para todo esto, se deja conducir por el Espíritu de Amor; de manera que, es capaz de: Distinguir lo que procede o no de Dios; tener control y dominio de sí mismo en sus instintos y emociones; ser solidario y buscar el bien común; obrar con justicia, siempre; promover apoyando la paz y la armonía entre todos. En suma, es la perfectibilidad de la creación de Dios.
Ahora bien, a partir de lo expresado, podemos ubicarnos y saber a ciencia cierta, ¡EL NIVEL QUE NOS CORRESPONDE!
Aquí no se trata de estigmatizar a unos y elogiar a otros. Se trata de ser equilibrados y justos. Por eso, es importante, ser honestos con nosotros mismos, ser capaces de autoevaluarnos y ser lo más sinceros posible, en admitir nuestra condición real.
En ocasiones se afirma, “A mayor educación, mayor calidad de persona”; en otras ocasiones, se dice: “Ser profesional, hace mejores personas”. La verdad es que, las dos afirmaciones, en general, no los hacen ubicarse siquiera en el segundo nivel. Hemos sido testigos, que las violaciones de las leyes y normatividad de una sociedad, las buenas costumbres, los valores humanos; son realizadas por profesionales, gente de “buena familia” o de “buena posición económica y social”. Por tanto, la capacitación, preparación o instrucción adquirida, ¡NO HACE PERSONA A NADIE! La calidad humana, se logra y hace por los valores inculcados en la familia, por la sensibilidad para con los suyos y todo el cosmos.
Los acontecimientos que hoy en día, se viven en todo el planeta, tales como la violencia en medio oriente, en Europa del Este, entre los africanos, las tensiones y conflictos que existen internamente en América del Sur, etc. ¿En qué niveles se les ubica a estos? ¡EN EL PRIMERO!
Porque lo único que han hecho es, ¡MATARSE UNOS A OTROS! Lo peor de ello es, la condición más remota y primitiva de la naturaleza humana, la tienen los que ordenan dichas matanzas y guerras. Sean estos, gobernantes, autoridades, empresarios, políticos, militares, o quiénes sean. ¡ESTOS NO SUPERARON EL PRIMER NIVEL! Aunque justifiquen sus acciones, con el derecho sea institucional o internacional, o de la naturaleza que sea. Cabe entonces, preguntarse, ¿Cuánto vale una vida?
¿Acaso una disculpa? ¿Una cantidad de dinero? ¿Un dispositivo legal? ¿Un tiempo en la cárcel? ¿Otra vida?
Ninguna respuesta, en base a lo dicho, podrá devolver la vida a nadie. La pérdida de una vida humana, ¡ES IRREPARABLE! ¡ES INSUSTITUÍBLE! Porque, no hay manera de reemplazarla, de hacerla, de crearla. Todas las personas tienen un gran valor, por el hecho de ser humanos y estar vivos. Esto es, desde el momento de la concepción.
La destrucción de la vida, sea por el o los motivos que sean, envilecen a quiénes la propiciaron y los que la ejecutaron.
La vida, es un DON DE DIOS. Este don, fue dado generosamente a las personas, para que compartieran la vida y el cosmos, a fin de desarrollarlo, beneficiándose todos de él.
Entonces, ¿Qué podemos hacer?
Padre bueno, ahora me pongo delante de ti, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, para que me escuches y me ayudes a ser mejor persona. Te pido, me enseñes descubrir la misión que tengo en la vida, lo que debo hacer; perdona los enojos y resentimientos que he tenido; también, si he causado daño o perjuicio a otros; si he maltratado o he sido agresivo y violento; si me he dejado influir por mis instintos, ¡Sáname, Señor!
Te pido que, llenes de amor esas heridas, para que tenga paz y tranquilidad, paciencia y bondad, tención y cuidado de mis hermanos, control y dominio de mi mismo. ¡Bendito seas!
Gracias, Padre Amado. Gracias, Señor Jesucristo. Gracias, Espíritu de Amor.
Me siento complacido, porque has respondido y correspondido mis deseos e intenciones. Me pongo a tu disposición, Señor.
Amén.