jueves, 6 de diciembre de 2012

Arturo Fernando Rivas Aquino: Artista del Pueblo


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 30/11/2012
Ayer estuve en una reunión con algunos profesionales del arte. ¿El motivo? La celebración de una Misa en honor al mes del fallecimiento de Arturo Fernando Rivas Aquino,.un artista batallador vital y luchador por promover los más insignes y preclaros horizontes de vocaciones artísticas emergentes.
Rivas Aquino, desarrolló un culto y acción evidente de aquella estrella que tienen los verdaderos artistas; aquellos que no tienen el regalo publicitario de Dalí, o la estirpe arreglada de Szyslo. Rivas  Aquino, tuvo desarrollada aquella vena y sangre de artista que genera escuela, de arraigo que sella espíritus y conciencias artísticas en sus discípulos, de influencia prosélica que despertó y anidó el arte entre sus patrocinados.
¿Quién no ha conocido a Rivas Aquino en las inmediaciones de La Escuela Nacional de Bellas Artes? Por varias décadas, ofreció asesorías, sirvió de consejero, de promotor vocacional de capacitador y orientador en fecundas mentes artísticas del acervo nacional. Tanta ha sido su influencia, que aunque sin título formal, llevó adelante a muchos consagrados profesionales del arte, que en algunos casos de conductas mezquinas, no reconocen que han obtenido su desarrollo y progreso, debido a la terca e indomable postura, así como su persistente manera de calar hondo y despertar la semilla adormecida de artista, hasta hacerla germinar en todos aquellos pupilos; unos gratos y otros  que se hacen los desentendidos.
Tal vez, en éstos últimos, porque se sienten cuestionados por lo que representaba Rivas Aquino, en éstos últimos tiempos para el Arte Peruano y para el Mundo Artístico.
¿Cuál es la esencia del Artista? Se halla en su carácter indomable y fuera de contexto, que irradia la más pura y sublime expresión del mundo, evidenciando y plasmando en su obra expuesta dicho carácter, para la admiración de todos. El artista nos ofrece  a través de su obra, su visión e interpretación del cosmos, las interrelaciones humanas, la estructura monolítica de la sociedad de turno, las contradicciones existentes, las discriminaciones que perviven, los logros y aciertos del esfuerzo humano, revelan el progreso científico y tecnológico.
La obra artística revela la situación coyuntural que exhiben los espíritus andantes del entorno social que comparte el artista: pensar que el arte es, sólo la combinación de formas y colores, o de armonía de relieves, o quizás la conjugación armónica de sonidos u otras modalidades; eso es caer en el simplismo de ser solo un calculista o un retratista de formas y modos.
El arte es la expresión más alta y sublime de una sociedad, en él se expresa la pasión humana, las emociones y sentimientos que se anidan en el espíritu  humano; también se expresan las formas de pensamiento, la ideología o doctrina predominantes o anidadas en el alma del artista y de su contexto social; por otro lado, el arte refleja las condiciones socioeconómicas y de adecuación científica, como tecnológica en que se mueve el artista.
En suma, el arte es la forma visible de representar y caracterizar a una sociedad. Ésta es conocida y entendida por sus expresiones artísticas.
Rivas Aquino, representa los roles vivientes de una sociedad en curso y que aún no cuaja, ni se establece; porque la sociedad peruana evidencia muchas contradicciones que aún no puede superar. Nos muestra la pasión profunda del poblador peruano, pero que no destaca dentro de la formalidad conocida y admitida socialmente; evidencia emociones y sentimientos encontrados frente a valores históricos nacionales confrontados con los experimentados y ofrecidos por la modernidad insufrible que ahoga y exprime; manifiesta el caos y desorden en que se ha cimentado la estructura administrativa del Estado Peruano, y que era su lucha constante de Rivas Aquino, éste ilustre artista.
Quiero destacar a la memoria de Arturo Fernando Rivas Aquino, artista peruano que simboliza y representa el auténtico adalid peruano, el verdadero forjador de obras que aunque en el anonimato y sin publicidad vocinglera, ha sembrado y dejado huellas históricas del hombre peruano que no tiene el letrero vistoso; pero, que construye la sociedad, con estructuras firmes y sólidas de los muchos hombres y mujeres que no han sido reconocidos por la solidez y contundencia de sus obras; hoy, sin embargo, al rendirle tributo a Arturo Fernando Rivas Aquino, reconozco el mérito de todos aquellos peruanos que con sencillez y humildad han sembrado esperanza para todos los  corazones.
¡ARTURO FERNANDO RIVAS AQUINO! ¡¡PRESENTE!!

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