REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 30/11/2012
Ayer estuve en una reunión con algunos
profesionales del arte. ¿El motivo? La celebración de una Misa en honor al mes
del fallecimiento de Arturo Fernando Rivas Aquino,.un artista batallador vital
y luchador por promover los más insignes y preclaros horizontes de vocaciones
artísticas emergentes.
Rivas Aquino, desarrolló un culto y
acción evidente de aquella estrella que tienen los verdaderos artistas;
aquellos que no tienen el regalo publicitario de Dalí, o la estirpe arreglada
de Szyslo. Rivas Aquino, tuvo
desarrollada aquella vena y sangre de artista que genera escuela, de arraigo
que sella espíritus y conciencias artísticas en sus discípulos, de influencia
prosélica que despertó y anidó el arte entre sus patrocinados.
¿Quién no ha conocido a Rivas Aquino
en las inmediaciones de La
Escuela Nacional de Bellas Artes? Por varias décadas, ofreció
asesorías, sirvió de consejero, de promotor vocacional de capacitador y
orientador en fecundas mentes artísticas del acervo nacional. Tanta ha sido su
influencia, que aunque sin título formal, llevó adelante a muchos consagrados
profesionales del arte, que en algunos casos de conductas mezquinas, no
reconocen que han obtenido su desarrollo y progreso, debido a la terca e
indomable postura, así como su persistente manera de calar hondo y despertar la
semilla adormecida de artista, hasta hacerla germinar en todos aquellos
pupilos; unos gratos y otros que se
hacen los desentendidos.
Tal vez, en éstos últimos, porque se
sienten cuestionados por lo que representaba Rivas Aquino, en éstos últimos
tiempos para el Arte Peruano y para el Mundo Artístico.
¿Cuál es la esencia del Artista? Se
halla en su carácter indomable y fuera de contexto, que irradia la más pura y
sublime expresión del mundo, evidenciando y plasmando en su obra expuesta dicho
carácter, para la admiración de todos. El artista nos ofrece a través de su obra, su visión e interpretación
del cosmos, las interrelaciones humanas, la estructura monolítica de la
sociedad de turno, las contradicciones existentes, las discriminaciones que
perviven, los logros y aciertos del esfuerzo humano, revelan el progreso
científico y tecnológico.
La obra artística revela la situación
coyuntural que exhiben los espíritus andantes del entorno social que comparte
el artista: pensar que el arte es, sólo la combinación de formas y colores, o
de armonía de relieves, o quizás la conjugación armónica de sonidos u otras
modalidades; eso es caer en el simplismo de ser solo un calculista o un
retratista de formas y modos.
El arte es la expresión más alta y
sublime de una sociedad, en él se expresa la pasión humana, las emociones y
sentimientos que se anidan en el espíritu
humano; también se expresan las formas de pensamiento, la ideología o
doctrina predominantes o anidadas en el alma del artista y de su contexto
social; por otro lado, el arte refleja las condiciones socioeconómicas y de
adecuación científica, como tecnológica en que se mueve el artista.
En suma, el arte es la forma visible
de representar y caracterizar a una sociedad. Ésta es conocida y entendida por
sus expresiones artísticas.
Rivas Aquino, representa los roles
vivientes de una sociedad en curso y que aún no cuaja, ni se establece; porque
la sociedad peruana evidencia muchas contradicciones que aún no puede superar.
Nos muestra la pasión profunda del poblador peruano, pero que no destaca dentro
de la formalidad conocida y admitida socialmente; evidencia emociones y
sentimientos encontrados frente a valores históricos nacionales confrontados
con los experimentados y ofrecidos por la modernidad insufrible que ahoga y
exprime; manifiesta el caos y desorden en que se ha cimentado la estructura
administrativa del Estado Peruano, y que era su lucha constante de Rivas
Aquino, éste ilustre artista.
Quiero destacar a la memoria de Arturo
Fernando Rivas Aquino, artista peruano que simboliza y representa el auténtico
adalid peruano, el verdadero forjador de obras que aunque en el anonimato y sin
publicidad vocinglera, ha sembrado y dejado huellas históricas del hombre
peruano que no tiene el letrero vistoso; pero, que construye la sociedad, con
estructuras firmes y sólidas de los muchos hombres y mujeres que no han sido
reconocidos por la solidez y contundencia de sus obras; hoy, sin embargo, al
rendirle tributo a Arturo Fernando Rivas Aquino, reconozco el mérito de todos
aquellos peruanos que con sencillez y humildad han sembrado esperanza para
todos los corazones.
¡ARTURO FERNANDO RIVAS
AQUINO! ¡¡PRESENTE!!
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