REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 25/11/2012
Dos asuntos quiero destacar
por su importancia en el presente. Unos lo ignoran y lo consideran obsoleto,
desfasado o sin valor alguno; otros, estiman que por inercia y por la
tecnología en curso se mantendrán o en algún momento aparecerán, y; también,
hay quiénes han llegado al extremo de prescindir de ellos, porque sólo cuenta y
vale el que tiene poder y sobrevive.
¿A qué nos referimos? Estamos
hablando de: 1) El propósito humano, y 2) El propósito de la sociedad.
Hoy en día ya ni siquiera se
toma en serio éstos asuntos. Tal como veremos,
es un conjunto de elementos que se presumen superados; sin embargo, a
pesar de haberse logrado una ingeniosa producción tecnológica, un progreso
inimaginable en comunicación e información, así como tantos otros adelantos
científicos y tecnológicos; pero, los problemas de la humanidad son tan agudos
y preocupantes hoy, tal como se presentaron y se tuvieron que enfrentar al
inicio de la historia humana.
Como diría Martin Luther King,
“Tengo un sueño…” que retomemos el sentido de la vida y aspiremos a objetivos y
fines más loables, que conduzcan a la humanidad a su plena realización.
Para concretar ese sueño,
iniciaremos señalando que, como principio elemental, no es posible continuar
con distinciones discriminantes de hombres y mujeres. Si bien es cierto son
importantes ambos, pero tratados por separados, significa destacar su calidad
de ser sexuados y estaríamos hablando de una cuestión de género, lo que a
nuestra manera de pensar es el atributo básico; pero que, esa condición debe
ser tomada en cuenta como referente, sólo que en adelante debemos considerar el
carácter superior a la descrita, de PERSONA HUMANA. Esta condición significa
superar el nivel de humano, éste que a su vez supera al de hombre y éste que
supera al de homo sapiens. Se adquiere la condición de Persona Humana, cuando
de ella proceden valores esenciales imperecederos que los evidencian en su
quehacer cotidiano.
Una relación prioritaria entre
las personas humanas, exige una recíproca integración fundamentad por el valor
humano más elevado y noble: EL AMOR.
¿Cómo se evidencia el amor? Es
visible cuando cada persona de manera absoluta, sin reservas y condiciones se
da, atiende, cuida, protege, ayuda, promueve, facilita guía y anima a quiénes
están en su entorno, porque es paciente, bondadoso, no envidia, no es
presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta, no se enoja, ni guarda rencor,
ni se alegra de las injusticias con ellos (I Cor. 13, 4-6). Es una relación que
no establece selección. Hacer selección representa discriminar. Por otro lado,
se tiene que no es suficiente ofrecer amor por parte del emisor; sino que, para
que éste valor sublime, carácter invaluable de la persona humana, sea íntegro
es necesaria la participación activa del
receptor o beneficazo.
El amor supone como valor, la
conexión que se establece entre el emisor con el gesto o acción, que conlleva
ese sentimiento, y el receptor quien se beneficia con las bondades y
características de dicho sentimiento.
Cuando se establece la
conexión entre estas dos personas, se generan dos cuestiones elementales: La
gloria y la felicidad.
La plenitud de una relación
así, establece que el primero, se refiere a la reputación
celebérrima, la fama, la alegría y el gozo que se produce en quien lo ofrece y
en quien lo recibe. Así tenemos, que nos sentiríamos plenamente gloriosos si
existiera alimento suficiente para todos, en donde los que ya no necesitan por
haber satisfecho esta necesidad, lo compartan con quiénes tienen ésta
necesidad.
En cuanto al segundo,
es la dicha por la dignidad lograda, cuya plenitud es la aspiración perenne de
quien obra con sinceridad y coherencia. Así tenemos que, la plenitud de la ventura es, si todos
compartiéramos el cosmos con respeto y protegiendo el habitat humano, la flora
y fauna en conjunto, sin alterar el orden ecológico.
Ahora bien, para que LA PERSONA HUMANA logre la gloria
y la felicidad, no es suficiente considerar que este valor sea practicable
entre dos personas. Se requiere que toda la familia, el barrio, la comunidad y
la sociedad en conjunto sea partícipe: Este valor requiere formar parte de la cotidianidad de todo el
pueblo.
Si el pueblo hace suyo éste
valor, es posible entender, entonces que todas las cosas existentes en el
cosmos, tienen consistencia, verdad y bondad (Const. Gaudium et spes. 36).
Razón suficiente para que toda investigación, análisis y producción, se halle
enmarcada dentro del equilibrio moral, por el interés y bienestar comunitario
de todos los participantes. Ese es a nuestro criterio, el propósito humano.
En cuanto al propósito
de toda sociedad, es importante que considere como fin último a LA PERSONA HUMANA.
La sociedad que establece su
atención ineludible, irremplazable e insustituible, en la persona humana, está
construyendo consistentemente el futuro vital de todos sus miembros en el
presente y creando condiciones favorables a los del futuro.
Para ello la sociedad debe
garantizar la subsistencia plena de sus miembros y la dignidad humana de éstos;
con ello, requiere asegurar el respeto a todos promoviendo la vigencia de los
principios de justicia y equidad como valores, fortaleciendo un desarrollo
armónico que prescinda de todo lastre discriminatorio.
Una sociedad armónicamente
desarrollada, supone la satisfacción plena de todas las necesidades básicas de
sus miembros; ello demanda la atención responsable de la generación de fuentes
de trabajo digno con remuneración apropiada, que facilite el acceso a la
alimentación, garantice una salud óptima, el acceso a la educación y a la
vivienda cómoda y segura.
Como se puede apreciar, éste
desarrollo armónico, también supone acceso y participación del desarrollo
científico y tecnológico. Esta tarea social supone, que para atender a todos
sus miembros, la sociedad debe entender que es un DEBER de ella ofrecerle a
toda persona humana, las condiciones vitales favorables, y; es una tarea de la
persona humana ser consciente de que es UN DERECHO HUMANO elemental tener o
poseer esas condiciones vitales.
Cerramos
nuestra reflexión señalando que, una sociedad desarrollada, no es la que hace
gala y ostentación de la bonanza económica, evidenciándola en diversión y
extralimitaciones superfluas de autodestrucción humana; sino que, es aquella
que tiene entre sus miembros, personas humanas con valores como el AMOR, la JUSTICIA y la EQUIDAD , como praxis vital
de todos sus miembros; que además, sabe aprovechar los progresos científicos y
tecnológicos de uso y beneficio vital; así como también, los recursos naturales
que deben ser utilizados responsablemente, sin extra-limitaciones
descontroladas ni regenerativas, promoviendo el equilibrio ecológico y evitando
la contaminación ambiental. Este es a nuestro parecer el propósito de la
sociedad esperado.
Queremos
reorientar el sentido valorativo y axiológico de nuestra sociedad hoy hacia el
futuro.
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