miércoles, 19 de septiembre de 2012

PERÚ: ¿Somos una garantía para la inversión?


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 15/09/2012
Aunque cueste admitir, ¡Somos un riesgo permanente para la inversión extranjera!
¿Por qué? He aquí algunos temas que necesitan ser resueltos o superados, ¡PRONTO! Caso contrario, nos  veremos en la obligación de retroceder en la propaganda de que somos los mejores, cuando la realidad demuestra lo contrario. Así tenemos que superar lo siguiente:
  • El alto grado de los niveles de corrupción en y de la administración pública. Así tenemos que especialmente desde hace veinte años se ha hecho visible la corrupción a nivel nacional, sea de directivos, jefaturas, asesores, especialistas, personal administrativo, técnicos, personal auxiliar, etc., todos desde su escritorio o desde el lugar de desempeño están o se involucran dentro de la Estructura Nacional de Corrupción, que forma el “Estado paralelo” al Estado formal que entendemos existe; pero, es tan grande la corrupción en todas sus formas y niveles, que no podemos distinguir quién representa a quién; tanto es así que actualmente podemos observar cuáles son los entretelones del paro en Cajamarca, direccionada por Gregorio Santos, que a todas luces está apareciendo como el principal impulsor de acciones delictivas en contra del erario nacional. Esta situación trae consigo el problema de la tortuguiana forma de ejecutar los procedimientos administrativos de cualquier trámite, pedido, autorización olo que se requiriera, porque, ¡Todos ponen obstáculos! O sencillamente, esperan la “aceitadita”.
  • La inestabilidad e inseguridad jurídica a nivel nacional. Encontramos en el aparato judicial a jueces y fiscales in-probos, a secretarios y personal de apoyo totalmente corruptos, y; lo más abominable, la inaplicación correcta de las leyes y dispositivos legales, haciendo que lo correcto no se apruebe y lo incorrecto se apruebe. El Aparato Judicial como entidad pública, es la más corrupta del país y en eterna crisis por insolvencia moral. Una evidencia más notoria fue la afirmación de la madre de Lori Berensón Mejía (sentenciada por acciones de terrorismo en Perú), al preguntársele en entrevista sobre el juicio contra su hija en el Perú, señaló, al respecto “… en el Perú todo puede suceder” excepto, claro que se aplique la justicia, conforme a ley.
  • La inestabilidad social permanente. Somos testigos de los constantes conflictos sociales, laborales o institucionales, entre los que son más visibles son los paros laborales, las marchas de protesta, las huelgas, entre otras acciones perjudiciales para el desarrollo y desempeño socioeconómico de la sociedad en conjunto; además, tenemos el recrudecimiento subversivo, como es el esbozado por el CONARE en la huelga de trabajadores en la educación, la huelga de los médicos y de todos aquellos que están sirviendo de caldo de cultivo para darle tribuna al MOVADEF. También tenemos la inseguridad de protección del estado de los bienes  y propiedad  privada, porque a cualquier grupo de vecinos, aduciendo “no tener casa o vivienda o lugar para vivir”, invaden terrenos privados y el aparato judicial no hace cumplir la ley, menos aún el poder ejecutivo, porque están pensando en la reelección o en lo que dice la prensa al respecto; esto demuestra la incapacidad y mediocridad de las autoridades y lo corruptas que son la instancias involucradas. Finalmente, en este asunto, tenemos la crisis salarial que es la generadora de todos los problemas sociales en el país, por ser tan bajos y deficientes para enfrentar los retos de la economía de mercado cotidiano para, al menos, subsistir.
  • Las secuelas de inapropiadas políticas gubernamentales. Consideramos  aquí los proyectos y obras públicas sin ningún criterio de desarrollo integral  orgánico y armónico, porque se ejecutan obras que solo sirven como inmensas moles de concreto y que nunca se van a poner en marcha o se les va a dar utilidad, como los estadios para más de 15.000 espectadores o piscinas olímpicas para poblaciones que no tienen más de 3.000 pobladores y no cuentan con la red de agua y desagüe, monumentos que no representan a nada y a nadie ni en el país, ni en su localidad. Además tenemos, la inercia de la atención que debe tener el Estado a los pueblos más alejados de Lima, o en todo caso, la fluidez de acceso a los adelantos tecnológicos y servicios contemporáneos para toda la sociedad humana, a la que tienen derecho. También podemos señalar la educación desfasada y desactualizada que vaya acorde con los requerimientos laborales de las nuevas industrias y tecnologías de la actual globalización, porque se limita al simple uso de las computadoras, pero no trasciende en cómo mejorar la calidad de vida en los diferentes aspectos de la cotidianidad, como la agricultura, la crianza de animales menores y mayores, la producción, etc. Hallamos, también la exclusión como parte de este desenvolvimiento y desatención estatal, especialmente a  las comunidades campesinas o nativas del mercado económico-laboral-financiero-tributario, porque no son debidamente informados, educados e instruidos al respecto para acceder a la inserción e  inclusión dentro de las actividades económicas actuales. Por orto lado, tenemos la proliferación de un mercado y producción informal e ilegal, de manera que compite en forma desleal con el mercado y producción formal, como un Estado y economía paralelo al formal y constitucional. Finalmente, en este asunto, tenemos un sistema policial plagado de miembros vinculados a corrupción y delincuencia común, como es el caso de los operativos de tránsito en donde es común la “coima”.
¿Qué hacer? ¡Todos! Aún los mismos involucrados, si deseamos ser un país con mejores perspectivas para nuestros hijos y generaciones venideras, tenemos la obligación de:
-       Reformar la actual situación, corrigiendo y sancionando a quiénes delinquen, con la participación y actuando en los niveles de decisión.
-       Mejorar la calidad de la atención y servicio al usuario.
-       Reorganizar el Aparato Administrativo del Estado.
-       Mejorar los honorarios de jueces y fiscales, directores y jefes para evitar la tentación de corrupción.
-       Aplicación de sanciones drásticas al funcionario que delinque. El Estado no tiene que ser cómplice de los delitos o mal ejercicio de funciones de los funcionarios, tienen que asumir su responsabilidad.
-       Las instituciones públicas y los cargos están por encima de las prácticas personales de quiénes asumen la responsabilidad pública, como autoridad o funcionario; por consiguiente deben ser evaluados por su gestión.
-       Se requieren hombres y mujeres probos que demuestren con su praxis la experiencia para la responsabilidad pública. No es suficiente la calificación profesional, porque ésta está demostrando vaciedad, insolvencia moral y deficiente calidad profesional.
Por consiguiente, tenemos que ¡SOMOS UN PAÍS CON MUCHOS RECURSOS, ELEMENTOS Y POTENCIAL! …. Pero, ¡SIN ÉXITO!
¿Por qué? No tenemos calidad humana. Hemos perdido los valores y principios de nuestra cultura. Nos hemos dejado seducir por el “modernismo” de Lourdes  Flores Nano y el  “privatismo” de los fujimoristas-toledistas-álanistas, sin considerar nuestras limitaciones formativas y vivenciales para adoptar esos  modelos.
Tenemos que ¡RECUPERAR NUESTROS VALORES! ¿Cómo? Mejorando la calidad de vida, de nuestro servicio, trabajo y aporte, retornando a los valores comunitarios y familiares… Eso nos llevará al éxito de todos, como nación, como país y ¡SEREMOS LA OPORTUNIDAD ECONÓMICO-FINANCIERA PARA EL MUNDO!
                                                               

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