martes, 17 de enero de 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: Lo que siembras, cosechas


CARLOS A. SOTO V. 14/01/2012
Durante la semana he experimentado sentimientos encontrados, frente a los hechos que vive la sociedad peruana. Por todos los medios he buscado una respuesta en la que Dios nos ayude, a mejorar las condiciones de vida. Fue entonces, así que me dirigí a Dios, diciendo:
Padre amado, nos has creado dentro de un marco de amor, paz y justicia; has hecho un escenario tan bello como La Tierra y nos has hecho reyes ahí; pero, por nuestra inconsciencia y egoísmo, hemos establecido diferencias injustas (Gén. 1-6,7). A pesar de todo lo hecho por nosotros, nos has ofrecido una promesa de paz, de amor y de felicidad (Is. 65, 17ss).
Padre Santo, ¡Escúchame! Atiende mi pedido: Que termine la violencia, la injusticia, el egoísmo, toda clase de prejuicios y de perjuicios.
Como si fuera un rayo, obtuve la siguiente respuesta de nuestro Padre Celestial:
“Mi voluntad, siempre la he manifestado y no le han hecho caso; ni siquiera la ecucharon. Han preferido seguir sus impulsos irracionales.
Bien sabes, que es necesario que los gobernantes sean justos y obren de esa manera. Todo el que omite la justicia y equidad, envicia y lleva a la ruina a su pueblo; pues, ¡No tiene autoridad!
El justo, reconoce el derecho de los pobres; más el inmoral, por su ceguera y autismo, abusa de ellos. El justo obra con sabiduría, de manera que es prudente en su proceder; pero, el petulante se fundamenta en la necedad e imprudencia. Los que son prudentes, no se irritan, obran responsablemente y respetan la vida; en cambio, los necios, son violentos y sanguinarios, se dejan llevar por sus pasiones sin temor alguno, despreciando a los demás para conseguir sus propósitos.
Considera que, si un gobernante acepta consejos de los necios, injustos y petulantes; generalmente se ve embaucado y sus decretos se afirman en la mentira y falsedades de estos consejeros; de manera que, sus secretarios aplicarán acciones equivocadas, las que traerán consigo, soluciones engañosas. Estas soluciones, producirán descontento y levantamientos perjudiciales.
Diferentes el gobernante que obra con justicia y tiene el consejo del prudente, del sabio y del humilde; pues, tendrá una administración pura, sin engaños y con soluciones para todos de manera equilibrada. Sabrá entonces, elegir buenos secretarios que aplicarán acciones que beneficien a todos por igual, desterrando las diferencias del pecado de injusticia y darán estabilidad a su gobierno y administración para siempre”.
Dije, entonces, gracias por tu palabra, Padre Santo; pero, ¿Qué hacemos con la violencia delictiva? ¿Cómo nos libramos de los ladrones y asesinos?
Después de un momento de silencio, agregó nuestro Padre, lo siguiente:
“Todo error, causa dolor; toda decisión ejecutada, trae sus consecuencias. Los padres que consienten y no corrigen a sus hijos; tendrán entonces, hombres inicuos, malos, desagradecidos y violentos, que serán la vergüenza de sus padres y el repudio de los pueblos. Lo que han sembrado, eso cosecharán.
Necesitan rehacer sus caminos. Los padres tienen que ser modelos correctos para sus hijos, y; a éstos enderezarlos cuando se extravían, para que sean portadores de paz, tranquilidad y sean las delicias del alma de sus padres y de toda la comunidad.
El que no denuncia los delitos, se hace cómplice y es como el delincuente, porque piensa y siente como éste.
Así pues, encaminen a sus hijos rectamente, alejándolos de la iniquidad y delincuencia; solo así, tendrán paz y ya no habrá dolor y pesar por la violencia”. (Prov. 29)
Padre Amado, derrama tu Espíritu de Amor, sobre todos los padres de la tierra, enséñales a ser padres y que sepan actuar rectamente, para que sus hijos no caigan en el error, en la maldad. Te lo pido, Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

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