viernes, 21 de diciembre de 2012

Caminando por un hilo


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 16/12/2012
Resulta difícil pronunciarse acerca de los acontecimientos, actitudes y sobre los vaticinios sobre el porvenir mundial.
Hay opiniones encontradas. La situación actual nos revela cada vez una mayor denigración humana. Somos testigos de un aumento del deterioro del espíritu humano. El incremento de la violencia en el mundo, nos asombra y nos indigna. Hoy es frecuente ver matar a personas a sangre fría; por las razones que sean. Es usual, asesinar por robo, por ser considerados testigos, por encargo o por simple rencilla.
¿Qué está pasando en la humanidad? ¿Hemos dejado de ser humanos para convertirnos en bestias?
En mi modesta opinión, la situación de hoy, es una consecuencia de una serie de cuestiones mal enfocadas o llevadas. Así tenemos la permisividad de actos violentos o agresivos que se iniciaron ayer y se ha dejado pasar y crecer, sin ningún control. Esta violencia ya fue anunciada hace siglos. Se han producido casos y sucesos con ese carácter en muchos momentos de la historia humana; sin embargo, no se ha aprendido la lección, o quizás, no se han tomado las precauciones del caso.
Los anuncios bíblicos, nos han referido el agravante y deterioro de la naturaleza humana, si es que los humanos nos distanciamos de los principios éticos (religiosos). La historia nos ha mostrado las crisis y decadencias de los diversos imperios humanos (Persia, Babilonia, Egipto, Roma, Napoleónico, Otomano, Inglés, Japonés, Inca, etc.)
Todos los imperios, han envanecido su autoestima con el crecimiento económico y bienestar inherente, que trae consigo el uso y abuso de la diversión y los placebos que han tenido, para hacer gala y demostrar el poder económico logrado, evidenciando los signos exteriores de riqueza. Aunque cause malestar, conviene señalar las referencias históricas, como recordatorios de nuestra falta de tino, para no repetir los mismos errores históricos.
Todas las sociedades que hemos mencionado, han sucumbido por su propia  autodestrucción. Ellas han partido de la bonanza económica de los que tienen el poder. Ese poder económico, estimuló el CONSUMISMO. Las formas más  usuales de consumismo, son el abuso de comida y bebidas alcohólicas. Luego le ha seguido la diversión, tales como las fiestas, las reuniones, el sensualismo y el abuso del sexo.
Esta tendencia se acrecienta y hace que la gente cada vez más busque “nuevas experiencias”, para seguir demostrando su poder. Dentro de esas nuevas formas, que desde luego van más allá de lo ya mencionado, sigue el tabaco y otros excitantes, tales como los estupefacientes y toda clase de sustancias alucinógenas.
Este consumo se incrementa cada vez más, por ser sustancias adictivas, por cuyo abuso propenden al deterioro de la racionalidad humana. Al respecto, existen innumerables estudios que confirman lo dicho. Sin embargo, la sociedad occidental, es una defensora del PRINCIPIO DE LA LIBERTAD en todos sus extremos. Esto, sin duda es positivo, pero, lo preocupante es que también Occidente ha contribuido al deterioro humano, por ser permisiva al no establecer parámetros entre lo que significa LIBERTAD y lo que se ejecuta de manera LIBERTINA, descuidando el autocontrol, de ésta.
El consumismo de sustancias adictivas, degeneran un sinnúmero de signos vitales humanos. Así por ejemplo, la capacidad racional, la voluntad, el autocontrol, la genética, etc. Todas estas afecciones, hacen que la prole, como heredera tenga limitaciones como consecuencia de la drogo-dependencia, se generen efectos de hiperactividad y tantas otras secuelas.
¿Estas afecciones son directas? En algunos casos, ¡Si! En otras se van constituyendo en una genética generacional.
En los sucesos ocurridos recientemente en los Estados Unidos, como la matanza de Newtown, Conneticut, evidencian la crisis que traviesa la sociedad norteamericana. Es conocido el alto índice de psicopatía y paranoia, como consecuencia de las diferentes experiencias y excesos que dicha sociedad voluntariamente o no protege, fundamentado por la libertad, como principio; el que se ha ido transformando en un profundo libertinaje.
Todos hemos escuchado y las informaciones estadísticas reflejan el alto índice de consumo de sustancias alucinógenas, de diverso tipo. Esta es una cuestión, que se viene desarrollando con o sin la legalidad y que desde luego está generando la autodestrucción de su propia sociedad. Lo lamentable, es que so pretexto de libertad, se admiten y se dejan seguir adelante tantos excesos, como la tenencia de armas, el consumo descontrolado de bebidas alcohólicas y los mismos alucinógenos que señalamos, entre otros.
Hace poco más de un año, un norteamericano me dijo: “El problema es que en el mismo Congreso, se debate tanto sobre el consumo de drogas, pero en el fondo no se quiere resolver el problema y después se envía a los Marines para que resuelvan el problema generado por los mismos políticos…” Esta expresión desnuda la situación que enfrentan.
Los peruanos, no somos ajenos a ello, porque se está cada vez más complejizando la sociedad, con signos visibles de violencia, con la presencia de sicarios.
Nadie en su sano juicio, mata a otro. Necesariamente tiene que haber consumido algún estimulante para ello.
Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esto con el final de los tiempos? En principio, la destrucción del planeta o del universo, o todo lo conocido,  ¡NO HAY FECHA POSIBLE! Nadie sabe a ciencia cierta el momento. Pero lo que si podemos destacar es que, en la medida en que vamos destruyendo la ecología, se contamina el medio ambiente, se estimula la drogo-dependencia del hombre; es lógico conocer el final. LA AUTODESTRUCCIÓN HUMANA.
Por otro lado, se tiene que so pretexto de LIBERTAD, se ha ido generando padres de familia permisivos; los que no saben educar en valores a sus hijos, de manera que éstos son incapaces de respetar al otro.
Sólo se toma conciencia de ese craso error, cuando se tienen adolescentes-sicarios, adolescentes-delincuentes, porque cuestionan nuestra sensibilidad humana. En este sentido, es importante tener medidas y soluciones equilibradas.
Es justo enseñar y darles a conocer a los menores y adolescentes sus derechos; pero, también es importante establecer sus responsabilidades. Enfatizar en uno de ellos, es desequilibrar la  formación del nuevo ciudadano.
Por consiguiente, si no reorientamos nuestros objetivos, nuestras preferencias e intereses; así como, si no priorizamos nuestra vida en valores humanos, lo que tendremos finalmente, será en forma efectiva, ¡LA AUTODESTRUCCIÓN HUMANA!
Sin la presencia humana, no tiene sentido la vida. Deja de ser la esencia y la razón de ser de las cosas, del cosmos y del espíritu. Cuestiones inherentes al quehacer más consistente de la humanidad, la naturaleza y Dios.
Amigos, es tiempo de reconvenir nuestra praxis vital para el mejor horizonte y futuro de las nuevas generaciones.
                                                                                      

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