REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 16/12/2012
Resulta difícil pronunciarse
acerca de los acontecimientos, actitudes y sobre los vaticinios sobre el
porvenir mundial.
Hay opiniones encontradas. La
situación actual nos revela cada vez una mayor denigración humana. Somos
testigos de un aumento del deterioro del espíritu humano. El incremento de la
violencia en el mundo, nos asombra y nos indigna. Hoy es frecuente ver matar a
personas a sangre fría; por las razones que sean. Es usual, asesinar por robo,
por ser considerados testigos, por encargo o por simple rencilla.
¿Qué está pasando en la
humanidad? ¿Hemos dejado de ser humanos para convertirnos en bestias?
En mi modesta opinión, la
situación de hoy, es una consecuencia de una serie de cuestiones mal enfocadas
o llevadas. Así tenemos la permisividad de actos violentos o agresivos que se
iniciaron ayer y se ha dejado pasar y crecer, sin ningún control. Esta
violencia ya fue anunciada hace siglos. Se han producido casos y sucesos con
ese carácter en muchos momentos de la historia humana; sin embargo, no se ha
aprendido la lección, o quizás, no se han tomado las precauciones del caso.
Los anuncios bíblicos, nos han
referido el agravante y deterioro de la naturaleza humana, si es que los humanos
nos distanciamos de los principios éticos (religiosos). La historia nos ha
mostrado las crisis y decadencias de los diversos imperios humanos (Persia,
Babilonia, Egipto, Roma, Napoleónico, Otomano, Inglés, Japonés, Inca, etc.)
Todos los imperios, han envanecido
su autoestima con el crecimiento económico y bienestar inherente, que trae
consigo el uso y abuso de la diversión y los placebos que han tenido, para
hacer gala y demostrar el poder económico logrado, evidenciando los signos
exteriores de riqueza. Aunque cause malestar, conviene señalar las referencias
históricas, como recordatorios de nuestra falta de tino, para no repetir los
mismos errores históricos.
Todas las sociedades que hemos
mencionado, han sucumbido por su propia
autodestrucción. Ellas han partido de la bonanza económica de los que
tienen el poder. Ese poder económico, estimuló el CONSUMISMO. Las formas
más usuales de consumismo, son el abuso
de comida y bebidas alcohólicas. Luego le ha seguido la diversión, tales como
las fiestas, las reuniones, el sensualismo y el abuso del sexo.
Esta tendencia se acrecienta y
hace que la gente cada vez más busque “nuevas experiencias”, para seguir
demostrando su poder. Dentro de esas nuevas formas, que desde luego van más
allá de lo ya mencionado, sigue el tabaco y otros excitantes, tales como los
estupefacientes y toda clase de sustancias alucinógenas.
Este consumo se incrementa
cada vez más, por ser sustancias adictivas, por cuyo abuso propenden al deterioro
de la racionalidad humana. Al respecto, existen innumerables estudios que
confirman lo dicho. Sin embargo, la sociedad occidental, es una defensora del
PRINCIPIO DE LA LIBERTAD
en todos sus extremos. Esto, sin duda es positivo, pero, lo preocupante es que
también Occidente ha contribuido al deterioro humano, por ser permisiva al no
establecer parámetros entre lo que significa LIBERTAD y lo que se ejecuta de
manera LIBERTINA, descuidando el autocontrol, de ésta.
El consumismo de sustancias
adictivas, degeneran un sinnúmero de signos vitales humanos. Así por ejemplo,
la capacidad racional, la voluntad, el autocontrol, la genética, etc. Todas
estas afecciones, hacen que la prole, como heredera tenga limitaciones como
consecuencia de la drogo-dependencia, se generen efectos de hiperactividad y
tantas otras secuelas.
¿Estas afecciones son
directas? En algunos casos, ¡Si! En otras se van constituyendo en una genética
generacional.
En los sucesos ocurridos
recientemente en los Estados Unidos, como la matanza de Newtown, Conneticut,
evidencian la crisis que traviesa la sociedad norteamericana. Es conocido el
alto índice de psicopatía y paranoia, como consecuencia de las diferentes
experiencias y excesos que dicha sociedad voluntariamente o no protege,
fundamentado por la libertad, como principio; el que se ha ido transformando en
un profundo libertinaje.
Todos hemos escuchado y las
informaciones estadísticas reflejan el alto índice de consumo de sustancias
alucinógenas, de diverso tipo. Esta es una cuestión, que se viene desarrollando
con o sin la legalidad y que desde luego está generando la autodestrucción de
su propia sociedad. Lo lamentable, es que so pretexto de libertad, se admiten y
se dejan seguir adelante tantos excesos, como la tenencia de armas, el consumo
descontrolado de bebidas alcohólicas y los mismos alucinógenos que señalamos,
entre otros.
Hace poco más
de un año, un norteamericano me dijo: “El problema es que en el mismo Congreso,
se debate tanto sobre el consumo de drogas, pero en el fondo no se quiere
resolver el problema y después se envía a los Marines para que resuelvan el
problema generado por los mismos políticos…” Esta expresión desnuda la
situación que enfrentan.
Los peruanos,
no somos ajenos a ello, porque se está cada vez más complejizando la sociedad,
con signos visibles de violencia, con la presencia de sicarios.
Nadie en su
sano juicio, mata a otro. Necesariamente tiene que haber consumido algún
estimulante para ello.
Ahora bien,
¿Qué tiene que ver esto con el final de los tiempos? En principio, la
destrucción del planeta o del universo, o todo lo conocido, ¡NO HAY FECHA POSIBLE! Nadie sabe a ciencia
cierta el momento. Pero lo que si podemos destacar es que, en la medida en que
vamos destruyendo la ecología, se contamina el medio ambiente, se estimula la
drogo-dependencia del hombre; es lógico conocer el final. LA AUTODESTRUCCIÓN
HUMANA.
Por otro lado,
se tiene que so pretexto de LIBERTAD, se ha ido generando padres de familia
permisivos; los que no saben educar en valores a sus hijos, de manera que éstos
son incapaces de respetar al otro.
Sólo se toma
conciencia de ese craso error, cuando se tienen adolescentes-sicarios,
adolescentes-delincuentes, porque cuestionan nuestra sensibilidad humana. En
este sentido, es importante tener medidas y soluciones equilibradas.
Es justo
enseñar y darles a conocer a los menores y adolescentes sus derechos; pero,
también es importante establecer sus responsabilidades. Enfatizar en uno de
ellos, es desequilibrar la formación del
nuevo ciudadano.
Por
consiguiente, si no reorientamos nuestros objetivos, nuestras preferencias e
intereses; así como, si no priorizamos nuestra vida en valores humanos, lo que
tendremos finalmente, será en forma efectiva, ¡LA AUTODESTRUCCIÓN
HUMANA !
Sin la
presencia humana, no tiene sentido la vida. Deja de ser la esencia y la razón
de ser de las cosas, del cosmos y del espíritu. Cuestiones inherentes al
quehacer más consistente de la humanidad, la naturaleza y Dios.
Amigos, es
tiempo de reconvenir nuestra praxis vital para el mejor horizonte y futuro de
las nuevas generaciones.
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