Te escribo y te digo
como
el Cuarto Libro del Cantar;
así te digo en mi
mente y
espíritu.
¡Eso eres para mí!
No hay espacio,
distancia
o dimensión
que me separe de ti.
Desde donde estoy,
mi espíritu
se fusiona
con el tuyo.
Esa fusión genera
por su simbiosis
la más excelsa y
profunda
relación de amor.
Tú y solo tú,
sabrás y sentirás
en lo más hondo
de tu espíritu,
que es así.
Otros, pensarán
que es locura,
una ilusión;
pero, ¡No! No es así.
Recuerda,
querida, querida mía,
que eres el perfume
de la vida,
los colores del
universo
y la belleza de mi
alma.
Al leer éstas líneas,
fluirá en ti,
la llama ardiente
del amor…
y de inmediato
tu espíritu gemirá
y buscará el mío
sin descanso,
hasta, encontrarlo.
Hallados, se funden
en
el crisol de la vida,
haciéndose
estrella
que
ilumina,
tú
ser y el mío,
en
un solo espíritu corpóreo
por
la eternidad.
(CARLOS A. SOTO VÁSQUEZ – 13/10/2012)
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