viernes, 3 de febrero de 2012

MI ENCUENTRO CON DIOS: Los jóvenes de ayer y la subversión

CARLOS A. SOTO V. 28/01/2012



Durante muchos años, apoyé a la Iglesia Católica, en un trabajo específico con jóvenes. Dediqué a esta labor 17 años ininterrumpidos, pasando por diferentes lugares del territorio peruano. Lo hice en el sur chico, en cinco distritos de Lima, en ceja de selva, en dos provincias serranas, en una provincia del sur peruano y en una provincia del norte del país.


¿Qué hice por ellos? Varias cuestiones: Animación y motivación, reflexión personal, orientación vocacional, reflexión bíblica y oración, reflexión y análisis del contexto socioeconómico, y actividades recreativas.
¿Qué se logró? Después de muchos años, al encontrarme con algunos de ellos, son buenos padres de familia, personas responsables, hombres y mujeres de fe, algunos profesionales o técnicos, otros empresarios y todos con algún éxito. La verdad, es que me siento satisfecho de sus logros, de haber contribuido con ellos en su formación personal y su bienestar.
Hoy, a la distancia del tiempo, vuelve a mi memoria el Salmo 63 hecho canción, por un amigo, del que no tengo noticias hace 35 años. Este Salmo, como canción fue motivador e inspirador en casi todos los grupos juveniles donde fui responsable o asesor.
Los jóvenes se identificaban con su letra, porque necesitaban saciar la sed de respuestas a sus inquietudes y pasiones, de conocimientos; encontraban que el mejor camino para ellos, era seguir a Cristo; era el único y mejor modelo, que no defraudaba sus esperanzas, sus sueños; era el mejor amigo, en quien podían confiar sin ser desilusionados. Aprendieron de Cristo, que es mejor trabajar en equipo, apoyarse mutuamente, en formar parte de una comunidad, en vivir plenamente los valores cristianos y humanos.
Por otro lado, me tocó vivir experiencias muy duras, durante la década del ’80, causadas por la violencia en el país, especialmente en algunas zonas específicas de él; debido a mi espíritu misionero y de servicio, trabajé en zonas de alta peligrosidad. Lo tuve que enfrentar hasta cuando fue posible; así tenemos que los jóvenes con los que trabajé, en zona de emergencia, donde estuve, han logrado hacerse profesionales y son parte de aquellos hombres y mujeres , que hoy con sus familias, afrontan los retos contemporáneos, y lo hacen como personas de bien.
¿Por qué menciono esto? Dado que hoy se ha desatado una serie de opiniones, declaraciones, amenazas y argucias de una parte de la población, acerca de la violencia en el Perú entre las décadas de los ’80 y parte del ’90. Los que más gritan y reclaman son aquellos que nunca vivieron ni por asomo, algo de esa violencia; son los que estuvieron sentados cómodamente en sus sillones o sofás en sus “casitas”, detrás de un escritorio en sus oficinas, o celebrando alguna recepción “importante” para ellos mismos; son los que no saben siquiera que era una “asamblea popular” o una “escuela popular”; son los que solo se vieron afectados por los apagones, el estruendo de los coches bomba, las voladuras de puentes, etc.; pero, ¡NO VIVIERON EL HORROR DE LA VIOLENCIA SUBVERSIVA Y LA DE LA REPRESIÓN!
En mi presencia, mataron a dos personas, sin ninguna consideración; a uno de ellos, porque se le acusó de ser parte del Servicio de Inteligencia, y; al otro, por ser Alcalde.
A mí mismo, me siguieron y amenazaron de muerte en reiteradas ocasiones. En muchas ocasiones, fui encañonado y despojado de mis bienes, en nombre de la “revolución” yen nombre del “estado”. He constatado personalmente las consecuencias de los asaltos subversivos, de los enfrentamientos con las fuerzas del orden y el cruce de balas en las balaceras. De todo esto, queda grabado en mi memoria a tantos jóvenes que injustamente fueron apresados, sin ser culpables de nada; muchos de ellos, fueron torturados sin tener culpa alguna, por los que abogué y tuve que enfrentar a las fuerzas del orden.
¿Acaso la CVR, nos pidió opinión de lo mencionado? ¡Nunca fuimos convocados! Se nos ha ignorado, lo entendemos, pero hoy que se sienten en peligro los que en realidad no lo vivieron directamente, y que señalan ¡NO a la violencia! Estoy de acuerdo. No debemos volver a la violencia, a ese estado de barbarie; pero, no es suficiente mencionar dos palabritas mal dichas por los noticieros, los políticos y aquellos empresarios o personas que se sienten amenazados.
Se necesita afrontar el problema de manera integral y consistentemente. Por ejemplo, dar batallas con razones y no con pasiones, explicar las causas y consecuencias de la violencia. Para algunos es muy fácil decir que son violentistas estos o aquellos; pero, ¿Qué origina esa violencia? ¡La falta de presencia del Estado! La injusticia, la falta de oportunidades, la falta de atención a las necesidades básicas, la falta de trabajo, la falta de crédito financiero para trabajar sin los intereses leoninos, los actos de coacción y corrupción, etc.
Los jóvenes que venían a estudiar a nuestro proyecto de pacificación, lo hacían diariamente en medio de correteaderas entre subversivos y militares, eso sin contar a los narcotraficantes y policías. Dentro de ese contexto se rescataron muchos jóvenes; a ellos se les ofreció una formación integral y no solo como hoy hacen los institutos y universidades privadas, con una capacitación de “alta tecnología” o muy “moderna”.
Esa es la diferencia, no solo basta “llenarles de datos y contenidos”, sin ofrecerle LA RAZÓN DE LA VIDA; tampoco ofrecerles “ideales y paradigmas”, sin ofrecerles MEDIOS Y MECANISMOS CONCRETOS PARA SU VIDA.
Por eso el Salmo 63, refleja el sentido que a estos jóvenes (hoy adultos), les ha hecho personas. Les invito a que reflexionen y evalúen su postura y ubicación social, sus intereses y proyectos, su pasado y futuro dentro de la historia humana. Luego, tomen una decisión personal familiar y comunitaria.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco,
mi alma tiene sed de ti…
tú consuelo es lo mejor,
por eso te bendigo.
Tú eres mi auxilio
y tú me sostienes.
Más los que buscan perderme,
ellos serán exterminados.
Nos gloriaremos en Dios,
porque terminará a los mentirosos.
Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

TODA OPINIÓN ES IMPORTANTE, PERO SU ACOGIDA SE BASA EN LO RESPETABLE DE SU COMENTARIO