REFLEXIONES
Carlos
A. Soto Vásquez 03//03/2013
“¡Oh hombre! Bien te ha sido declarado lo que
es bueno
y lo que de ti pide Yahvé:
hacer justicia, amar el bien
y caminar en presencia de tu Dios.
La voz de Yahvé interpela a la ciudad
(Sabiduría es temer tu nombre);”
Miq. 6, 8-9a.
No es fácil hoy en día ser cristiano o
cuando menos un creyente, o un fiel a lo trascendente. No es tan simple como
comerse un caramelo o decir tropelías, tal como se suele hacer.
Desde hace algún tiempo vengo
ofreciendo reflexiones y publicándolas, que aunque no son gratas para algunos,
les son de utilidad para otros; sin embargo, es menester compartir con ustedes
mi deseo de advertir los peligros y riesgos en el medio vital y en la cotidianidad.
La historia del judaísmo y el
cristianismo han estado muy ligados entre sí. Una engendra a la otra. Ambas,
aunque no admitida por los primeros; con la venida de Jesucristo y con su
ascensión; así como, la presencia de los apóstoles, todo este legado constituye
la Historia
de la Salvación.
Esta hermosa historia, ha mostrado
básicamente dos cuestiones: El amor eterno de Dios y el ejercicio del libre
albedrío de los humanos.
Dentro del contexto en que se consigna
la presencia viva de Dios y el mensaje o anuncio hecho por sus voceros, los
profetas. Se refleja una constante misericordia de Dios por el dolor y
sufrimiento humano. Pero, también, una innumerable cantidad de decisiones y
acciones humanas que manifiestan su torpeza. ¿Por qué torpeza? Basta tomar en
cuenta algunas cuestiones, para darnos cuenta del desacierto humano:
“Lavaos, limpiaos,
quitad de ante mis ojos
la iniquidad de vuestras acciones.
Dejad de hacer el mal.
Aprended a hacer el bien,
buscad lo justo, restituid al agraviado,
haced justicia al huérfano,
amparad a la viuda.”
Is. 1, 16-17.
Todas las tristezas y sufrimientos
humanos, están construidas por decisiones equivocadas, por un mal uso del libre
albedrío.
Para nadie es un secreto, que toda la
acumulación de riqueza se ha hecho en base a mentiras o engaños sustentados en
legislaciones que directa o indirectamente favorecen a unos en perjuicio de
otros: Eso es Injusticia.
Tampoco se puede ignorar, que los
administradores de los pueblos elegidos como autoridades, con sus decisiones al
beneficiar a un grupo élite o de su preferencia, han obtenido recursos
económicos personales y también para el pueblo que representan; sin embargo,
los recursos económicos personales son rápidamente aprovechados por sus
beneficiarios, a diferencia de los recursos económicos comunitarios que nunca
se distribuyen al pueblo o se les mejora su condición de vida: Eso es, no
restituir al agraviado.
En casi toda la historia humana,
observamos una constante de conflictos bélicos. Unos de carácter interno y otros
externos. No hay pueblo o sociedades el mundo que no haya enfrentado guerras,
¡Todos las han tenido o las tienen! ¿Por qué? Por los bienes materiales, sea
poder, el territorio, los recursos o lo que sea. Lo cierto es que de todos esos
conflictos, se han generado ingentes cantidades de víctimas. Los más
vulnerables y nunca bien atendidos: Los
menores de edad. Éstos en gran número han quedado huérfanos o en
situación de abandono. No se les atiende como es debido: Eso es injusticia al
huérfano.
Todos los años vemos con tristeza
celebraciones o recordaciones indignantes
-no porque lo sean- sino que es una mala calificación para los humanos,
tener “Día de la mujer” o “Día contra la
violencia a la mujer”. Son muchas las expresiones que denotan lo intolerantes o
incivilizados, así como deshumanizantes que somos los hombres, al no respetar y
ofrecerles un trato digno y equitativo a las mujeres. Otra evidencia es la
cantidad cuestionante de feminicidios, por la irracionalidad y carencia de
salud mental de aquellos agresores y victimarios. Una sociedad que no respeta a
la mujer, no es capaz de ser caracterizada como sociedad humana. ¡Es una sociedad caníbal y antropófaga! Esto
significa desamparar a las viudas.
Ahora bien, entonces, ¿En qué
quedamos? Estos hechos, ¿Son o no torpezas humanas? ¡CLARO QUE LO SON!
En la Revista SURCO, Año
2013, Nº 007, Pp. 72, se enfoca la experiencia del Grupo “Renacer con Jesús” de
la Parroquia Cristo
Salvador, de ese distrito, se anota como
los ven muchas personas por sus actividades y expresiones de fe, “como nerds o
anticuados”. Eso mismo dijeron de los primeros cristianos: “Están locos” o
“están borrachos” (Cfr. Hch. 2)
Estoy muy seguro que para el común de
la gente, especialmente los que piensan y tienen como su dios al dinero o al
placer, ¡Soy un loco! Talvez, un chiflado o un anticuado, quizás un frustrado o
acomplejado, que no puedo estar acorde con la modernidad y lo civilizado que es
vivir en estos tiempos de gran desarrollo tecnológico.
Se equivocan, he seguido de cerca desde
mi adolescencia el mensaje cristiano. He vivido y enfrentado las diferentes
formas y modalidades de crisis propias de la fidelidad a Dios: Sin embargo,
aunque he sido en ocasiones recusado y rechazado aún por los presbíteros o
autoridades eclesiásticas, lo que puedo afirmar es que el mensaje de Dios y la
presencia de Jesucristo, no es tan sólo un hecho histórico y anecdótico. Dios
ha estado siempre atento a toda la humanidad; pero, es la humanidad la que le
ha dado la espalda a Dios.
Los flagelos del mundo, son
consecuencia de las decisiones y acciones autodestructivas. ¿Acaso la
desaparición sistemática de la capa de ozono, no son consecuencia del mal uso
de la ciencia, tecnología y la producción de bienes materiales? ¿No lo es,
también, el haber desarrollado guerras y destrucción material y de vidas
humanas, por el control del petróleo para monopolizar la industria automotriz?
También, ¿No lo es, acaso, el deterioro de los valles y las selvas como las de
África y también se ha iniciado en Sudamérica? ¿No es, también, la aparición
del VIH y SIDA, la consecuencia del libertinaje y promiscuidad sexual humana?
¿No representa, acaso, el inicio del exterminio humano por el uso
indiscriminado de productos con alto contenido hormonal y químico industrial,
que ha generado la alteración celular humana, que deviene en el cáncer?
La humanidad es REA DE SUS PROPIAS
DECISIONES Y ACCIONES. Pretender seguir dando respuestas en base a decisiones
distantes del Proyecto de Dios, significa el fin de la existencia. Ojalá fuera
rápido… pero, no lo será así. La autodestrucción será lenta y progresiva, con
una agonía extremadamente dolorosa, que arrastrará y comprometerá a los más
vulnerables: Los niños y ancianos. Sus hijos y
sus padres.
Los que tienen el control económico, piensan
que no les alcanzará a ellos y que sólo los pobres son los que sufrirán. ¡No es
así! Recordemos lo que pasó con los hebreos en Egipto, cuando Moisés los liberó
de la esclavitud. Dios golpeó y fustigó a los poderosos en donde más les dolía,
en donde más sienten vigente su poder: Sus hijos y sus bienes.
Como ven, hoy en día no es fácil ser
cristiano. Dar testimonio de serlo, significa no estar involucrado en actos de
corrupción, de robo, de dolo, de
mentira, de engaño, de deshonestidad, de agresiones, de injusticia, de
agravios, de vicios, de libertinaje sexual, etc.; además, significa no ser
cómplice de los que cometen esos actos, con el silencio, con la indiferencia,
con la omisión o con ignorar las acciones y consecuencias.
Con esto, solo deseo manifestarles,
que DIOS NO ES UNA UTOPÍA; la utopía es construir una sociedad sin Dios y sin
su mensaje.
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