miércoles, 7 de enero de 2015

¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD?

Desde hace un tiempo venimos observando el alto costo de vidas que hay en el mundo contemporáneo. Lo lamentable es que son pocos los esfuerzos por entrar en razón y tener un respeto claro sobre la vida humana. Tal pareciera que ses sigue una tendencia casi auto-destructiva como la experiencia kamikaze.
El común de la gente sólo se esfuerza en exigir a otros o a los demás sus propias responsabilidades. Así tenemos que los jóvenes esperan que los adultos les ofrezcan soluciones a sus intereses, pero estos mismos jóvenes son incapaces de promover situaciones de auto-control en sus propios reclamos, porque ejercen violencia y un total descontrol en sus emprendimientos. Ejemplos tenemos con la proliferación de pandillas, de agrupaciones de sicariatos y otras modalidades.
La justificación la sostienen aquellos personajes que toda la vida han utilizado los mecanismos estatales para agredir, para saquear el erario nacional. En ese contexto, ¿Es posible tener esperanzas de un futuro mejor para nuestras sociedades? De ninguna manera. La realidad es que tenemos que mejorar todos y unos entregando un modelo a seguir y otros evitando cometer los mismos errores del pasado.
Una sociedad que evidencia que sus miembros tienen calidad de vida es aquella que no necesita de más o abundante recursos económicos, sino abundante solvencia moral y enormes ingentes cantidades de respeto por los demás y auto-respeto por si mismos. 
La verdad es que mientras existan fanatismos de un lado o del otro, nunca se podrán resolver los problemas. Son inaceptables los fanatismos religiosos, ideológicos e inclusive etnográficos, pues quiénes siguen esas consignas, son sólo mentes obtusas y sin ninguna evolución, dado que su involución les ha dejado en el estado cavernario de la humanidad y les ha resultado difícil llegar a la categoría de personas.
Frente a lo señalado, es pertinente invocar a toda la humanidad a deponer actitudes violentistas y depredadoras, para ser más conscientes de generar una sociedad humana más y mejor llevadera y de gran calidad de convivencia humanitaria.
Carlos A. Soto Vásquez 

jueves, 16 de enero de 2014

SIRIA: Para el mundo / REFLEXIONES

Carlos A. Soto Vásquez 2013
-       Hola… hola, ¿Quién está  ahí? No se con quién hablar… Yo no pedí venir al mundo… pero estoy aquí… ¡Mamita! Se asusta y a mi también me da miedo… Me faltan dos semanas y conoceré de cerca este mundo.
Por lo que escuché a mamita… ya están en guerra. Se están matando unos a otros. ¿Para qué nacieron si luego se quitan la vida?
Se pelean por un Dios que no conocen, justifican así sus propios egoísmos. Unos lo llaman Alá, otros Adonai, también Yahvé y Jehová, otros en cambio le dicen Visnú, Viracocha,  etc. Yo solo sé que hay un Dios que me ama y me dio la vida  sin que se la pida; me dio en herencia la Tierra si que le reclame nada; me dio autoridad para someter la tierra… Pero, veo que son muy pocos los que controlan todo, ¡Se sienten dueños del mundo! ¿Quién les dio la tierra en propiedad?
Dios me dijo, ‘Eso es de todos, comparte lo que obtengas con los demás y toma sólo lo que necesites para vivir. De nada sirve que acumules bienes y te adueñes de los frutos de la tierra; pues, tu vida es corta para que disfrutes esas acumulaciones, lo que ni siquiera tus hijos podrán disfrutarlo’
-       Hola, ¡Qué bueno que vienes! Yo soy como tu abuelo… Yo pronto me  voy a ir… Pero recuerda, te  estoy dando la bienvenida. Ahora te toca a ti disfrutar la vida.
Pasé por este mundo luchando siempre. Trabajé y tuve algunas cositas… luego las perdí… pero, ¡No me desanimé! ¡Seguí luchando! Ahora quiero contarte algo para que seas feliz.
Primero, no cometas lo mismos errores de todos los humanos: Ser egoísta, individualista, intolerante, injusto, mentiroso, soberbio, hedonista… Procura ser amable, trabajador, veraz, justo, atento, humilde, solidario, respetuoso de los demás.
Luego, construye tu porvenir sin peleas por cuestiones de fe… Hay un solo Dios para todos y en todo lugar y tiempo. Dios es amor. Él no promueve la violencia, el odio, la envidia, la guerra entre los humanos. Dios es paz.
Son los hombres, los que marcan y hacen las diferencias. Son los que causan dolor y sufrimiento.
-       Abuelito… ¿Por qué me dices esto? ¿Tan mal están las cosas en la vida? ¿Cómo podré enfrentar el mundo si soy pequeñito?
-       Mira hijito mío, escucha con atención: En la vida, antes de decidir o hacer algo, mira, observa, escucha, atiende, infórmate y compara. Hazlo siempre. Toma en cuenta esto, considerando lo que Dios quiere de ti y ponlo a prueba, con lo que hacen la mayoría de los humanos. Te sugiero que en conciencia hagas lo que te recomiendo, aunque para los demás no tengan razón de ser tus decisiones. Si sigues mi consejo, ¡Serás feliz! Si tu decisión es hacer lo que los demás hacen… serás triste, ansioso, desesperado, preocupado y toda la vida estarás enfermo física y espiritualmente.
Ahora mismo se  están peleando. Unos por el poder, por el control del mundo; otros, por tener más riquezas. Están cargando sus conciencias con las muertes de muchos inocentes
-       ¡Abuelito, abuelito! ¿Qué es eso? Dime… dime… dime… dime

RIP

miércoles, 10 de abril de 2013

Francisco I: Una nueva esperanza eclesial


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 31//03/2013
Resulta algo difícil determinar si la decisión de Benedicto XVI, fue la correcta, o  se amilanó ante la responsabilidad asumida, o quizás se dio cuenta de que no era el más indicado para conducir el Rebaño de Cristo.
Las especulaciones y los comentarios son diversos. Alguno muy tendenciosos y mal intencionados. Resulta injusto señalar al respecto al respecto algo sobre su conducción eclesial y cuestionar sus aciertos o fallos que se le pudieran atribuir.
Antes de su elección de Benedicto XVI, con sencillez y humildad diré que en lo personal no me resultó muy grata la elección de Joseph Cardenal Ratzinger. Aún recuerdo su manera de actuar como encargado de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, allá en la década del ’80.Cuando vino al Perú y de un solo plumazo siguiendo su pensamiento e ideología censuró y condenó a la Teología de la Liberación del P. Gustavo Gutiérrez.  El entonces Mons. Ratzinger, cubriendo con su sotana sus opciones personales y de grupo, dejó evidenciar una vez más los errores y horrores que han hecho los hombres en nombre de Dios y de la Iglesia, como ocurrió con Galileo Galilei, Giordano Bruno y tantos otros valiosos aportantes a la cultura humana.
Aunque Mons. Ratzinger y sus adeptos hayan expresado sus justificaciones  de mil maneras y buscando con anteojeras “lo que más conviene a la fe” y “a la iglesia”, determinando el camino a seguir. La torpeza más grande que comete el ser humano en sus limitaciones y miseria frente a la gran sabiduría de Dios, pretender defender la fe, como si Dios necesita ser defendido. ¡Qué insignificancia humana!
Lo lamentable es que observamos que se trata de manipular el Evangelio de Cristo hacia un lado o hacia otro. Recordemos y consideremos que el Mensaje Cristiano es diáfano, no tiene color rojo, morado, verde, amarillo o blanco. El mensaje de Cristo no está a la derecha o a la izquierda; tampoco al centro. La Palabra de Dios está en dos principios elementales: Amor a Dios y amor al prójimo. No hay otra alternativa o explicación, o inclusive justificación.
Con frecuencia veo en los templos a enormes cantidades de personas en busca del DON DE DIOS. Ellos anhelantes y sedientos de fe, amor y esperanza. Sin embargo, el sentir de estas personas en la Iglesia Católica, se ha ido perdiendo y a veces aniquilando de manera desesperanzadora, porque las respuestas que les ofrecen no dan paz.
Al respecto, soy testigo de la forma en que pequeños grupos de élite, van haciéndose “dueños de la verdad” y van manipulando los hilos eclesiales, con el propósito de “controlar la fe”.
Ésta práctica ha ido creciendo, de manera que en lugar de animar en la fe y vitalizar el credo cristiano, ha ido por el camino contrario. Desde hace algunos años, son muchos los católicos que dejan la Iglesia y se fueron a otras comunidades, porque en ella, sólo había estructuralismo, jerarquía, formalismo y ritualismo; la esperanza y la vida, así como la paz la hallaron en su nueva comunidad. Otros católicos se quedaron en silencio a esperar que Dios se manifieste a través delos signos de los tiempos.
Son odiosas las comparaciones, pero no se puede evitar. Debo destacar, al respecto, que cada Pastor tiene su carisma y también sus opciones. La riqueza de la Iglesia se cimenta en los aportes de TODOS sus miembros y ello hace que adopte el rumbo más aconsejable.
Recuerdo la sorpresa y la alegría que causó la decisión de Juan XXIII, el “Papa bueno”, quien impulsó la Renovación de la Iglesia, para qué hiciera una relectura del mundo contemporáneo de la postguerra. Siguió la tarea renovadora e inspiradora del Espíritu de Amor, Paulo VI, quien tuvo que animar los cambios a través de las Conferencias Episcopales, donde muchos obispos fieles a sus concepciones y formación, tuvieron que buscar ayuda urgente para asimilar lo que Dios les venía exigiendo. La avalancha era cada vez mayor con el despertar de los laicos. La participación activa de los laicos fue la que dinamizó la Iglesia en América Latina. El nuevo Vicario de Cristo, Juan Pablo II, como sucesor del Papa de corto tiempo, de la sonrisa amable, Juan Pablo I, por su temprana partida, marcó el asentamiento de y revitalizamiento eclesial.
Juan Pablo II, se encargó del acercamiento entre todos sus miembros y contribuyó a ser una Iglesia con principios y opción ecuménica. Su tarea evangelizadora estuvo presente en sus visitas pastorales. A su partida, asumió la responsabilidad Benedicto XVI, quien se encargó de ser más documental y literario, más intelectual y menos espiritual, más elitista y menos comunitario, más jerárquico que eclesial.
La Iglesia de la postguerra se debate entre las opciones de la relectura del Concilio Vaticano II y los atavíos del  conservadorismo de la curia romana.
He visto de cerca los fallos de innumerables presbíteros, quiénes han tenido que vestirse del ropaje que les han marcado los pastores (obispos) de turno. Aunque se quieran despojar de la naturaleza humana y sus influencias, así como de sus preferencias y opciones, éstos obispos como administradores territoriales, han dejado traslucir sus tendencias, como se aprecia en las posturas políticas de Mons. Juan Luis Cipriani. Estas posturas están marcadas por sus vivencias y la formación recibida; son éstas influencias, las que han determinado sus opciones pastorales y los estilos con que han sellado sus planes evangelizadores.
Lo que me cuestiona como cristiano es algo muy simple, que los sabios y entendidos, aún no han podido canalizar con la sencillez del Nazareno; m refiero a testificar a Cristo con nuestras vidas. Mostrar al mundo que creemos en Dios y lo amamos. De igual manera, que somos capaces de amar al prójimo, como en la primera comunidad cristiana, de la que decían los no cristianos, los demás, ”Vean cómo se aman”.
Amar al prójimo supone ser tolerante, no discriminar a nadie, ser justo. Éstas no son precisamente las características de los cristianos de la élite eclesial: Obispos, presbíteros, religiosos, agentes de pastoral. He conocido casos de quiénes no son capaces de respetar el bien común, de defender la verdad, de socorrer y apoyar al pobre; es más, se llega a extremos de pedirles a  los pobres, ¡Lo que no tienen!
Sólo quiero decir ahora, que la llegada de Francisco I con sus evidencias y opciones que marcan su estilo, se logre una cada vez mayor humanización de la Iglesia Católica y un retorno al Evangelio, especialmente al proyecto de vida, marcado por Jesús: Las Bienaventuranzas.
Este plan, quiénes deben ser los primeros en ponerlo en práctica, son los obispos y los presbíteros; especialmente, los de las curias diocesanas, como en el caso de la Arquidiócesis de Lima, que deja mucho que desear con su estilo de vida y sus opciones elitistas,  como  en los tiempos de Anás y Caifás.
Jesús nunca fue elitista y menos aún discriminador, no señaló a los demás como pecadores o les hizo sentir que no eran parte del gran rebaño de Dios.  Vivió y se reunió con los pobres y los pecadores para ser fuente inspiradora de salvación, no usó ropas diferentes a las de su entorno y las de su usanza social, no tuvo cuello blanco, almidonado y estirado, para distinguirse de  los demás, sólo fue necesario su estilo de vida.
Es duro reconocer que somos débiles ante las tentaciones y que sucumbimos ante las propuestas del mundo. Es encantador tener poder y bienes, tener la admiración de los demás, sentirnos importantes; sin embargo, ese no es el mensaje cristiano y no es el estilo de vida que Dios quiere de sus hijos.
Nace la esperanza de revitalizar  el Evangelio de Cristo a la luz de los signos de los tiempos, para hacer de este mundo, más humano y con una fraternidad que haga posible tener una común unión con todas las iglesias cristianas y todos los credos religiosos. Dios es uno y es de todos, ayer, hoy y mañana.

martes, 5 de marzo de 2013

DIOS NO ES UNA UTOPÍA: La Humanidad en Riesgo


REFLEXIONES

Carlos A. Soto Vásquez 03//03/2013

“¡Oh hombre! Bien te ha sido declarado lo que es bueno

y lo que de ti pide Yahvé:

hacer justicia, amar el bien

y caminar en presencia de tu Dios.

La voz de Yahvé interpela a la ciudad

(Sabiduría es temer tu nombre);”

Miq. 6, 8-9a.

No es fácil hoy en día ser cristiano o cuando menos un creyente, o un fiel a lo trascendente. No es tan simple como comerse un caramelo o decir tropelías, tal como se suele hacer.

Desde hace algún tiempo vengo ofreciendo reflexiones y publicándolas, que aunque no son gratas para algunos, les son de utilidad para otros; sin embargo, es menester compartir con ustedes mi deseo de advertir los peligros y riesgos en el medio vital y en la cotidianidad.

La historia del judaísmo y el cristianismo han estado muy ligados entre sí. Una engendra a la otra. Ambas, aunque no admitida por los primeros; con la venida de Jesucristo y con su ascensión; así como, la presencia de los apóstoles, todo este legado constituye la Historia de la Salvación.

Esta hermosa historia, ha mostrado básicamente dos cuestiones: El amor eterno de Dios y el ejercicio del libre albedrío de los humanos.

Dentro del contexto en que se consigna la presencia viva de Dios y el mensaje o anuncio hecho por sus voceros, los profetas. Se refleja una constante misericordia de Dios por el dolor y sufrimiento humano. Pero, también, una innumerable cantidad de decisiones y acciones humanas que manifiestan su torpeza. ¿Por qué torpeza? Basta tomar en cuenta algunas cuestiones, para darnos cuenta del desacierto humano:

“Lavaos, limpiaos,

quitad de ante mis ojos

la iniquidad de vuestras acciones.

Dejad de hacer el mal.

Aprended a hacer el bien,

buscad lo justo, restituid al agraviado,

haced justicia al huérfano,

amparad a la viuda.”

Is. 1, 16-17.

Todas las tristezas y sufrimientos humanos, están construidas por decisiones equivocadas, por un mal uso del libre albedrío.

Para nadie es un secreto, que toda la acumulación de riqueza se ha hecho en base a mentiras o engaños sustentados en legislaciones que directa o indirectamente favorecen a unos en perjuicio de otros: Eso es Injusticia.

Tampoco se puede ignorar, que los administradores de los pueblos elegidos como autoridades, con sus decisiones al beneficiar a un grupo élite o de su preferencia, han obtenido recursos económicos personales y también para el pueblo que representan; sin embargo, los recursos económicos personales son rápidamente aprovechados por sus beneficiarios, a diferencia de los recursos económicos comunitarios que nunca se distribuyen al pueblo o se les mejora su condición de vida: Eso es, no restituir al agraviado.

En casi toda la historia humana, observamos una constante de conflictos bélicos. Unos de carácter interno y otros externos. No hay pueblo o sociedades el mundo que no haya enfrentado guerras, ¡Todos las han tenido o las tienen! ¿Por qué? Por los bienes materiales, sea poder, el territorio, los recursos o lo que sea. Lo cierto es que de todos esos conflictos, se han generado ingentes cantidades de víctimas. Los más vulnerables y nunca bien atendidos: Los  menores de edad. Éstos en gran número han quedado huérfanos o en situación de abandono. No se les atiende como es debido: Eso es injusticia al huérfano.

Todos los años vemos con tristeza celebraciones o recordaciones indignantes  -no porque lo sean- sino que es una mala calificación para los humanos, tener  “Día de la mujer” o “Día contra la violencia a la mujer”. Son muchas las expresiones que denotan lo intolerantes o incivilizados, así como deshumanizantes que somos los hombres, al no respetar y ofrecerles un trato digno y equitativo a las mujeres. Otra evidencia es la cantidad cuestionante de feminicidios, por la irracionalidad y carencia de salud mental de aquellos agresores y victimarios. Una sociedad que no respeta a la mujer, no es capaz de ser caracterizada como sociedad humana.  ¡Es una sociedad caníbal y antropófaga! Esto significa desamparar a las viudas.

Ahora bien, entonces, ¿En qué quedamos? Estos hechos, ¿Son o no torpezas humanas? ¡CLARO QUE LO SON!

En la Revista SURCO, Año 2013, Nº 007, Pp. 72, se enfoca la experiencia del Grupo “Renacer con Jesús” de la Parroquia Cristo Salvador, de ese distrito, se  anota como los ven muchas personas por sus actividades y expresiones de fe, “como nerds o anticuados”. Eso mismo dijeron de los primeros cristianos: “Están locos” o “están borrachos” (Cfr. Hch. 2)

Estoy muy seguro que para el común de la gente, especialmente los que piensan y tienen como su dios al dinero o al placer, ¡Soy un loco! Talvez, un chiflado o un anticuado, quizás un frustrado o acomplejado, que no puedo estar acorde con la modernidad y lo civilizado que es vivir en estos tiempos de gran desarrollo tecnológico.

Se equivocan, he seguido de cerca desde mi adolescencia el mensaje cristiano. He vivido y enfrentado las diferentes formas y modalidades de crisis propias de la fidelidad a Dios: Sin embargo, aunque he sido en ocasiones recusado y rechazado aún por los presbíteros o autoridades eclesiásticas, lo que puedo afirmar es que el mensaje de Dios y la presencia de Jesucristo, no es tan sólo un hecho histórico y anecdótico. Dios ha estado siempre atento a toda la humanidad; pero, es la humanidad la que le ha dado la espalda a Dios.

Los flagelos del mundo, son consecuencia de las decisiones y acciones autodestructivas. ¿Acaso la desaparición sistemática de la capa de ozono, no son consecuencia del mal uso de la ciencia, tecnología y la producción de bienes materiales? ¿No lo es, también, el haber desarrollado guerras y destrucción material y de vidas humanas, por el control del petróleo para monopolizar la industria automotriz? También, ¿No lo es, acaso, el deterioro de los valles y las selvas como las de África y también se ha iniciado en Sudamérica? ¿No es, también, la aparición del VIH y SIDA, la consecuencia del libertinaje y promiscuidad sexual humana? ¿No representa, acaso, el inicio del exterminio humano por el uso indiscriminado de productos con alto contenido hormonal y químico industrial, que ha generado la alteración celular humana, que deviene en el cáncer?

La humanidad es REA DE SUS PROPIAS DECISIONES Y ACCIONES. Pretender seguir dando respuestas en base a decisiones distantes del Proyecto de Dios, significa el fin de la existencia. Ojalá fuera rápido… pero, no lo será así. La autodestrucción será lenta y progresiva, con una agonía extremadamente dolorosa, que arrastrará y comprometerá a los más vulnerables: Los niños y ancianos. Sus hijos y  sus padres.

Los que tienen el control económico, piensan que no les alcanzará a ellos y que sólo los pobres son los que sufrirán. ¡No es así! Recordemos lo que pasó con los hebreos en Egipto, cuando Moisés los liberó de la esclavitud. Dios golpeó y fustigó a los poderosos en donde más les dolía, en donde más sienten vigente su poder: Sus hijos y sus bienes.

Como ven, hoy en día no es fácil ser cristiano. Dar testimonio de serlo, significa no estar involucrado en actos de corrupción, de robo, de dolo, de  mentira, de engaño, de deshonestidad, de agresiones, de injusticia, de agravios, de vicios, de libertinaje sexual, etc.; además, significa no ser cómplice de los que cometen esos actos, con el silencio, con la indiferencia, con la omisión o con ignorar las acciones y consecuencias.

Con esto, solo deseo manifestarles, que DIOS NO ES UNA UTOPÍA; la utopía es construir una sociedad sin Dios y sin su mensaje.
http://facebook.com/carlosalberto.sotovasquez
 

lunes, 25 de febrero de 2013

Fracaso


(CARLOS A. SOTO VÁSQUEZ - 24/02/13)
El letal y venenoso dardo hirió,
dejando sin esperanza vital.
Ni el éxito y triunfos gloriosos,
ni riqueza o bien material,
ni placer o diversión ulterior.
Ninguno de ellos, ¡Llena de gozo!
¿Dónde está la felicidad primera?
La llevo atada al cinto cada día;
cuando pienso en guardar riquezas,
compro coche y dejo el tranvía,
gasto y pago en productos de primera;
pero, un vacío me inunda y, ¡Al foso!
Busco y sigo buscando, ser feliz;
la quiero hallar en lo sexual,
la busco en la bebida y alcohol,
quiero gozarla en drogas, ¡Fatal!
En la comida también, ¡Qué desliz!
Sigo estéril, ¡Mi mundo es soso!
Me voy a fiestas y celebraciones;
sigo las juergas hasta el descontrol,
el regodeo es mi mudo solaz;
mi mundo gira bailando sin control,
el mundo recorro en excursiones.
Vacío, desierto, estéril, ¡En un pozo!
Tengo el poder político del país,
el control financiero y bancario,
soy dueño de empresas y negocios;
tengo a mis pies a los usuarios,
ordeno, mando y todo está ahí;
pero, infeliz y sin gozo.
Me aclaman y me aplauden siempre,
gritan mi nombre y me elogian,
actor o actriz, tal vez bailarín,
productor o periodista, ¡Qué afán!
Si músico, artista o cantante.
No lo sé. Solo infeliz, sin gozo.
Te manifiesto ahora mi sentir,
porque es tiempo de buscar
y hallar ayuda, ¡Muy pronto!
De nada me sirve tener el mar
la tierra, sus bienes, solo ¡Decir!
Soy infeliz y eso es, ¡Un fracaso!

jueves, 14 de febrero de 2013

FELIZ DÍA DE LA AMISTAD Y FELIZ DÍA-V


Considerando que es un día especial para toda la humanidad y con el deseo de que podamos establecer lazos cada vez más sólidos y fuertes de amistad no solo en parejas sino en todas las personas.
Reciban las bendiciones de Dios y colaboremos en defender la naturaleza y el lugar en donde vivimos

Asociaciones comunes y utilitarias


REFLEXIONES
Carlos A. Soto Vásquez 10//02/2013
Dice el Libro Eclo. 20, 28: “El fin del embustero es la deshonra, y lleva siempre encima su deshonor”
Esta recomendación es una sentencia bíblica, que tiene como objeto un valor moral, al que es invitado a participar, ¡TODO SER HUMANO!
Hoy sin embargo, aún cuando desde hace siglos existe esa recomendación, la mayor parte de las actividades políticas y los altos funcionarios son señalados clara y taxativamente de MENTIROSOS, CORRUPTOS, LADRONES u otra acusación.
Lo vergonzoso es, que si bien se los señala o acusa de actos ilícitos o delictivos, de flagrantes engaños u otros; sin embargo, se les reelige a ellos o a alguien de su agrupación política que directa o indirectamente están comprometidos con los ilícitos que les son atribuidos. Para seguir en esa espiral de vicio y delito, los personajes reelegidos o los miembros de su agrupación que asumen la confianza de ser elegidos autoridades, nuevamente son cuestionados, son investigados y hasta producen indignación popular.
Lo que nos llama la atención, es que aún cuando son cuestionados, tienen la osadía de presentar propuestas, hacer comentarios, emitir opiniones y hasta liderar causas, posturas o tendencias de protestas moralistas. Lo repudiable es, que existen ciudadanos que escuchan a los embusteros, atienden a los corruptos, aplauden a ladrones, ¿Es correcto escuchar, atender, seguir y hasta celebrar las acciones de estos personajes inmorales? ¡NO! En la jurisprudencia existe la “asociación ilícita para delinquir”, en las ciencias de la salud mental existe la “identificación entre pares”, y; en la moral cristiana existe la “identificación entre los pecadores”.
No podemos negar que todos tienen la oportunidad de rectificar y corregir sus errores. Pero lo que usualmente ocurre, es que NUNCA SE REPARA LOS DAÑOS Y PERJUICIOS ocasionados. La población no puede ser ajena a ese hecho de que NO PUEDE SER CÓMPLICE DE LA IMPUNIDAD.
Podemos darnos cuenta de que se ha perdido el sentido de la honestidad, el valor de la honradez, la limpia y transparente honorabilidad. Todo eso parece un conjunto de principios que existieron en épocas remotas y que hoy son cavernarias,”fuera de onda”, “pasadas de moda”, entre otras apreciaciones. Aunque se me catalogue como cavernario o fuera de época, debo señalar que resulta recusable que la prensa escrita y radiotelevisada, sin escrúpulo alguno les otorgue espacio, tribuna y hasta el privilegio de grandes titulares a personajes siniestros. Los periodistas tienen la noble misión de ser mensajeros de buenas y malas noticias. Es la tarea de los ángeles divinos; sin embargo, amparándose en el principio de la libertad de expresión, haciendo uso inadecuado de él, destacan a los delitos como paradigmas a seguir, por su persistencia en esos moldes y actos. No se conoce que empleen un uso adecuado de la información, para informar con veracidad, educar en torno a lo ocurrido y orientar sin intereses ocultos y tendenciosos como suelen hacerlo últimamente.
Los deshonestos, los estafadores, los ladrones y hasta los asesinos, son distinguidos por la prensa en grandes titulares, al punto de ser señalados no precisamente como motivo de escándalo, sino como tipologías paradigmáticas que modelan y moldean las conciencias y conductas de los jóvenes y los adolescentes. Como evidencia de esto tenemos, el conjunto de Congresistas, autoridades y funcionarios, que han venido delinquiendo en el ejercicio de sus funciones, haciendo un mal uso de sus atribuciones, los que por la presión popular son sancionados… Pero, siguen apareciendo otros casos y se sigue en lo mismo. Gran responsabilidad tienen los partidos políticos de tener entre sus filas personajes de oscuras y tan cuestionables vicios.
Por otro lado, observamos que constantemente aparecen casos de corrupción y de delitos cometidos por miembros de la Policía Nacional, pero en lugar de corregirse y sancionarse como corresponde, dado que el pueblo es el que les ha entregado el uniforme, el arma y los honorarios, entre los mismos efectivos, haciendo un mal uso del “espíritu de cuerpo”, se ocultan los delitos o se defiende lo indefendible, dejando un sin sabor en la ciudadanía y genera una mayor desconfianza en ésta institución.
También tenemos, a los personajes de la farándula, cuyos principios morales, estriban en la promiscuidad sexual, en el consumo de alucinógenos, en la infidelidad conyugal, en el insulto, en la envidia, en la bajeza y vulgar expresión de lo que significa el arte escénico, en las canciones y música que expresan desvalores y agresiones discriminatorias y atentatorias a la dignidad humana, en el exhibicionismo sensualista. Todo este conjunto de conductas y acciones reflejan una tipología que deseduca a los adolescentes y jóvenes, hasta hacerlos proclives a incurrir en el seguimiento de inmoralidades que no tienen nada que ver con la modernidad y el aporte tecnológico e informático.
Tenemos, además, gran cantidad de delincuentes, asesinos, sicarios y otros, que hasta se promocionan a través de las redes sociales “sus servicios”, los que son imitados por otros pares, por el hecho de obtener un beneficio económico. Se emplea y se utiliza de manera escandalosa posbeneficios legales, para delinquir y con ellos se coluden hasta los fiscales y jueces.  Es cierto que debemos respetar las leyes y respetar los derechos humanos y de todos; pero, eso no significa “hacerse de la vista gorda”, poniendo como pretexto que sólo pueden fundar sus juicios y dictámenes legales en lo que las leyes señalan; también tienen criterios, racionalidad y una tradición cultural a la que deben respetar; de no hacerlo, están en contra no solo del estado de derecho, sino de los valores culturales de la  misma sociedad.
Como ven, soy sólo una voz que pretende invitarlos a la reflexión, para mejorar el estándar de vida y no estemos involucrados en actos de complicidad, de los embusteros, ladrones, mentirosos, homicidas y corruptos.
De lo dicho hasta ahora, observamos que lo más notorio es la MENTIRA. Un vicio y pecado utilizado por todos, en mayor o menor dimensión y proporción.. De una u otra manera se utiliza, sea para eximirse de responsabilidad, sea para aparentar algo que no es, sea para hacer una promesa, sea para  engañar en algo que pueda sacar algún provecho, sea para hacer sentir bien a los demás como un elogio, etc. Los  motivos son diversos.
En los últimos tiempos, es mucho más usual y quiénes más la emplean son los dedicados a la política. Sea para hacerse del poder o para cuestionar la gestión de las autoridades de turno. Una forma común es ofrecer las “verdades a medias”; es decir, se dicen afirmaciones incompletas o se realizan denuncias manipuladas. Estas son mentiras en todo el sentido de la palabra; son expresiones engañosas, las que utilizan los políticos para tener notoriedad en la ciudadanía y obtener el beneficio pretendido.
Son los medios de comunicación social, con su intervención, quiénes hacen que las formas y estilos de conducta viciados de los políticos, los deshonestos, los estafadores, los ladrones, los mentirosos y hasta los asesinos sea exaltada, en lugar de su repudio… Y todo, porque utilizan el “estribillo” de turno, sea veraz o “a medias verdades”, con el que se destruyen honras o para dejar flotando en el ambiente la incertidumbre; de manera que, el propósito pactado con los grupos de poder económico, al que representan, alcance sus objetivos.
Me parece pertinente invitar a la ciudadanía, a que por un instante en su agotadora lucha por construir su futuro y el de su familia, evalúen reflexivamente, sin influencias o consignas a quiénes les van a ofrecer su respaldo y apoyo para que dirijan los destinos del país. Hasta ahora, los que han sido autoridades, en mayor o menor proporción han traicionado la confianza en reiteradas ocasiones. Los que se proponen para su reelección, señalan que es necesario contar con “la experiencia”, para evitar errores. Lo deleznable de su argumento, es que son ellos los que vuelven a incurrir en errores, y ¡Mas grave aún! En delitos.
A los que son reelegidos, no les interesa en lo más mínimo el interés nacional. Sólo les interesan sus propósitos personales. Una vez en el poder, se olvidan de los que les apoyaron; éstos son sólo piezas útiles para sus propósitos y proyectos personales. Somos testigos, todos, de que las reuniones que celebran las autoridades elegidas o reelegidas, son para la coordinación correspondiente con los grupos de poder económico. El pobre ciudadano que con su esperanza a cuestas, ya no participa de las reuniones de coordinación; es más, ¡Ya no se le consulta! Los proyectos y las obras, ahora están en manos de los “técnicos”… ¡Ellos si saben de las necesidades del pueblo!
En Eclo. 13, 1. 3. 5., leemos: “El que con pez anda se mancha, y el que trata con soberbios, se hace semejante a ellos… ¿Qué le dará el caldero a la olla? Chocar con ella y quebrarla… Mientras les seas útil se servirá de ti; cuando no valgas nada te abandonará”
Esta es la cuestión. Debemos evaluar con criterio y buen juicio al momento de decidir, quien va a dirigir los destinos nuestros y de nuestros descendientes. Elegir una autoridad, supone tener amplitud de criterio y no solo bastan consignas partidarias. Es determinar el bien común, el beneficio para las grandes mayorías y no sólo para determinado grupo de poder. Lo principal es la honestidad y la verdad, la honradez y transparencia.
Una autoridad corrupta o presuntamente corrupta, ladrona o presuntamente ladrona, ¡NO ES AUTORIDAD! Es un dictador, es un mal modelo, pues merece todo el repudio y rechazo de la ciudadanía. Si es reelegido, a pesar de las presunciones, ¡Ese pueblo se merece los resultados y consecuencias de sus decisiones!
Quien traiciona a un pueblo, es un delincuente, porque ha ido en contra de lo establecido por la ley; además atenta contra las grandes mayorías, que por lo general son los pobres, aprovechándose de su condición de “autoridad”, se enriquece, no desarrolla los proyectos y beneficios para todos, sino sólo para quiénes le ofrecen coimas; también urde y trama el dolo, el engaño, el fraude y los negociados. Es por ello que son y deben ser inelegibles.
Los pueblos y sociedades necesitamos, autoridades dignas y honestas, que no tengan siquiera sospechas de turbidez en sus vidas o gestiones públicas. El sólo hecho de presunción delictiva o de compromiso en acciones dolosas o corruptas, genera desconfianza y si somos sus electores, ¡Somos cómplices del delito!